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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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Declaración Final del XIX Congreso de la CTC

Documento aprobado por el decimonoveno congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), celebrado en La Habana del 24 al 27 de septiembre de 2006

(28 de septiembre de 2006)

Desde el día del triunfo de la Revolución Cubana, los sucesivos gobiernos de Estados Unidos han proclamado su aviesa intención de destruir el poder revolucionario y reinstaurar el capitalismo y su dominación neocolonial en nuestro país.

Para lograr sus propósitos han aplicado contra Cuba un genocida bloqueo económico, comercial y financiero, recrudecido cada vez más por nuevas leyes y decisiones de las administraciones norteamericanas, para tratar de doblegar por hambre y enfermedades a nuestro pueblo.

Junto a ello, en su enfermizo y visceral odio contra la Revolución han lanzado contra Cuba todo tipo de agresiones: invasiones, guerra sucia, sabotajes, guerras biológica y propagandística, abominables actos terroristas, intentos de asesinato al Comandante en Jefe y otros dirigentes de la Revolución, así como han organizado y financiado la contrarrevolución interna y otros criminales planes para alcanzar sus fines.

La injusta condena de nuestros Cinco hermanos prisioneros en las cárceles del imperio por luchar contra el terrorismo, mientras protegen a connotados terroristas como Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, demuestra que el gobierno de Bush no ha renunciado a ninguno de esos métodos para intentar doblegarnos.

En la infausta fecha del 20 de mayo, en el año 2004, el presidente George W. Bush firmó el llamado Plan para la Transición en Cuba, infame programa que contiene y endurece todas las prácticas antes utilizadas y pretende despojar a nuestro pueblo definitivamente de su independencia y soberanía y esclavizarlo para siempre.

Más recientemente, el pasado mes de julio, en su desesperación por cumplir el viejo sueño de aniquilarnos, el Plan Bush ha sido reforzado, incluso con una cláusula secreta, que no puede contener otra cosa que un plan de agresión directa a nuestro país precedida por un criminal magnicidio. Ello se hace más evidente si tenemos en cuenta que como parte de esos programas, varios altos funcionarios de la administración Bush han declarado abiertamente su intención de, tras la desaparición física del Comandante en Jefe, actuar para impedir, por todas las vías posibles, que sus más cercanos compañeros, esos que ellos llaman "sus compinches", asuman la dirección del país. Se refieren así, despectivamente, a los probados compañeros de la generación histórica y sucesiva, que durante más de medio siglo han dirigido, junto a Fidel, el proceso revolucionario liberador de nuestra Patria.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, los delegados y delegadas al XIX Congreso de la CTC, ACORDAMOS:

1. Intensificar nuestra lucha contra el genocida bloqueo, hoy intensificado, que se nos ha impuesto por casi 48 años y reclamar a la comunidad internacional su más pleno respaldo a la resolución que, en ese sentido, nuestro país presentará en los próximos días ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

2. Denunciar y rechazar los planes de agresión y desestabilización contenidos en el Plan Bush y buscar todas las vías posibles que nos permitan incrementar nuestra preparación política, ideológica y militar para enfrentar todos los intentos de destruir el poder revolucionario.

3. Ratificar una vez más que hoy y siempre, las calles y los centros de trabajo de Cuba son y serán de los revolucionarios y que nunca podrán ser tomados por los vendepatrias y mercenarios al servicio del imperio.

4. Continuar la lucha por la liberación de nuestros Cinco Héroes prisioneros del imperio y el justo castigo a los verdaderos terroristas, responsables de horrendos crímenes contra nuestro pueblo, que disfrutan de libertad y protección en Estados Unidos.

5. Ratificar nuestra más profunda convicción de que en Cuba solo habrá transición hacia más Revolución, más justicia social, más socialismo, y que acompañaremos a Fidel por siempre, y que cuando por ley de la vida ya no esté con nosotros, estaremos de pie, en primera fila, luchando junto a Raúl y sus compañeros de gesta, junto al Partido que ellos fundaron y que no desaparecerá jamás, para hacer invencible la Revolución y el socialismo.

6. Expresar nuestro más profundo reconocimiento a todo nuestro pueblo por la disciplina, confianza, unidad, madurez, responsabilidad y sabiduría puestas de manifiesto en el cumplimiento de la Proclama del Comandante en Jefe. Esa respuesta, serena y viril, es nuestra arma más poderosa para derrotar todas las agresiones e intentos de derrotar la Revolución.

7. Proclamar: ¡La Revolución Socialista en Cuba es invencible!

Ciudad de La Habana, 27 de septiembre del 2006