Odlanier Solís, monarca
olímpico de la división superpesada en
Atenas, Grecia (2004), cerró con broche
dorado la actuación de los boxeadores
cubanos en el certamen mundialista y
consolidó la posición cimera en la elite de
este deporte frente al reto de 74 países y
407 peleadores inscriptos en el escenario
asiático.
Solís, monarca en las
anteriores ediciones de Belfast, Irlanda del
Norte (2001), y Bangkok, Tailandia (2003),
en los 91 kilogramos, ahora debutaba en el
máximo peso y desde el primer momento
estaban planteadas lógicas dudas acerca de
sus posibilidades, pues a la cita asistirían
otros cotizados boxeadores, entre ellos el
ruso Roman Romanchuk, el italiano Roberto
Camarelle y el búlgaro Kubrat Venkov.
Sin embargo, el cubano
consiguió llegar a la final, tras imponerse
de manera indiscutible al ucraniano
Viacheslav Glazkov (26-11), al chino Shang
Zhi Lei (17-7) y al citado Venkov (25-11).
Llegaba entonces la prueba de fuego y el
adversario seria nada menos que Romanchuk…
Tras un par de asaltos de
escasos intercambios, el europeo consiguió
cerrada ventaja (13-10) y Odlanier recibió
instrucciones en la esquina de forzar las
acciones, buscar el cuerpo a cuerpo, para
aprovechar su mayor rapidez en el golpeo.
Así lo hizo y cambió por
completo la decoración del pleito (21-19).
Faltaba el round de la verdad y cuando todos
pensaban que pelearía a distancia,
sorprendió a Romanchuk con precisas
combinaciones y en la pizarra quedó el
favorable margen de 29-22.
La victoria del habanero
representó la cuarta medalla de oro de los
representantes caribeños, hasta ese momento
empatados con los rusos, victoriosos en los
enfrentamientos respectivos de Alexei
Tischenko (57), Matiev Korobov (75) y Alexei
Alexeev (91).
Rigo, mucho Rigondeaux
Antes de comenzar la
cartelera decisiva, Cuba solo necesitaba
sumar tres puntos –una victoria- a los 42
puntos acumulados para relegar a Rusia (32)
al segundo escalón.
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A Yordenis Ugás el sorteo
lo obligó a pelear en cinco ocasiones antes
de ganar el oro |
En el primer combate de la
jornada, el pinareño Andry Laffita, la gran
revelación del torneo por sus sensacionales
triunfos sobre el tailandés Somjit Jongjohor
(16-14), titular de los 51 kilogramos en
Bangkok, y ante el francés Jerome Thomas
(29-15), ganador de plata en Atenas, no pudo
descifrar el estilo del surcoreano Lee Ok
Sung y perdió 33-22.
Ahí mismo llegó el
santiaguero Guillermo Rigondeaux, hoy por
hoy el mejor pugilista del planeta, y paso a
paso, sin emplearse fondo, pues el alemán
Rustamhodza Raimov tampoco le exigió mucho,
marcó los puntos (19-9) necesarios en los
ocho minutos de combate. Rigondeaux
consiguió el tercer fajín en los 54 y de
paso pudo sacarse la espina clavada desde
par de años atrás, cuando fue eliminado por
el azerbaiano Agassi Mamedov en el
compromiso de la capital tailandesa.
A no dudarlo, Guillermo
Rigondeaux resultó la gran inspiración de
dos jóvenes debutantes, Yordenis Ugás (60) y
Erislandi Lara (69), quienes por méritos
propios llegaron a la discusión de los
metales dorados frente a los exigentes Romal
Amanov (AZE) y Magomed Nurudinov (BLR).
Ugás y Lara, forman parte de
la nueva hornada de valores y en el primer
año del ciclo olímpico 2005-2008 recibieron
serias responsabilidades en varios
certámenes de envergadura. Los muchachos
cumplieron a cabalidad y el colectivo
técnico, comandado por el profesor Sarbelio
Fuentes, decidió llevarlos a la prueba de
fuego.
El ligero Yordenis, indómito
como Rigondeaux, tuvo delante un sorteo que
lo obligó a pelear en cinco ocasiones antes
de buscar el oro. En cada salida exhibió
madera de favorito, porque no respetó
nombres ni dejó lugar a dudas en clara
victorias contra Faizuloev Manifjov (TJK
24-18), Ali Shah Asghar (PAK RSCO 2do.),
Ibrahim Kamal (CAN), Baik Jing Sub (COR
34-16) y Khabib Allakhverdiev (RUS 45-22).
Algo muy similar sucedió al
cruzar guantes contra Romal Amanov. Desde el
sonido del campanazo inicial, Ugás cayó como
una verdadera tromba, con andanadas de
golpes tiradas desde las tres distancias,
mientras su adversario intentaba quitárselo
de encima. La votación de los oficiales
actuantes (42-28) fue convincente.
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| Erislandi Lara, por todo
lo alto en su prueba de fuego |
Lara también escaló al
cuadrilátero en seis oportunidades y siempre
buscó las victorias sin conceder un segundo
de tregua a los rivales. Quizá el contrario
más cómodo lo encontró en el indio Vijender,
derrotado por superioridad en la segunda
vuelta. Los restantes fueron cuatro
europeos: Sergei Derevyanchenko (UCR 30-9),
Andrei Balanov (RUS 28-16), Bakhtiar Artayev
(KAZ 31-22), Nurudinov (24-9) y Arnold
Nelson (EUA superioridad en el tercero).
El pleito de la semifinal
frente a Artayev, vencedor del cienfueguero
Lorenzo Aragón por el oro olímpico de los 69
kilogramos, debemos considerarlo crucial en
las aspiraciones del guantanamero. Trabajo
con efectividad en la media distancia y supo
eludir los ataques del experimentado
peleador. Al siguiente día tampoco afrontó
mayores contratiempos para conquistar el
tercer título cubano.
Sobre los derrotados
Cada edición mundialista
pone a prueba la capacidad de los
entrenadores en lo referente a la
preparación de sus hombres y acá en Cuba lo
sabemos de memoria, pues, a partir del
primer campeonato, celebrado en la Ciudad de
La Habana (1974) el medallero hasta Mianyang
refleja la discusión de 152 medallas doradas
y de ellas 62 (40 por ciento) fueron
colgadas en los cuellos de representantes
del patio.
Ese privilegiado grupo de
máximos conquistadores lo encabeza Félix
Savón (6), acompañado de Juan Hernández
Sierra (4) Mario Kindelán (4), Teófilo
Stevenson (3) y Roberto Balado (3), entre
otros consagrados.
La renovación impone la
búsqueda de talentos en 11 divisiones, pero
ningún país, aunque aspire, nunca logró
ganarlas todas. En tal sentido, la mayor
cosecha pertenece a los cubanos presentes en
la cita de Tampere, Finlandia (1993), donde
ocho subieron a lo más alto del podio.
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Odlanier Solís derrochó
coraje ante el ruso Romanchuk
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Ahora Sarbelio presentó a
siete debutantes, junto a cuatro campeones
olímpicos: Yan Barthelemí, Yuriolkis Gamboa,
Guillermo Rigondeaux y Odlanier Solís. Los
bisoños aportaron 34 del total de 54 puntos
acumulados, distribuidos de la forma
siguiente: Andry Laffita (PLATA-6), Yordenis
Ugás (ORO-9), Inocente Fiss (4), Erislandi
Lara (ORO-9), Emilio Correa (BRONCE-4) y
Luis Ortiz (2).
El único vencido en el
primer pleito fue el camagüeyano Yusiel
Nápoles (81), quien perdió por fuera de
combate en el tercer asalto a manos del
desconocido tunecino Mourad Sahraquoi, luego
de mantener la delantera 16-8. Precisamente,
en esta división y en la de 91 saltaron a la
vista los lunares de la escuadra cubana.
Los restantes muchachos
superaron con creces las expectativas
planteadas para un torneo con elevada
calidad y mayor intensidad, sobre todo en
las divisiones de 48 a 69 kilogramos, porque
varios de los púgiles finalistas celebraron
seis combates en ocho. Frente a tan
optimista perspectivas, el boxeo cubano
volvió a empinarse y mirará seguro hacia los
Juegos Olímpicos de Beijing (2008).
(25 de
noviembre de 2005)