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Revista Ilustrada
de Análisis General
FUNDADA EN 1908. |
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Panchito Gómez Toro
Hijo del Generalísimo, acompañó hasta en
la muerte al Titán de Bronce
Por: PEDRO
ANTONIO GARCÍA
cultura@bohemia.co.cu
Una cerca de alambre impedía la marcha de
la caballería cubana. Algunos mambises, a
puro machete, intentaron cortarla. Desde su
cabalgadura, Antonio Maceo observaba. "Esto
va bien", le oyeron decir. Una bala le
derribó. "¿Qué le pasa, General?", alguien
gritó. Muy pronto, el lugar se convirtió en
una posición insostenible. Los españoles
redoblaron el volumen de fuego. Un puñado de
patriotas trató desesperadamente de llevarse
el cadáver de Maceo. Alfredo Jústiz
murió en el
empeño. Sánchez y
Nodarse
quedaron muy mal heridos. Las descargas de
la fusilería integrista arreciaban.
Cuando Sánchez abandonaba el lugar en
busca de compañeros, vio que Panchito Gómez
Toro se dirigía hacia él. El hijo del
Generalísimo iba con el brazo izquierdo en
cabestrillo –herido en el combate de La
Gobernadora, se hallaba rebajado de servicio
en el campamento–, y desarmado. Sánchez le
preguntó qué iba a hacer. "Voy a morir al
lado del General", respondió el joven mambí.
Maceo y el mambisito
Panchito nace en la manigua –nos dice
Abelardo Padrón (*)–, el 11 de marzo de 1876,
en un rancho de guano y yagua, con piso de
tierra. Era un recién nacido cuando Maceo lo
carga, "y a partir de ese momento, desde un
punto de vista familiar, como una tradición,
se convierte en algo así como su segundo
padre."
"Cuando Maceo se preocupa por la salud
del niño, Manana le dijo que
tenía un defecto en un pie. El Titán se
mostró interesado, le preguntó en cuál. En
el derecho, dijo la madre. No hay problema,
respondió Maceo, porque el que necesita el
guerrero es el izquierdo, con el que se sube
al caballo. Sirve para la guerra."
Padrón se refiere a la cariñosa
inclinación de Maceo por Panchito. "En Nueva
Orleans, todavía muy niño, se sentaba el
hijo de Gómez junto al General a oírle sus
historias de la guerra. Al Titán
le
impresionó lo serio que era a pesar de su
corta edad, el silencio que guardaba cuando
los mayores relataban sus vivencias de la
manigua, su deseo de aprender."
El adolescente patriota
No se vieron más hasta 1893. "Martí le
manda un telegrama a Maceo: ‘Abrázole, llevo
a Panchito’. Cuando Antonio le ve allí, no
lo reconoce al principio. Cuando le dicen
quién es, lo carga, lo abraza... Para el
Titán, es como si fuera su hijo."
Gómez partió sin él a la guerra del 95.
Posteriormente vino en la expedición de Rius
Rivera y, "ya en Cuba, Gómez le envió a
buscar..., pero Panchito se niega, quiere
seguir con Antonio y solo encontrarse con su
padre cuando haya probado su suerte en los
combates. Participó en 14 de los lances más
fieros del general Antonio en Vueltaabajo,
Tumbas de Estorino, Montezuelo, Ceja del
Negro. En La Gobernadora, cuando le hieren,
le ascienden a capitán ayudante."
Panchito quedó solo con el cadáver de
Maceo. Blanco fácil para los fusileros
españoles, le hirieron dos veces (ya él
sanaba de otra herida en el brazo
izquierdo). Y escribió en su diario de
campaña: "Mamá querida, Papá, hermanos
queridos: Muero en mi puesto, no quise
abandonar el cadáver del general Maceo y me
quedé con él..."
(*) Historiador
especializado en nuestras guerras de
independencia, autor de biografías sobre
José Maceo, Flor Crombet , Guillermón
Moncada, Juan Bruno Zayas y Panchito Gómez
Toro
Soldado de la libertad
Los Maceo Grajales
La caída del Titán
(10 de junio de 2005) |
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