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BOHEMIA - Revista Ilustrada de Análisis General

Revista Ilustrada de Análisis General
FUNDADA EN 1908.

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CIENCIA Y TECNOLOGIA

Doctor Manuel Rivero de la Calle

Presente en nuestra memoria

Ercilio Vento Canosa, presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba, habla sobre quien fuera una de las figuras cimeras de las ciencias biológicas cubanas

Por: ARGENTINA JIMÉNEZ
bohemia@bohemia.get.tur.cu

Recientemente se celebró en la Universidad de La Habana el Primer Coloquio Manuel Rivero de la Calle. El doctor Ercilio Vento Canosa, presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba y participante en la reunión, habla sobre el eminente sabio, quien junto a Luis Montané y Dardé y don Fernando Ortiz, constituye una de las personalidades más relevantes de la antropología cubana.

-Usted ha manifestado que resulta complejo apresar en pocas líneas el universo científico de Rivero. ¿Por qué?

Rivero de la Calle "era capaz
de identificar en un mínimo fragmento de hueso y ubicarlo correctamente en el esqueleto
sin otra consulta que su memoria,
experiencia y habilidad."

Porque no fue un científico más entre la pléyade de los que durante el siglo XIX y parte del XX echaron los cimientos de la antropología cubana. En su persona se concentraron elementos circunstanciales que permiten considerarlo el último de los grandes expertos en la antropología aborigen de nuestro país y un erudito indiscutible en materia de osteología humana, virtud puesta a prueba en los innumerables estudios que dejó para una posteridad.

"En sus trabajos brilló su modesta capacidad para la investigación antropológica en el áspero terreno de la osteología, donde es preciso el dominio anatómico de la estructura ósea para apreciar la sutil diferencia que instruye una particular identidad."

-Por favor, refiérase a su obra en tal sentido.

–De su vasta obra baste citar dos estudios fundamentales en los cuales la osteología desempeñó el papel protagónico: su libro sobre las nociones de anatomía en los estudios antropológicos –fundamentalmente como un práctico manual de campo más que como texto de consulta en una biblioteca– y el primer estudio importante de la paleopatología aborigen en Cuba. El primero, extraordinariamente didáctico. Él supo percibir cuál era la naturaleza del problema en el terreno: los no expertos precisaban identificar un hueso y ubicarlo sin error en su contexto anatómico. Era, en otras palabras, la llave maestra que siempre, de modo inconsciente, se buscó en cualquier investigación con restos óseos. Constituye un material que excede al estudio de las piezas arqueológicas y se adapta a cualquier exigencia del presente, para terrenos tan importantes como puede ser la osteología forense.

"Este libro ofrece varias lecturas. La primera se centra en la propia utilidad informativa, por su carácter de manual práctico que abarca todas las aristas del trabajo de campo. La segunda podría ser el enfoque del problema mismo, o sea, la filosofía de aproximación al estudio osteológico, el respeto al orden categórico en la secuencia de la información y la virtud de poderse colocar del opuesto. Es decir, desde la orilla del aprendiz y no la del erudito.

"En ningún otro texto de anatomía clásica se encuentra el tema tratado con el equilibrio maestro entre lo esencialmente necesario y lo obligatoriamente profundo, sorteando con habilidad las asperezas del lenguaje científico puro."

-El otro estudio lo ha calificado como de gran aporte para la paleopatología aborigen cubana.

–Es así por su excepción para Cuba, las Antillas y la propia historia de las ciencias. Es un trabajo en el cual incursionó en la condición alterada de las estructuras anatómicas del hueso, sentando las bases para cualquier obra posterior y dejando para la posteridad una referencia obligada que es el epítome de cualquier investigación sobre este tema.. Indiscutiblemente, fundó las bases de esta disciplina en el país, donde no existían más que referencias muy aisladas, casi anecdóticas, fuera de lo que pudiera pensarse como un estudio singular y monográfico. Fue el primer paso de una obra que encuentra continuación actual.

–El universo osteológico en Rivero de la Calle se puso de manifiesto más de una vez ¿Qué opina su amigo y discípulo indirecto, como ha dicho que se considera?

–Él era capaz de identificar en un mínimo fragmento de hueso y ubicarlo correctamente en el esqueleto sin otra consulta que su memoria, experiencia y habilidad. En múltiples ocasiones le consultamos dudas de este género que resolvió al instante, sin la menor muestra de orgullo o vanidad, cualidad que le distinguió hasta la muerte. Porque nada hay más valioso que la conciencia plena del saber limitado, la necesidad del aprendizaje continuo y la obligación de instruir sobre lo que se sabe; en Rivero, el maestro siempre estuvo presente.

-Se dice que contribuyó a identificar a figuras de nuestras Guerras de Independencia e hizo valiosos aportes...

–Efectivamente, al mayor general Calixto García, a Manuel García y al general Vicente García y a su hijo; ello da prueba del mucho aprecio que se tenía a su opinión y experiencia.

Ercilio Vento considera a Rivero "la figura más sobresaliente en materia de osteología aborigen de todos los tiempos" Foto: HUGO GARCÍA

"Su aporte a la osteología de la población china en Cuba, los estudios diferenciales sexuales del fémur, sus tablas para el cálculo de la estatura en aborígenes cubanos, sus exposiciones sobre la perfiliación horizontal en indígenas antillanos y sus estudios craneométricos comparados para cráneos indios deformados, lo convierten en la figura más sobresaliente en materia de osteología aborigen de todos los tiempos. Ningún antropólogo ha dado mayor y más continuo aporte a las investigaciones osteológicas de la extinta raza americana en la mayor de las islas del Caribe."

-Y sobre osteología fetal forense...

–Esa es una disciplina en la que se precisa un conocimiento detallado de la anatomía ósea, en un momento en que el hueso no alcanza aún su condición de tal. La capacidad que el ejercicio de esta parte de la osteología exige es imperativa y enciclopédica, pues se trata de un universo nuevo, un terreno movedizo o suficientemente escabroso para recorrerlo sin estorbo. Gracias al desvelo del doctor Rivero se hizo necesaria la visión antropológica ósea fetal, así como la incorporación de dichos conocimientos al todo general de la unidad osteológica del individuo.

Grande en el pensamiento y su trayectoria científica, sencillo en la comunicación con los demás, permanece en la memoria del doctor Ercilio Vento Canosa y en la de quienes fueron los alumnos directos, el insigne hombre de ciencia y revolucionario sin tacha que fue Manuel Rivero de la Calle.

(11 de mayo de 2004)


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