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El fiscal y la defensa del lado criminal
Continuó en El Paso, Texas, la farsa
montada por Estados Unidos para proteger de la justicia
a su aliado y terrorista internacional, Luis Posada
Carriles
Por: Joaquín Rivery Tur
Imagínese el lector un proceso
administrativo en el cual la Fiscalía cierra su caso
contra un acusado sin presentar testimonio, testigos o
pruebas contra el pedido de la defensa de otorgar a un
reo convicto y confeso de terrorismo la protección
especial del Gobierno de Estados Unidos, sobre la base
de un tratado contra la tortura, contra el cual actúa en
primer lugar... el mismo Gobierno de Estados Unidos.
Eso sucedió este lunes en El Paso,
Texas, donde continuó la farsa montada por la Casa
Blanca para proteger de la justicia al asesino aliado:
Luis Posada Carriles
Estos elementos fueron analizados anoche
en la Mesa Redonda Informativa, conducida por Randy
Alonso, en la cual el colega Raúl Garcés brindó los
antecedentes de la audiencia de agosto pasado, cuando el
terrorista y su abogado retiraron la petición de asilo,
pretendieron acogerse a la Convención Internacional
contra la Tortura y acusaron infundadamente a Venezuela
de hacer lo que hace Washington en Iraq y en Guantánamo.
El juez William Abbott dijo entonces que habría que
tener en cuenta el elemento de la tortura, aunque fuera
Hitler el imputado.
Según se informó en el programa, el Juez
formulará sus conclusiones por escrito en 28 días, luego
de la vista de ayer.
Un abogado y periodista presente en la
sala escribió que el Departamento de Seguridad Nacional
posiblemente retenga a Posada durante 90 días y luego lo
ponga en libertad. La extradición a Venezuela no se
mencionó para nada; solo se habló de que el reo sería
torturado allí si es extraditado, como reclama
legalmente Caracas, la capital donde se fraguó el
atentado de Barbados
y donde el
criminal torturó y asesinó a revolucionarios.
La embajada de Venezuela en Washington
emitió una declaración en la que afirma que EE.UU. ha
desfigurado cínicamente la Convención sobre la Tortura
para acoger al terrorista.
Reinaldo Taladrid explicó en la Mesa
Redonda qué es la Convención Internacional contra la
Tortura, aprobada en 1984. Estados Unidos, dijo,
solamente la ratificó en 1990, aunque no se comprometió
con sus disposiciones hasta 1999. La tortura es definida
como cualquier acción que se ejecute para causar dolor y
sufrimiento a una persona con el fin de obtener
información de ella o de una tercera. Justamente lo que
hacía Posada en la DISIP venezolana.
El artículo tres de la Convención señala
que no se procederá a la extradición si hay indicios de
que el acusado puede ser sometido a tortura en el país
demandante, en este caso la República Bolivariana de
Venezuela, donde nadie reporta un solo caso de abuso.
Pero también tiene en cuenta consideraciones que se
deben atender y que no han sido contempladas en este
trámite migratorio. La convención entera fue violada en
el caso de Posada.
Randy Alonso hizo énfasis en que todo se
trata de un guión montado en Washington, mientras Lázaro
Barredo lo calificó de nueva manifestación de vergüenza
y de inmoralidad, usada en otros casos de terrorismo
contra Cuba, absueltos porque la Fiscalía no acusa
realmente a los delincuentes.
El propio abogado defensor de Posada
dijo en una conferencia de prensa que su defendido sabía
mucho y si hablaba, podía poner en aprietos al FBI, la
CIA y al Gobierno de Estados Unidos y de otros países.
Washington prefiere mantener callado a
Posada, dada su importante participación en la
conspiración de Irán-Contras, por la cual la CIA vendía
drogas para comprar armas y abastecer de estas a las
bandas antisandinistas nicaragüenses, develó Taladrid.
La farsa sigue, concluyó Randy Alonso.
El colmo del cinismo, afirmó, es que se defienda con la
Convención sobre la Tortura a un torturador confeso, y
calificó de vergonzosa la actuación de la Fiscalía, que
no acusó.
(Tomado del periódico Granma, 27 de
septiembre de 2005) |