Expresó el canciller cubano Felipe Pérez
Roque al intervenir la víspera en el Segmento de Alto
Nivel del 61 período de sesiones de esa Comisión
Ginebra, 17 mar.- El canciller cubano,
Felipe Pérez Roque, afirmó aquí que sólo cambiando el
mundo de raíz podrá ser posible una Comisión de Derechos
Humanos (CDH) sin selectividad, politización, chantajes,
dobles raseros e hipocresía.
Así lo expresó al intervenir la víspera
en el Segmento de Alto Nivel del 61 período de sesiones
de la CDH, donde el anuncio de su alocución fue
precedido por una ovación, algo inusual en el recinto de
la Asamblea de Naciones donde tiene lugar el foro.
Dijo que su país no considera una
quimera alcanzar tales metas, sino una causa por la que
lucha hoy y en el futuro.
"La Comisión de Derechos Humanos que hoy
nos convoca refleja el mundo injusto y desigual en que
vivimos", enfatizó.
En tal sentido auguró que la mayor de
las Antillas no se cansará ni hará concesiones, mucho
menos en cuanto a las maniobras que, denunció, impone
Estados Unidos para intentar condenar al gobierno
cubano.
Refirió que la administración del
presidente George W. Bush "teme el ejemplo cubano".
"Somos un ejemplo peligroso, un símbolo
de que sólo en una sociedad justa y solidaria,
socialista, puede haber posibilidad de disfrute de todos
los derechos para todos los ciudadanos", apuntó Pérez
Roque.
En tal sentido instó a la CDH a
encontrar una ejecución extrajudicial, un desaparecido,
un periodista asesinado o un preso torturado en Cuba.
En medio del silencio del plenario, el
titular del Exterior señaló que Washington tiene el
propósito de volver a su vecino caribeño "a la condición
de colonia", privatizar la salud y la educación, rematar
las riquezas nacionales, metas contenidas en el llamado
plan para la Asistencia a una Cuba Libre.
Adelantó que La Habana no cooperará con
la representante del Alto Comisionado de esa dependencia
"ni con la espuria resolución que le da origen".
Luego se preguntó por qué no se nombra a
esa "prestigiosa jurista Representante Especial del Alto
Comisionado para la Base Naval
de Guantánamo".
También cuestionó a la CDH por silenciar
las violaciones que sufren "cinco valerosos y puros
jóvenes cubanos presos en cárceles de Estados Unidos y
sus familias", quienes cumplen largas e injustas
condenas, paradójicamente, por combatir el terrorismo.
Denunció la parcialidad de la Comisión,
donde la Unión Europea se negó a copatrocinar y votar a
favor de un proyecto de resolución para investigar
torturas y vejámenes contra cientos de prisioneros en la
instalación militar que el Pentágono ocupa en
Guantánamo.
También mencionó la conclusión del Grupo
de alto nivel sobre las amenazas, desafíos y el cambio
de la ONU.
En su informe, recordó, ese panel
reconoce que "la Comisión no puede ser creíble si se
considera que aplica dos medidas distintas cuando se
trata de cuestiones de derechos humanos".
Y se cuestionó si Estados Unidos y sus
cómplices serían capaces entonces de ejercer la
autocrítica y comprometerse con el Tercer Mundo "a
rescatar a la CDH del descrédito y la confrontación".
El
había despertado expectativas, en particular en
delegaciones de países en desarrollo y en las
organizaciones no gubernamentales aquí acreditadas, que
dedicaron la mayor ovación aquí escuchada a su
intervención.
Pérez Roque mencionó 10 veces a Estados
Unidos por su nombre, sin contar las referencias al
presidente Bush. "Cuba es la voz de millones de
silenciados", me comentó un africano que ocupaba uno de
los asientos reservados a las Ongs.
Varios delegados de países del Tercer
Mundo, entre ellos María Pilar Hernández, viceministra
de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de
Venezuela, saludaron al canciller cubano al terminar su
alocución.
Entretanto, la delegación
estadounidense, que había abandonado su puesto, pero la
siguió desde un sitio replegado, volvió a su lugar para
atender la intervención de Itsunori Onodera, secretario
parlamentario para Asuntos Exteriores de Japón.
La sesión de hoy, en la que se dejaron
escuchar 23 países, estuvo presidida por Louise Arbour,
Alta Comisionada para los Derechos Humanos, y Makarin
Wibisono, quien tiene a su cargo la conducción del 61
período de sesiones de la CDH.