No
sabemos en qué día y lugar nació. Hasta el 5
de noviembre de 1843, Carlota, la negra
lucumí, era una esclava anónima más. Aquel
día, al lado del también lucumí Eduardo y el
gangá Manuel, encabezó la más formidable
rebelión que hasta entonces recordara
Matanzas. Todas las dotaciones de los
alrededores del ingenio Triunvirato fueron
liberadas.
Solo una tropa española bien
pertrechada pudo detenerlos. Carlota cayó
por sus ideales; el ejemplo de rebeldía y
amor a la libertad que nos legaron esclavos
como ella trascendió y estuvo presente en
nuestras gestas independentistas, en la
decisión de muchos mambises de no envainar
el machete, cuando se lograra la
independencia patria, sin haber obtenido la
de Puerto Rico; en los mil cubanos blancos,
negros y mulatos que marcharon a España en
1936 para luchar contra el fascismo. En los
que en montañas y llanos dieron la batalla
por nuestra definitiva independencia y en la
resolución de un pueblo que resiste
heroicamente por casi 50 años bloqueo y
agresiones del imperio más poderoso de todos
los tiempos.
¿Debe alguien extrañarse
entonces de que cuando miles de cubanos
atravesaron el océano al llamado del hermano
pueblo angolano, tal operación militar haya
sido bautizada con el nombre de la rebelde
negra lucumí?
Historia de una
entrañable amistad
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Artillería cubana en Angola |
A principios de 1965 el Che
sostuvo en Brazzaville una entrevista con la
dirección del Movimiento Popular para la
Liberación de Angola (MPLA), encabezada por
Agostinho Neto. De este encuentro surgió, a
solicitud de los patriotas angolanos, el
compromiso por los cubanos de ayuda al
movimiento guerrillero contra el
colonialismo portugués.
Internacionalistas cubanos
entrenaron, e incluso combatieron junto con
ellos, a guerrilleros del MPLA en el enclave
de Cabinda (al norte de Angola, separada de
ella por una franja de tierra perteneciente
al entonces Congo Kins- hasa). Otras tres
columnas de esa organización también
recibieron asesoría cubana: la Camilo
Cienfuegos, que comenzó a operar desde
mediados de 1966; la Kamy (a finales de ese
año) y la Feraz Bomboko (en 1967).
De 1967 a 1974 la
solidaridad de la Revolución Cubana con el
MPLA continuó con el entrenamiento de
hombres, concesión de becas universitarias a
estudiantes de ese país, el apoyo a su lucha
en organismos internacionales como la ONU y
los No Alineados.
Por su parte, el
imperialismo comenzó a maniobrar para el
debilitamiento de la lucha anticolonialista
en Angola. Una organización de base tribal
congolesa, la Unión de los Pueblos del Norte
de Angola (UPNA), cambia primero su nombre
por Unión de los Pueblos de Angola (UPA) y
luego, Frente Nacional para la Liberación de
Angola (FNLA), con lo que logra el
reconocimiento de algunos países africanos.
Dirigido por Holden Roberto,
el FNLA era apoyado por la CIA y el régimen
de Joseph Mobutu (Zaire-Congo Kinshasa). Un
desprendimiento de esta organización, la
Unión Nacional para la Independencia Total
de Angola (UNITA), centraba su base social
en la etnia umbundo. Su líder, Jonas Savimbi,
había pactado con los militares portugueses
y los racistas sudafricanos.
El cese de la dominación
portuguesa
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El
comandante Abelardo Colomé imparte
instrucciones a la tropa |
El colonialismo portugués
había sido prácticamente derrotado en 1974
en Angola, gracias al empuje de los
combatientes de las FAPLA, ejercito
revolucionario del MPLA. Cuando triunfa la
Revolución de los Claveles en Portugal, en
abril de ese año, el impagable costo de la
guerra y la crisis económica por la que
atravesaba obligaron a esta metrópoli a
iniciar negociaciones y crear un gobierno de
transición cuatripartito (junto con el MPLA,
la UNITA y el FNLA) para la preparación de
elecciones a una Asamblea Constituyente y el
acceso a la independencia el 11 de noviembre
del siguiente año.
El gobierno de los Estados
Unidos de América, desde finales de la
primavera de 1975, invirtió decenas de
millones de dólares en abastecer de armas e
instructores a estos dos grupos
contrarrevolucionarios y escisionistas (FNLA
y UNITA), lo que les permitió realizar
acciones armadas contra las FAPLA.
Tropas regulares de Zaire
fueron enviadas por el presidente Joseph
Mobutu, instigado por EE.UU., al interior de
Angola con el mismo propósito. A finales de
septiembre de 1975, Balthazar Vorster,
presidente de Sudáfrica, había organizado
bajo su dirección personal, la Operación
Savannah, dirigida a la eliminación de las
FAPLA de la región sudoccidental de Angola y
a la toma de Luanda.
En aquellos momentos solo
quedaban en Angola unos diez mil soldados
del ejército portugués, que no intervenían
en el conflicto y se retirarían
definitivamente a Lisboa con el advenimiento
de la independencia, el 11 de noviembre. El
MPLA con las FAPLA, controlaba entonces las
ciudades, las pocas carreteras existentes al
sur del país y la costa desde Namibia hasta
Quifangondo. En el norte, la Novena Brigada,
la fuerza elite de las FAPLA, no muy bien
armada, contenía el avance de los grupos
contrarrevolucionarios agrupados en el FNLA
y la UNITA.
Para la Operación Savannah
se creó la columna Zulu, integrada por unos
mil angolanos pertenecientes en su mayoría a
la UNITA y soldados del ejército de
Sudáfrica, todos comandados por el coronel
Koos van Hereden y oficiales y suboficiales
de ese país. Esta columna, apoyada por
tanques y artillería, invadió por el sur el
territorio angolano el 14 de octubre y logró
avanzar hasta 70 kilómetros diarios,
desplazando de varias de sus posiciones a
las FAPLA, que contaba entonces con medios
de guerra inferiores. Posteriormente, se
incorporó a la invasión la agrupación
militar Foxbat, integrada solamente por
fuerzas regulares del ejército sudafricano,
con vehículos blindados AMLX-90, unidades de
morteros y cañones pesados, la cual se
instaló, con apoyo y suministro aéreo, en
Silva Porto (hoy Bié), el cuartel general de
Savimbi en el centro del país.
Ya habían desplazado a las
FAPLA de Pereira de Eca (hoy N’Giva),
Rocadas (Xangongo), Sá da Bandeira (Lubango)
y Mocamedes (Namibe), el principal puerto
del país.
Nuevos combates y
victorias
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La
misión de las artilleras antiaéreas fue
cuidar una cabeza de pista en el
aeropuerto de Lubango
y posteriormente, otro en el sur
de Cama |
Cientos de combates
sostuvieron los inter- nacionalistas cubanos
y las FAPLA contra los invasores. Para el 11
de diciembre, las tropas cubanas habían
sufrido algunas decenas de bajas, entre
ellas la del comandante Díaz Argüelles, que
se encontraba a la vanguardia de la tropa.
La guerra tomó otro rumbo desde el momento
en que Cuba envió a nuestros combatientes
sus propios medios de guerra. Con ello se
lograba disminuir la superioridad en
armamento con que contaban los sudafricanos,
quienes se reabastecían desde sus fronteras
y por la vía aérea con facilidad y rapidez.
Con la inteligencia de los
jefes militares cubanos y angolanos y el
coraje de los soldados de ambos países, la
superioridad y prepotencia sudafricana quedó
reducida a cenizas. Derrotados, el 27 de
marzo de 1976, el último soldado sudafricano
cruza el río Cunene hacia Namibia. El plan
imperialista contra el pueblo angolano había
fracasado.
Más tarde, el ministro de
las FAR, general de ejército Raúl Castro,
viaja a Angola y acuerda con la dirección
del MPLA la retirada gradual de las tropas
cubanas en un plazo de tres años. Se
continuaría prestando ayuda en la
reconstrucción e institucionalización del
país, así como asesoramiento a las FAPLA
para la neutralización de los pequeños focos
de bandidos que aún subsistían en Cabinda (FLEC),
norte (FNLA) y centro (UNITA).
Carlota ante nuevas
batallas
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Mirage
sudafricano derribado en Menongue |
En junio de 1976, Iraldo
Feitó Pentón trabajaba como electricista en
el Plan Porcino, en el municipio de Bauta,
cuando aceptó cumplir voluntariamente una
misión militar. Salió hacia Luanda por vía
aérea como jefe de una escuadra de siete
electricistas más, todos muy jóvenes. En
Luanda se le encomendó atender las
instalaciones eléctricas de ciertas
instituciones estratégicas.
"Algo muy importante para
nosotros –nos dice ahora, casi 30 años
después–, fue enseñar el oficio a un grupo
de angolanos, con quienes tuvimos relaciones
muy buenas y amistosas en todo el tiempo que
estuve en Luanda. Recuerdo a Kikito,
siempre decía que los portugueses habían ido
a explotarlos y humillarlos, mientras que
nosotros luchábamos por ellos y los
entrenábamos."
Aunque Iraldo y sus
compañeros cumplían su misión como técnicos,
siempre estaban dispuestos a tomar las
armas, si era necesario. "Al producirse el
intento de golpe de Estado contra el
presidente Neto, el 27 de mayo de 1977, mi
escuadra custodió con armas largas la Radio
Nacional. Teníamos orden de no permitir a
nadie entrar allí, donde se encontraba
trabajando un pequeño grupo de angolanos que
atendía las transmisiones."
Un tercio de nuestros
soldados se había retirado del territorio
angolano, cuando racistas sudafricanos el 4
de mayo de 1978 masacran a la población
namibia en el campamento de refugiados en
Cassinga, al sur del país.
La tropa internacionalista
cubana, unos 20 mil hombres en esos
momentos, ocupa el territorio incluido desde
el Atlántico hasta la capital de la
provincia suroriental de Cubango, fronteriza
con Zambia y a unos 260 kilómetros de
Namibia, ocupada por las fuerzas del
apartheid.
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Combatiente de las FAPLA listo para
entrar en acción |
Entre 1979 y 1982 se
multiplican las violaciones sudafricanas del
espacio aéreo angolano. Nuevamente se
combate contra los invasores. En Cangamba,
al sureste del país, las FAPLA con 82
asesores cubanos, a los que se sumaron
posteriormente otros 100, en agosto de 1983,
resisten ocho días el cerco y asalto de
fuerzas superiores
del enemigo que son derrotadas y tienen que
desistir de atacar Luena, capital provincial
de Moxico, donde la UNITA pretendía
proclamar la República Negra del Sur de
Angola.
En Cabinda siempre existía
una posibilidad de agresión. "Rica en
petróleo –nos explica el internacionalista
cubano Oriol García González–, y por ello,
muy codiciada por las potencias extranjeras,
sobre todo por EE.UU. Nuestra misión era
protegerla de una nueva invasión proveniente
de Zaire. El FLEC hizo algunas escaramuzas
menores contra los cubanos pero fue
rechazado y finalmente quedó anulado
militarmente."
Continúa diciendo Oriol: "En
Zaire existía una base militar con belgas y
otras fuerzas mercenarias extranjeras, que
se preparaban con el ejército de allí y el
FLEC para atacar Cabinda. En la frontera
existía un campo de tiro donde
constantemente estaban preparándose tropas
zairenses, ellos tenían postas que no
atendían y que se relacionaban con nosotros,
incluso les llevábamos comida, pues eran muy
mal atendidos. Estos soldados nos daban
información en ocasiones."
"Nuestras unidades estaban
acantonadas en las afueras de la ciudad y yo
debía recorrerlas día y noche por el trabajo
político que realizaba. En cualquier aldea,
en el hospital, los angolanos eran amistosos
con nosotros. Incluso en las aldeas vieron
por primera vez el cine cuando lo llevamos
nosotros y fueron atendidos por un médico
por vez primera cuando llegaron los cubanos.
Igual pasó con el fluido eléctrico, que no
conocían."
Dos proezas
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Piloto
cubano cuando se disponía a cumplir una
misión |
Entre las numerosas acciones
heroicas de nuestros soldados y cooperantes
civiles, se cuenta el combate en Sumbe,
capital de la provincia Kwanza Sur. En marzo
de 1984 unos mil 500 fantoches de la UNITA
atacaron la ciudad, donde se encontraban 230
cooperantes civiles cubanos, entre ellos 43
mujeres, quienes junto a poco más de 200
angolanos resistieron durante horas con gran
coraje la embestida de un enemigo que gozaba
de superioridad en armamento y efectivos.
Destacado papel desempeñó la
aviación cubana que vino en ayuda de los
defensores de Sumbe y les asestó fuertes
golpes a los mercenarios de la UNITA, además
de ejecutar misiones de exploración,
evacuación de heridos y transporte de
abastecimientos y tropas.
En noviembre de 1987,
fuerzas sudafricanas y de la UNITA,
utilizando gran cantidad de tanques, cañones
G-5 y G-6 y numerosa aviación de combate,
detienen y persiguen a una columna de las
FAPLA en Mavinga y avanzan hacia Cuito
Cuanavale. La ayuda militar de Cuba es
nuevamente solicitada y el 15 de noviembre
se acuerda el envío de nuevas fuerzas y
medios. Después de varios combates con las
FAPLA, el enemigo no puede lograr su
objetivo. El 14 de febrero las tropas
cubanas se enfrentan directamente a los
sudafricanos, a quienes rechazan
continuamente hasta que entre el 1ro y 23 de
marzo son definitivamente derrotados los
representantes del apartheid.
María de los Ángeles Morales
es una de las tantas cubanas que cumplió
misión en suelo angolano. Como artillera
antiaérea, partió "junto con un grupo de 87
compañeras por vía aérea. En el aeropuerto
fuimos despedidas por el Comandante en Jefe
y la compañera Vilma Espín. Fidel habló de
la misión a cumplir, y nos dio consejos y
aliento".
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María
de los Ángeles Morales, una de las
tantas cubanas
que cumplió
misión en suelo angolano |
Iraldo
y sus
compañeros cumplían misión como
técnicos, siempre dispuestos a tomar las
armas, si era necesario |
Oriol
García González
cumplió misión
en el enclave
de Cabinda |
Leonardo Sao Ravelo cumplió
misión en la
última etapa
de la Operación Carlota |
"La misión fue cuidar una
cabeza de pista en el aeropuerto de Lubango
y posteriormente, otro en el sur de Cahama.
En el campamento solo había mujeres que se
ocupaban de las actividades militares y de
retaguardia. Aunque no fuimos atacadas, el
Regimiento siempre estuvo en posición uno,
listas para entrar en acción, ante
informaciones que existían de posibles
incursiones de la aviación sudafricana."
Leonardo Sao Ravelo cumplió
misión en la última etapa de la Operación
Carlota. "A mediados del mes de mayo del año
1988 le proponen ir a Angola a operar un
equipo potabilizador de agua, cosa que
acepto. Allí conformé un equipo junto con
Marcos Valdés Chapotín, técnico en
higiene; Osquel Pérez Pérez, chofer y el
mecánico Armando Pavón."
"Nos destacan a la
Agrupación de Tropas del Sur, subordinados a
la 30 Brigada de Tanques en Cahama, muy
cerca del aeropuerto construido por los
cubanos. Luego se nos envió a dos caravanas
con la 30 Brigada de Tanques, hasta Lubango.
Estando allí nos incorporaron a otra Brigada
de Tanques. Con esta nueva Brigada
participamos en otra caravana de Lubango a
Mocamedes, uno de los principales puertos de
Angola."
Operación Victoria
La victoria de las tropas
angolanas, cubanas y namibias en Cuito
Cuanavale, obligó al gobierno de Sudáfrica a
ir a la mesa de negociaciones y aceptar la
independencia y soberanía de Angola, otorgar
la de Namibia, a la vez que con ello
desaparecía de la faz de la tierra el
inhumano sistema del apartheid.
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El
decisivo combate en Cuito Cuanavale |
"La noticia del regreso a
Cuba –confiesa hoy María de los Ángeles–,
nos sorprendió. Al llegar al aeropuerto en
El Wajay la emoción fue indescriptible al
vernos de nuevo entre nuestra gente, nuestro
pueblo, nos estaban esperando el general de
ejército Raúl Castro, la compañera Vilma
Espín y otros miembros del Comité Central
del Partido. En Loma Blanca el Comandante en
Jefe Fidel Castro fue a saludarnos, se
mostraba muy contento porque cumplimos la
misión que él nos encomendó."
En Angola combatieron más de
300 mil soldados y oficiales de las FAR, el
MININT y reservistas voluntarios. Cincuenta
mil colaboradores civiles, entre ellos
médicos y personal paramédico, los
acompañaron. Entregaron sus vidas por la
independencia y soberanía de África, dos mil
75 cubanos.
El 25 de mayo de 1991
llegaron a Cuba los últimos militares
cubanos que quedaban en Angola. La misión
había sido cumplida. La Operación Carlota
brindó sobre el terreno la solidaridad
internacionalista de nuestro pueblo a los
hermanos angolanos, namibios, zim- babuenses
y a toda África en su lucha por la libertad
y contra el oprobioso sistema del apartheid.
Leonardo es, de los
entrevistados, el único que ha regresado a
Angola en este nuevo milenio. "Iba de
tránsito hacia Sri Lanka con una brigada
médico-epidemiológica a combatir los efectos
del tsu nami... Vi un ambiente diferente, en
Luanda se nota cierta prosperidad en la
población, se está trabajando en el
saneamiento de la ciudad. El cambio de lo
que vimos durante la guerra me hizo
convencerme de que valió la pena el
sacrificio que hicimos, no solo por Angola,
sino porque se logró también la
independencia de Namibia y el fin del
apartheid."
"Cuando yo me iba para
Angola, mi padre me llamó aparte y me dijo:
‘Ve, y escribe tu historia...’ ¿Saben cuál
es el sueño de mi vida? Volver a tener la
oportunidad de otra misión
internacionalista, como aquella."
(25 de noviembre de 2005)