Estados Unidos
Asesinatos en la frontera
Esta es una historia con
argumento del Viejo Oeste, aunque en la era
de la tecnología, y para nada exenta de
polvo, sudor y sangre
Por: MARTA G. SOJO
internac@bohemia.co.cu
Los sabuesos olfatean
el árido terreno de escasa vegetación y poco
después les indican a sus dueños la ruta a
seguir. Los rastros que persiguen no
pertenecen a animales, son huellas humanas.
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Las
férreas medidas de vigilancia en la
frontera entre México y EE.UU. no
impiden la masiva inmigración ilegal,
incluso con alto riesgo de muerte |
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Además... |
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Hispanos, minoría
más numerosa |
En carros todoterreno o a
caballo, con indumentarias militares o tal y
cual visten los rancheros en las zonas
rurales norteamericanas, estos hombres
acosan a inmigrantes, en su mayoría de
origen mexicano, en el área del inhóspito
desierto estadounidense para exactamente
"cazarlos" como animales y así evitar que
entren en territorio norteamericano.
Parecen estar en el Viejo
Oeste, pero con tecnología actual:
camionetas del último modelo, armas
automáticas, binoculares, radios de
comunicación, radares portátiles, cámaras de
rayos infrarrojos y hasta aviones
teledirigidos.
Ellos son los
caza-inmigrantes, grupos paramilitares que
actúan con impunidad, imponiendo su "ley" a
punta de rifle o de pistola contra los "sin
papeles".
Estos rancheros sureños
persiguen a los indocumentados para
entregarlos a las autoridades, aunque
también aplican en algunos casos la
"justicia" por su propia mano.
Un alto funcionario de la
patrulla fronteriza declaró a medios de
prensa estadounidenses, que decenas de
inmigrantes eran asesinados por los
rancheros y enterrados en los campos, lo que
hacía imposible cualquier ulterior
investigación.
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El tráfico
migratorio se ha desplazado a lugares
inhóspitos, como el desierto de Arizona
o las montañas del este de California |
Desde luego, las raíces del
drama se intentan mantener ocultas. Al fin y
al cabo los inmigrantes no llegan a
"territorio foráneo" en el más estricto
sentido de la palabra. Arizona fue
arrebatada por la fuerza a México en el
siglo XIX por el naciente imperio yanqui, y
son la explotación y la dependencia
entronizados por Washington al Sur del Río
Bravo los factores que hacen que decenas de
miles de personas intenten ingresar al
vecino del Norte en busca de una pretendida
mejora en sus vidas.
Desde los tiempos
Las detenciones ilícitas de
indocumentados por civiles estadounidenses
no son nada nuevo. En abril de 1999 la
Secretaría de Relaciones Exteriores de
México remitió una nota diplomática al
Departamento de Estado norteamericano para
exteriorizar su "seria preocupación" por el
arresto, por parte de caza-inmigrantes, de
27 mexicanos.
En mayo de 2003, el
Ministerio de Exterior mexicano notificó al
Congreso de su país la denuncia hecha sin
éxito, acerca del "vigilantismo y las
detenciones practicadas por parte de
civiles" en Arizona, en particular en el
condado de Cochise.
Sin embargo, agregaban que
el Procurador del Estado se negó
sistemáticamente a presentar cargos contra
los acusados, alegando que los
indocumentados habían ingresado a
propiedades privadas.
Para los ilegales, su primer
encuentro con el "sueño americano" a veces
es letal: las travesías pueden ser tan
arriesgadas por las cacerías fomentadas por
estas agrupaciones xenófobas, como por las
intensas temperaturas de la duna o las
picadas de alacranes y serpientes de
cascabel.
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Los
miembros del grupo aseguran estar
realizando una "actividad patriota" pues
están contribuyendo a la seguridad de
Estados Unidos al no permitir la entrada
de migrantes indocumentados al
territorio de ese país |
Entre 1995 y 2000, unos 700
personas murieron en su tentativa de
asentarse en Estados Unidos, algo que, dicho
sea de paso, contrasta con la vigencia de la
titulada Ley de ajuste cubano, que se aplica
a los ciudadanos de la Isla que de manera
ilegal pisan territorio de la Unión. Para
ellos, por mero oportunismo político, no hay
expulsión ni vejámenes.
Muchas veces, la
responsabilidad por las defunciones y
atropellos contra los restantes inmigrantes
recaía en las patrullas fronterizas. Sin
embargo, en épocas recientes, parece haberse
trasladado el encargo a los
caza-inmigrantes, quienes se sienten con
derechos y aluden estar protegidos por la
4ta Enmienda Constitucional, pues según
arguyen, defienden su posesión y bienes.
Proyecto Minuteman
El tema, a veces opacado por
otros sucesos, volvió a tomar preponderancia
en abril pasado cuando en Arizona un grupo
de estos personajes patrullaron durante ese
mes la frontera del Estado con México para
darle "caza" a quienes osaran traspasar sus
límites.
La operación es conocida
como Proyecto Minuteman (MMP), palabra que
procede del nombre que se les dio a ciertos
combatientes durante la guerra de
independencia de Estados Unidos. La historia
cuenta que eran ciudadanos civiles que
debían estar listos en un minuto, prestos
con todos sus pertrechos de combate para
presentar batalla en caso de que se
presentaran tropas británicas.
Los minutemen
contemporáneos son rancheros, en su mayoría
soldados que tomaron parte en la guerra de
Viet Nam y ex policías, que han comprado
tierras en Arizona con el único fin de
"cazar" a los indocumentados, y es una de
las múltiples organizaciones contrarias a
los inmigrantes que actúan en el área
fronteriza.
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Las
corrientes racistas son rechazadas por
amplios sectores norteamericanos |
Según los entendidos, el
grupo forma parte de una "supra-organización
racista" la cual presume de haber apresado a
ocho mil 500 mexicanos y matado a tres mil
500 más, y se encuentra acusada ante la
Corte de Estados Unidos.
El proyecto, fundado por Jim
Gilchrist, un ex militar en la guerra de
Viet Nam, jubilado y residente en Aliso
Viejo, respalda la idea de frenar a toda
costa la entrada de indocumentados que
cruzan ese territorio. Por tanto hizo el
llamado para convertir en un campo de
vigilancia, durante el mes de abril de este
año, alrededor de unas 40 millas
fronterizas. En fecha reciente declaró: "Al
ritmo actual, Estados Unidos se verá
completamente lleno de ilegales en 2025".
Y es que este concepto
intolerante rige las mentes de esas
personas. Una nota de un diario de la zona
afianza la percepción xenófoba de semejante
pensamiento al decir que "los impulsores
alertaron que actualmente cruzan por los
límites entre México y Estados Unidos cerca
de tres millones de indocumentados por año",
con lo cual se está dando, dice, una virtual
invasión a su país. Además, el proyecto
intenta evitar que para 2025 los "ilegales"
y sus familias "puedan llegar a ser la
población dominante en Norteamérica", lo que
de ocurrir les permitiría "hacer tales
incursiones dentro de la política y el
sistema social que podrían llegar a tener
una mayor influencia en la Constitución y en
la forma como es gobernada la nación".
La ley del Viejo Oeste
Los caza-inmigrantes se
pasean por las calles de estas comunidades
armados, y utilizan estrategias militares
para capturar forasteros. Arizona es uno de
los estados de la Unión que permite el uso
de armas de fuego a la vista, y cualquier
persona, siendo ciudadano estadounidense,
puede portar su arma.
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USA, un
territorio que quiere vedar la llegada
de extranjeros con el uso con el fomento
de la violencia |
Aunque se les achaca el
resurgimiento del sentimiento antiemigrante
en el país a los bestiales atentados de las
Torres Gemelas en 2001, estos instintos
discriminatorios preceden a esa fecha, y las
fuerzas paramilitares son un problema que ya
lleva varios años en el tintero de la
política estadounidense. En 2000 se hicieron
notorios los hermanos Barnett, que en la
frontera de Texas formaron un grupo similar.
Desde esa época han aparecido páginas de
Internet reclutando jóvenes que deseen pasar
un verano vacacional "cazando"
indocumentados. Las autoridades no parece
que tengan intenciones de contenerlo, porque
en realidad no existe un interés político
para hacerlo.
Hay una coincidencia en el
pensamiento de los grupos pro inmigrantes y
los contrarios a estos, y es que las leyes
migratorias norteamericanas son calamitosas
y deben ser reformadas. Claro que difieren
en los mecanismos y las soluciones. Los
primeros creen que la forma de abordar la
cuestión es reconocer y regular la realidad,
los segundos optan por las armas y la
violencia.
Hay diversidad de opiniones
sobre el asunto, como la de Angela Kelley,
subdirectora del Foro Nacional de
Inmigración, quien señalaba que "muchas de
las personas involucradas en el Proyecto
Minuteman y en movimientos similares piensan
que no podemos considerar reformas a nuestro
sistema de inmigración hasta que controlemos
las fronteras, pero lo contrario es lo
correcto".
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Desde
abril están operando, impunes y con
éxito, el Proyecto Minutemen, ex
soldados y ex policías que se dedican a
"cazar" ilegales |
Otras opiniones de expertos
en temas migratorios son más fuertes al
considerar que los del MMP son solo parte de
la estrategia antiemigrante auspiciada por
el propio gobierno de Washington, que al
redefinir el papel de las fronteras en la
seguridad nacional introdujo nuevos
elementos de tensión en su política
migratoria. Ya desde 1994 se habían puesto
en marcha las operaciones Guardián, en San
Diego, California, y Mantenga la línea, en
El Paso, Texas, que lejos de detener el
flujo migratorio lo reorientó hacia la
desértica y peligrosa zona de
Sonora-Arizona, con el consiguiente aumento
en la cuota de muertes.
Los caza-inmigrantes están
estimulados para continuar su rumbo, ya que
anunciaron su intención de movilizar en
octubre próximo a unos 25 mil civiles a lo
largo del territorio fronterizo si para
entonces el gobierno estadounidense no ha
desplegado en la zona limítrofe con México
militares y más guardias.
Hay opiniones de analistas
que son patéticas, al considerar que con la
insurgencia de estos grupos, perciben la
llegada de un "racismo más sofisticado",
cuya particularidad es que las autoridades
lo toleran.
Como quiera que se mire, el
escenario se vuelve temible y puede conducir
a un enfrentamiento mayor.
(19 de agosto
de 2005)