Guanzhou, capital de la
sureña provincia de Guangdong, en la
República Popular China, recibió a 599
gladiadores (435 hombres y 164 mujeres) de
88 naciones, quienes en buena lid, y como
lujoso anticipo de los venideros Juegos
Olímpicos, Beijing (2008), batallaron por
estampar rúbricas en el certamen anual,
auspiciado por la Federación Internacional
de Lucha Asociada (FILA).
En esta ocasión, la mayor de
las Antillas acudió al gigante asiático
representada por diez atletas, cinco en cada
estilo, la totalidad con experiencia en
eventos de alto rango, a excepción del
bisoño grequista Yagniel Hernández (55 kg).
La comitiva criolla partió
hacia el imponente reto con equipos
incompletos, decisión estratégica en aras de
no apurar a las principales figuras en los
pesos de 84 y 120 libre y 84 y 96 greco,
todos muy jóvenes, aunque la jerarquía de
los inscritos, ganada en certámenes
olímpicos y mundiales, hizo prever una
aceptable labor.
Sin embargo, casi todo quedó
en aspiraciones, porque el total de tres
medallas, una de plata y dos de bronce, a
las respectivas cuentas de Mijaín López (120
kg), en la greco, y de Geandry Garzón (66 kg)
y Michel Batista (96 kg), en la libre,
apenas permitieron acumular 28 unidades (10
y 18), válidas para ubicarse en posiciones
muy discretas.
El noveno puesto en la libre
y el decimocuarto en la clásica quedaron
alejados de la segunda plaza, mejor
actuación histórica, y el cuarto lugar
rubricado, por ese orden, en la pasada
edición efectuada en Budapest, Hungría
(2005).
En esa metrópoli europea, la
libre aportó 38 unidades (0-3-1), mientras
la greco llevó dos hombres al podio de
premiaciones (1-0-1) y totalizó 25 puntos.
En la cita asiática,
nuevamente sobresalió Mijaín López en el
aspecto individual, el cual llegó a la
disputa del cetro sin recibir tantos en
contra en los cuatro pleitos previos y allí
cedió 0-2 (0-6, 0-7) ante el titular
olímpico de Atenas, Grecia (2004), Khasan
Baroev (RUS), también victimario del
pinareño en la cita helénica.
Mientras, Garzón confirmó
que pese a su juventud está listo para
enfrentar en igualdad de condiciones a
cualquier rival; el muchacho solo cayó 1-2
(1-4, 4-1, 1-3) frente al estadounidense
Bill Zadick , a la postre vencedor absoluto.
Batista, en tanto, parece
haber alcanzado la mayoría de edad sobre el
tapiz, pues superó a todos los oponentes y
únicamente el campeón olímpico, Khadjimourat
Gatsalov (RUS), evitó en cuartos de final
que el fornido moreno ascendiera en el
cuadro de honor.
Del resto de los
integrantes, solamente el monarca olímpico
de Atenas, Yandro Quintana (60 kg-libre), y
el subcampeón en el propio evento
cuatrienal, Roberto Monzón (60 kg-greco),
aportaron puntos a la causa cubana.
Coloquio de sobremesa
A juicio del redactor, la
escasez de fogueo internacional en el
segundo semestre del año, frustró en buena
medida los pronósticos, debido a que el
evento fundamental de la temporada eran los
XX Juegos Centroamericanos y del Caribe, en
Cartagena de Indias, Colombia, y todo el
roce internacional fue antes de esa
confrontación, mientras el segundo semestre
del año quedó prácticamente desprovisto de
encuentros preparatorios.
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El metal de bronce de Michel Batista
(abajo) representó una agradable
sorpresa |
En ese intervalo –cinco
meses-, los caribeños solo participaron en
el Campeonato Panamericano, Río de Janeiro,
Brasil –en mayo-, y en la lid centrocaribeña,
situación que los colocó en franca
desventaja de cara al enfrentamiento por
venir en tierras chinas.
Agreguemos a lo apuntado,
que tan solo se incluyeron a tres hombres
(Iván Fundora-Michel Batista-Mijaín López)
en la justa brasileña, que después
participaron en el Mundial, dentro de una
nómina de catorce.
Estados Unidos y Canadá,
principales rivales de Cuba, también
enviaron escuadras de segundo nivel a la
capital brasileña, depreciando sobremanera
la calidad de la competencia y pese a eso
dominaron los tres sin contratiempos: Cuba
(8-3-3), E.U.A (5-4-4) y Canadá (1-0-2).
El nivel no subió en
Cartagena de Indias, donde acudieron las
principales figuras cubanas, y contra todo
pronóstico los venezolanos Luis Liendo (60
kg), Luis Talavera (96 kg) y el dominicano
José Arias (84 kg), todos del estilo
clásico, ganaron medallas de oro, dejando en
segundo plano a los favoritos criollos. Sin
dudas, esto constituyó un alarmante
precedente.
Siguiendo esta óptica,
bastaría una ojeada a la actuación del resto
de latinoamerica en China para calibrar a
ciencia cierta la maestría atlética de la
señalada región. Concurrieron 15 peleadores
-Venezuela (5), Colombia (4), Brasil (2),
República Dominicana (2), México (1) y
Guatemala (1)- y entre todos tuvieron
balance de tres victorias y 15 fracasos.
A las claras sale a relucir
que para navegar con acierto en la élite es
necesario cruzar el Océano Atlántico con
rumbo al continente euroasiático, donde
habita gran parte de los más avezados
exponentes de este deporte.
Resulta evidente que en
estas condiciones es poco probable conseguir
logros, además se corre el riesgo de
retroceder posiciones, más cuando los Juegos
Deportivos Panamericanos, Río de Janeiro
(2007), están al doblar de la esquina y
Estados Unidos acaba de protagonizar una
faena global admirable en Guanzhou (2-1-4),
suficiente para anclar en el tercer lugar en
ambas modalidades.