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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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Levantamiento de pesas

Pasado y presente

Los resultados de la 75 edición mundialista abrieron un interesante paréntesis de cara a la cita olímpica de Beijing (2008)

Por: JORGE ALFONSO
deportes@bohemia.co.cu

(23 de octubre de 2006)

Cuando el clérigo francés Abbé Didon propuso a su amigo Pierre de Fredy, también conocido como Barón de Coubertin, la frase Citius, Altius, Fortius (más rápido, más alto, más fuerte) marcó una eterna realidad para el quehacer competitivo de los seres humanos, en franca lucha contra los cronómetros, las cintas métricas y las básculas.

Daniel Núñez, unos de los mejores del patio en cualquier época

Además...

 . Medallas conquistadas por los primeros 20 países

Corrían los primeros meses del año 1896 y en Atenas, Coubertin buscaba a toda costa la resurrección del sistema atlético de los griegos en la antigüedad, con el apoyo de la casa real helénica, especialmente del príncipe heredero Constantino, y otros ciudadanos de sólidos recursos financieros, entre ellos Georgios Averoff, Evangelios Zapas, y Demetrius Vikelas, este último elegido el primer presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).

Las carreras en las pistas -incluidos los 100 metros planos y la maratón-, los lanzamientos y los saltos en el campo, la ruta individual en el ciclismo, las pruebas de florete y de sable individual en la esgrima, los ejercicios en la gimnasia, la lucha en la modalidad grecorromana, los 100 metros libres en la natación, el tenis de campo, el tiro deportivo y el levantamiento de pesas, entonces denominadas halteras, conformaron el discreto calendario.

El capítulo reservado a la halterofilia encontró las mayores dificultades en cuanto a las posibilidades de desarrollo, sobre todo porque la primera competencia resultó sin límite de peso y los seis participantes realizaron ejercicios, con una y dos manos. Las victorias respectivas correspondieron al británico Launceston Elliot (alzó 71 kilogramos) y el danés Viggo Jensen (111.5).

Tal circunstancia, según los historiadores, puso en evidencia que se trató de una discreta réplica de los espectáculos circenses, cuya intención consistía en atraer espectadores. Algo similar ocurrió cuatro años más tarde en París (1900) y en posteriores ediciones, razón por la cual el verdadero reconocimiento demoró hasta el compromiso olímpico de Ámsterdam, Holanda (1928), donde intervinieron 87 atletas en cinco divisiones, distribuidos de la manera siguiente: 64 kilogramos (14), 70 (18), 76 (23), 83 (15) y más de 110 (17).

El matancero Sergio Álvarez conquistó una medalla de oro en Quisqueya
 

En la actualidad, la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas (IWF, siglas en inglés), fundada en 1905, tiene 167 países afiliados y acaba de celebrar en Santo Domingo, República Dominicana, el 75 Campeonato Mundial con la presencia de 569 participantes (333 hombres y 236 mujeres) procedentes de 75 naciones.

Por cierto, el primero de esos torneos entre forzudos lo celebraron en Londres, Inglaterra (1891), e intervinieron siete atletas europeos, o sea, que las confrontaciones del orbe fueron anteriores a los Juegos Olímpicos.

Durante 115 años de existencia, el crecimiento de la disciplina puede considerarse sobresaliente, tanto en lo tocante al esfuerzo físico como de los implementos (barras y disco) conjugado con la constante evolución de las técnicas aplicadas, aunque no podemos olvidar que en las últimas dos décadas el fantasma del doping provocó varios escándalos, causantes de descalificaciones y serias amenazas del COI para retirar la halterofilia del programa.

Tampoco es posible pasar por alto la supresión, a partir de los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá (1976), del ejercicio llamado press (fuerza), luego de demostrarse, a través de estudios científicos, que la abrupta ejecución causaba serias lesiones en la columna vertebral de los atletas.

Frederick Winters (EUA), titular en San Luis (1904)

Otro aspecto importante a destacar es la participación femenina en certámenes del orbe desde Daytona Beach, la Florida (1987), y en las competencias olímpicas en Sydney, Australia (2000), donde las damas sorprendieron a los escépticos con colosales faenas en siete divisiones.

Cubanos en la plataforma

Los resultados del compromiso mundial, en Gettysburg, Estados Unidos (1978), y del torneo olímpico de Moscú, Unión Soviética (1980), dictaron pautas en las actuaciones de los pesistas del patio en la arena internacional, fundamentalmente durante una década caracterizada por el notable rendimiento de hombres con registros capaces de colocar par de veces al seleccionado en el podio de premiaciones: segundo lugar por países en territorio estadounidense y tercero en la capital moscovita.

Sin lugar a las dudas, el más destacado de todos fue el santiaguero Daniel Núñez, ganador de dos títulos en los 56 kilogramos (arranque 117,5 y total 260, así como la plata del envión142,5) en Gettysburg, para dos años después establecer marcas mundiales en arranque y acumulado (125-275 y envión de 150) en Moscú. Cabe apuntar que en los Juegos Olímpicos las medallas del levantamiento de pesas son otorgadas a la suma de los dos ejercicios.

La idea más exacta de la hazaña protagonizada por Núñez quedó planteada al sacarle 12,5 kilogramos en arranque al anfitrión Yuri Sarkisyan, ocupante de la segunda posición (112,5- 157,5-270), también recordista universal del envión. Otro definitivo elemento en la victoria lo constituyó el incremento del total de 260 a 275 kilogramos, apenas en un año.

En la década de 1990, Cuba volvió a presentar otro competidor excepcional, el villaclareño Pablo Lara, conquistador del metal plateado en la división de los 75 kilogramos (155- 202,5- 357,5), Barcelona, España (1992), registro similar al moldavo Fedor Kassapu, quien alcanzó el máximo galardón por menos peso corporal.

Los chinos dominan en la actualidad el panorama mundial

Aunque Kassapu no asistió a la confrontación de Atlanta, Estados Unidos (1996), Pablo tomó desquite en el nuevo límite de 76 kg (367,5), para aventajar al búlgaro Yoto Yotov (360) y al representante de la República Popular Democrática de Corea, Jon-Ho Chol (357,5). Paren de contar, porque de Sydney y Atenas los muchachos regresaron a casa con las manos vacías.

Transcurridos diez años exactos del último éxito de envergadura, la visita a Santo Domingo reportó la obtención del título perteneciente al matancero Sergio Álvarez en el envión de los 56 kg (156), plata para el total (279) y bronce del arranque (123), siempre frente al reto de tres favoritos asiáticos: el chino Zheng Li (128–152–280), el vietnamita Anh Taun Hoang (124– 152–276) y el surcoreano Jong-Hoon Lee (120–155–275).

Dentro del grupo de competidores también resultaron halagüeñas las actuaciones de Adán Rosales en 62 kg (127–162– 289), aceptable sexta posición en la ubicación final; Yordanis Borrero de 69 kg (142–174–316), cuarto; Iván Cambar de 77 kg (155–188–343), séptimo; y Yohandrys Hernández, de 94 kg (170–216–386), quinto.

El análisis del balance conseguido recientemente por estos cinco atletas en Santo Domingo, del 2 al 7 de octubre, superó en cada caso los resultados obtenidos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Cartagena de Indias, Colombia, del 15 al 30 de julio, dejaron abiertos signos alentadores a la añorada recuperación del levantamiento de pesas en Cuba frente a la realidad de los Juegos Deportivos Panamericanos, por celebrarse el próximo año en Río de Janeiro, Brasil.

Precisamente, en la anterior edición continental, desarrollada en la capital dominicana (2003), los pesistas cubanos registraron la peor actuación histórica en estas confrontaciones, pues solo Yordani Borrero, de 69 kg, logró el codiciado oro; mientras tres medallas de plata pertenecieron a Bladimir Rodríguez (62), Yohandrys Hernández (85) y Michel Batista (105). Un solitario bronce fue al cuello de Aristóteles Fuentes, también en los 69 kg.

El colectivo de entrenadores, a cargo de los experimentados Ramón Madrigal y Rolando Chang, tiene plena confianza en que la totalidad de los actuales integrantes de la delegación recuperen glorias pasadas en Río de Janeiro y varios de ellos acaparen posiciones privilegiadas, con especiales rangos para Sergio, Adán, Yordanis, Iván y Yohandrys.

Todos aspiramos a que puedan convertirse en realidades...