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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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Oriente Medio

Está lloviendo… fuego en Palestina

Con la frágil excusa del secuestro de un militar israelí por la resistencia islámica, Israel da curso a una operación punitiva largamente deseada

Por EDUARDO MONTES DE OCA
inter@bohemia.co.cu

(17 de julio de 2006)

Los halcones sionistas juegan a la ironía, al sarcasmo más bien: han bautizado como Lluvia de Verano al arremolinado fuego infernal -¿qué otra cosa es la pólvora?- prodigado sobre Gaza dizque para salvar al soldado Ryan… perdón: quise decir al cabo Gilad Shalit, secuestrado por un comando de la resistencia islámica que demanda el cese de la represión, de los asesinatos selectivos de sus dirigentes, y el canje de la libertad del apresado por la de miles de hombres, mujeres y niños retenidos en las cárceles del régimen de Tel Aviv.

Fuego y destrucción en el Ministerio del Interior palestino
El ministerio palestino del Interior fue de los primeros objetivos sionistas

Según testigos presenciales, la madrugada del 29 de junio se desataron no precisamente unos goterones –si verdaderamente lloviera así, el Oriente Medio sería un vergel-, sino un largo rosario de bombardeos contra objetivos civiles –tres puentes estratégicos y una central eléctrica resultaban "anegados" desde el principio- que, desprovistos de la mínima significación militar, entrañan señalada importancia para la existencia cotidiana del cerca de millón y medio de personas hacinadas en el estrecho marco de 365 kilómetros cuadrados, muchas de las cuales quedaban a oscuras y afrontando sin los paliativos de la modernidad el intenso calor de esa zona geográfica.

Pero la "lluvia" no fue local. Ensañada también en sitios tales como las sedes del Ministerio del Interior y de la Cancillería, en son de diluvio "bíblico" se extendió a Cisjordania –allí había que vengar la muerte de un colono apresado-, donde incluyó en sus primeros momentos el arresto de 64 personalidades de Hamas- entre ellas, ocho ministros (¡un tercio del ejecutivo!) y 24 diputados y alcaldes-, algo que, como apuntara un colega, descabeza políticamente a la agrupación ganadora de las elecciones de enero, deja de facto a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sin Gobierno e inhabilita al parlamento elegido democráticamente. ¿Con qué fin?

A estas alturas, no hay que pecar precisamente de suspicaz para afirmar que la liberación de Shalit no pasa de pretexto, que tras la "torrencial precipitación estival" gravita la decisión de derrocar un gabinete que no se desea como contraparte de negociación alguna, porque, ¿quién puede ocultar que Tel Aviv se niega a abandonar los territorios usurpados en junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días?

Un conocido comentarista aseveraba que la exclusión unilateral de Israel de la Franja de Gaza -equivalente a menos del dos por ciento de la Palestina histórica-, llevada a efecto en septiembre de 2005, tras 38 años de ocupación, es toda una farsa, "la trampa que el ex primer ministro Ariel Sharon le tendió a la comunidad internacional para tratar de convencerla de sus intenciones de paz". Y el comentarista llevaba razón: la agresión ordenada por el actual premier, Ehud Olmert, no tiene viso de coyuntural; es continuidad de la política en aras de exterminar a la población local e implantar la férula judía para siempre.

Respuesta de los pobres al terror de los poderosos
La respuesta de los pobres frente al terror de los poderosos

Insistamos: ¿alguien de buena fe intentará negar que la evacuación de los 21 asentamientos de colonos en Gaza no le sirvieron al viejo gerifalte de mampara con que cubrir la permanencia en los más de 200 levantados en Cisjordania y Jerusalén Oriental? Aunque, hablando en buena y añeja plata, Israel nunca se ha retirado de la Franja, donde se mantiene no precisamente como convidado de piedra, sino a la manera de comensal de un banquete que se regala mediante el control del espacio aéreo, el territorial y el marítimo, así como del paso de mercancías y del tránsito de palestinos. Gaza, cual enorme prisión, con más del 60 por ciento de los "parroquianos" (mal)viviendo en la pobreza.

Discípulo aventajado

Nada tiene que envidiarle a su predecesor. Desde que asumió el poder, gracias al accidente cerebrovascular que encadenó a Sharon al coma, Ehud Olmert se ha ceñido con "envidiable" celo a la línea sharoniana de pensamiento y acción, y ha hecho galas de la misma inteligencia con que aquel solía velar sus fines. Sí, el publicitado rescate del cabo, cuya cara ingenua, adolescente, enmarcada por unas gafas enormes, aparece multiplicada en la prensa occidental, intenta camuflar los verdaderos objetivos.

¿Cuáles? Pues conminar a nuevas elecciones, sin la "entrometida" y rebelde, la "inflexible" Hamas, poseedora de la mayoría absoluta en el parlamento palestino. De paso, opina el analista cubano Eduardo Dimas, podría evitarse el referéndum convocado por el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, en el cual se pediría el voto a favor o en contra de la creación de un Estado Palestino en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, al tiempo que el reconocimiento manifiesto de la existencia del Estado de Israel. "El tercero podría ser, ¿quién sabe?, acabar con la Autoridad Nacional Palestina" (sin interlocutores, acotamos, se trazarían al gusto sionista las fronteras de Israel, del Gran Israel). Y, el cuarto, crear una situación humanitaria –de hecho ya se ha creado- que obligue a la mayor parte de los residentes en Gaza a abandonar el territorio hacia otros países, y solo dejar un mínimo, "como mano de obra barata, y sin posibilidad alguna de gobernarse".

No en balde mientras parecía que se esforzaba en el fortalecimiento de la imagen del "moderado" presidente Abbas, en detrimento de la del "radical" primer ministro Ismael Haniye, mediante el trato directo con el primero y la supresión de todo roce con el segundo, Olmert sostuvo su "programa de arreglo unilateral, basado en la creación de fronteras arbitrarias muy por debajo de las demandas de los palestinos y de las del llamado plan de los prisioneros, basado en el arreglo de paz por territorios y con los bordes limítrofes anteriores a la guerra de junio de 1967", tal resume una nota de Prensa Latina.

¡Casualidad de casualidades!: la agresión actual coincide con la firma de la declaración común de todas las organizaciones palestinas, salvo la Yihad Islámica, sobre el establecimiento de un Estado independiente para esa nación, lo que implicaría la convivencia con Israel y eliminaría la enarbolada advertencia de que "pretenden echarnos al mar, sacarnos de nuestra bíblica tierra". Algo que de nuevo vendría a ser "lluvia". Porque de llover sobre mojado se trata. Recordemos que en 2002, con el subterfugio de un atentado kamikaze, el inefable Sharon respondió con una ofensiva general contra los territorios ocupados al plan de la Cumbre Árabe de Beirut, que estipulaba el reconocimiento del Estado israelí a cambio de la creación de uno palestino.

Y, por favor, que no se obceque nadie en explicar la "lluvia" sobre Gaza como reacción al secuestro. De sobra se conoce, si bien aspiran a opacarlo, que Israel ha ejecutado en varias ocasiones trueque de prisioneros, como reclaman hoy quienes retienen al cabo Galid. Tal rememora el periodista Alan Gresh, en Le Monde Diplomatique, Tel Aviv liberó en 1985 nada menos que mil 150 prisioneros con vistas a recuperar tres de sus soldados, capturados por el Frente Popular de Liberación de Palestina, Comando General (FPLP-CG). "En 2004, en el marco de un acuerdo similar con el Hezbollah libanés, intercambió 400 detenidos palestinos por un coronel israelí y los cuerpos de tres soldados muertos". ¿No resultaría más factible obtener la liberación de Galid Shalit por medio de conversaciones, en lugar de lanzar ataques que puedan conducir a la muerte del rehén?

En honor a la más estricta verdad, ¿era menester tal despliegue de tropas y vehículos de combate para rescatar a Ryan… perdón, a Galid? ¿No disimulará esta operación de corte "humanitario" el ansia de acabar con los incontrolados disparos de misiles Qassam, de fabricación artesanal, Israel adentro, por ejemplo?

Esperemos que, al menos, caigan por su propio peso las tentativas de Falsimedia (los grandes medios de prensa) por representar al Gobierno israelí como benévolo y deseoso de paz, a pesar de su extremosa extrema derecha. Y se comprenda que, como aclara Higinio Polo en la publicación digital El Viejo Topo, el terrorismo de Hamas y la Yihad, terrorismo de pobres, con suicidas cargados de cinturones de explosivos, si bien no resulta justificable –a diferencia de los islamistas, numerosas organizaciones no atacan nunca a la población civil-, es efecto, que no causa. Las causas primeras son la ocupación ilegal de territorios arrebatados a sus genuinos dueños y el consiguiente terrorismo de ricos, de cañones contra piedras, que se gastan los sionistas, terrorismo muchas veces silenciado por hipócritas ceñudos como el Gobierno de USA, que rehúsa –y valga la cacofonía- condenar el acoso y la matanza en Gaza y Cisjordania. Y llama "lluvia de verano", salvamento un tanto desmedido -eso sí-, a lo que otros, honestos, no dudan en calificar de genocidio.