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Revista Ilustrada
de Análisis General
FUNDADA EN 1908. |
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Cuba 1960
Explosión de La Coubre en La Habana
Desde los inicios
de la Revolución Cubana y por indicación del
entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, la CIA organizó y
entrenó terroristas y mercenarios para
derrocarla. El atentado al buque francés,
uno de los capítulos iniciales de esta
historia de agresiones
Por: PEDRO ANTONIO GARCÍA
cultura@bohemia.co.cu
Tres de la tarde. Día 4 de
marzo de 1960. El vapor La Coubre
estaba anclado en la bahía de La Habana.
En sus bodegas traía 44 toneladas de
granadas y 31 de municiones. Romualdo Díaz,
en la bodega uno, estibaba cajas. José
Antonio Díaz comentaba lo lindo que estaba
el día. La temperatura era más bien fresca,
agradable. Sonó el timbre para el cambio de
turno y Manuel La O se dirigió al buque para
ocupar su puesto de custodio. José Antonio
fue hacia la puerta del muelle a merendar.
Romualdo se quedó unos minutos conversando
con los estibadores que le sustituían.
Alrededor de las 3:10 p.m., desembarcó, dio
unos pasos por el muelle...
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El sabotaje a La Coubre
prefiguró
la política de terrorismo que
desató
la CIA contra Cuba |
De pronto, una explosión
estremeció la tierra. Los postes del tendido
eléctrico temblaron y un hongo de ribetes
negros se elevó sobre el muelle. Romualdo se
vio lanzado por el aire. Al volver en sí,
vio que el paisaje había cambiado: los
almacenes no tenían techo y La Coubre,
destrozado de proa, se había desatracado.
José Antonio despertó en el piso, con la
cabeza y la pierna sangrantes. Manuel quedó
inconsciente y al recobrar el conocimiento,
le acometió un acceso de tos por el denso
humo negro.
Soldados rebeldes, policías,
bomberos, pueblo en general, acudieron a
prestar ayuda. Empezó el rescate de heridos
y de cadáveres trucidados. Una segunda
explosión barrió con quienes, desafiando el
peligro, habían tenido ese gesto de
solidaridad humana. Nunca se sabrá cuántos
muertos hubo en realidad. Se rescataron los
restos de 101 personas (solo 95 fueron
identificadas). El saldo de heridos
sobrepasó los 200.
Semanas antes, el cónsul
yanqui en Bruselas y un agregado militar de
su embajada habían presionado a los
fabricantes y a la cancillería belgas para
que no se le vendieran esas armas a Cuba.
Peritos de Europa occidental que
investigaron el siniestro afirmaron que no
hubo negligencia alguna en el descargue. El
pueblo cubano nunca tuvo dudas de que el
barco había sido saboteado. Aún tiene la
plena convicción de que todo fue obra de la Agencia Central de Inteligencia de
Estados Unidos (CIA).
Repitiendo esquemas
Según confesara el
presidente Dwight D.
Eisenhower en
su libro Los años en la Casa Blanca,
la CIA comenzó a actuar contra la Revolución
Cubana desde el mismo mes de su triunfo. "En
cuestión de semanas, después que Castro
entrara en La Habana, nosotros en el
gobierno comenzamos a examinar las medidas
que podrían ser efectivas para reprimir a
Castro." Y el 2 de febrero era detenido en
una avioneta Allen Robert Meyer, a quien se
le había encomendado atentar contra la vida
de Fidel Castro.
"El 17 de marzo de 1960
–prosigue Eisenhower en sus memorias–, yo le
ordené a la CIA que comenzara a organizar el
entrenamiento de los exiliados cubanos,
principalmente en Guatemala, para un posible
día futuro en que ellos pudieran regresar a
su patria. Otra idea fue de que comenzáramos
a construir una fuerza anticastrista en la
propia Cuba."
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En una intrincada finca en Guatemala,
la CIA entrena a sus mercenarios |
Para cumplir con la orden
del Presidente, la CIA hizo traer de España
a un destacado agente, Howard Hunt (años
después, uno de los implicados en el
escándalo Watergate, cuando la
Administración Nixon le ordenó espiar al
opositor Partido Demócrata). El trabajo que
le encomendaron era similar al que había
desarrollado en 1954 para derrocar al
gobierno de Jacobo
Arbenz en Guatemala. "En la presente ocasión –escribió en sus
Memorias
de un espía–, no debía aparecer el menor
signo de intervención norteamericana." Hunt
estaría bajo el mando de Richard Bisell, su
antiguo jefe, experto en derrocar gobiernos
desafectos a Washington.
Repitiendo el esquema de
Guatemala, Bisell y sus tanques pensantes
tenían entre sus planes la creación de una
"brigada invasora" cuyo desembarco podía
coincidir, o ser posterior, al asesinato de
Fidel Castro.
Además, fomentar bandas de alzados
contrarrevolucionarios en varias regiones de
Cuba y las actividades terroristas en las
ciudades. Como campo de entrenamiento, tanto
para futuros "invasores" y futuros
"guerrilleros anticastristas", se escogió la
intrincada finca Helvetia, en la ladera del
volcán Santiago, a unos 25 kilómetros del
poblado de
Retalhuleu
(Guatemala).
El régimen títere que desgobernaba ese país
se puso a disposición de la CIA.
Los elegidos
En junio de 1960, Bisell
orientó a Hunt y otros subordinados
organizar la oposición política a la
Revolución y para ello, integrar un frente
único contrarrevolucionario fuera de Cuba.
Había que seleccionar figuras no
involucradas directa y públicamente con la
tiranía batistiana
y que le imprimieran cierta aura de liberal
al "gobierno cubano en el exilio" que la CIA
proyectaba crear como pantalla para la
agresión.
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Años 60: Periodistas norteamericanos
entrevistan a mercenarios en el campamento
de Guatemala. Igual impunidad exhiben hoy
los terroristas en Miami |
Entre los cinco "elegidos"
por la CIA estaban tres ex dirigentes
estudiantiles de la Revolución del 30.
Manuel Antonio de Varona, Tony, tras su
encumbramiento político con los gobiernos
auténticos (1944-1952), tenía ínfulas de
aristócrata y realmente era una gente de
derecha. Durante el batistato se opuso
totalmente a la línea insurreccional. La
selección de Aureliano Sánchez Arango fue
para muchos sorpresiva. Ex comunista, ex
líder del Ala Izquierda Estudiantil,
nadie entendía cómo entraba y salía sin
problemas de EE.UU. En cuanto a Justo
Carrillo, era el jefe de una organización
fantasma, Montecristi, integrada
fundamentalmente por familiares.
Muy cercanos a la jerarquía
católica eran los otros dos seleccionados
para el ejecutivo del llamado "Frente
Revolucionario Democrático". José Ignacio
Rasco gozaba de gran influencia en la
Juventud Acción Católica y la Agrupación
Católica Universitaria. Desde mediados de
1959 hizo lo posible y lo imposible por
enemistar a la Iglesia con la Revolución. Se
asiló en una embajada a mediados de 1960 a
pesar de que no era requerido por la
justicia revolucionaria. Manuel Artime se
alzó contra Batista en diciembre de 1958.
Tras ser neutralizada la sedición
contrarrevolucionaria de Hubert Matos en
Camagüey, Artime huyó a los EE.UU.
En la avenida 17, en Miami,
comenzó el reclutamiento de mercenarios. Les
hacían llenar un cuestionario y los sometían
a un interrogatorio preliminar. Los que eran
aceptados, los citaban dos días después a
una casa de seguridad. Allí recibían dos
pares de botas, un uniforme amarillo y una
gorra azul. A medianoche, un camión rastra
los trasladaba al aeropuerto de Oppalocka
(sí, el mismo que hoy sirve de base a José
Basulto y los
"Hermanos al Rescate"
para sus actividades terroristas) y luego de
siete horas de vuelo, desembarcaban en
Retalhuleu.
Subversión radial
Entre los planes de Bisell,
estaba el ablandamiento ideológico del
pueblo cubano. Para tal misión, encargó a
David A. Phillips, otro del equipo que
derrocó a Arbenz en 1954, quien escogió una
isla del golfo de Honduras, Swan, como punto
principal para sus transmisiones a Cuba. Y
el 17 de mayo de 1960, comenzó sus
trasmisiones Radio Cuba Libre (Radio Swan),
con una programación que incluía noticieros,
comentarios, editoriales y reportajes
cuidadosamente elaborados (entre verdades y
verdades a medias, deslizaban burdas
mentiras difíciles de comprobar) para
sembrar el desaliento y la desconfianza a la
Revolución.
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Kennedy les reiteró la indicación de
Eisenhower: "esconder la mano de EE.UU."
en el proyecto de invasión |
Ya en 1959 Eisenhower orientó
reprimir
la Revolución Cubana
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La red de Phillips llegó a
controlar, aparte de Radio Swan, tres
emisoras en Miami, una en Cayo Hueso y otra
en Nueva Orleans. Una de estas emisoras, la
WMIE, se convertiría años después en la WQBA "La
cubanísima".
Todas ellas insistirían en su momento, una y
otra vez, en la falsa noticia de la patria
potestad. No es de extrañar: Phillips fue
uno de los gestores de la inhumana Operación
Peter Pan, por la cual salieron de Cuba
miles de niños
sin sus padres, y no es casual que si la
radio subversiva señalaba que niños de 5 a
18 años iban a ser trasladados para Rusia
por órdenes del Gobierno Revolucionario, la
autorización de visas para entrar a Estados Unidos
solo se
otorgara a los comprendidos en esas edades.
Bisell también apostó al
terrorismo en las ciudades (sabotajes a
tiendas, bombas en centros docentes,
asesinatos de revolucionarios...) y a un
fuerte movimiento insurgente basado en la
guerra de guerrillas. Estas serían
abastecidas desde aviones por la misma CIA.
A las bandas que operaban ya (desde mediados
de 1960, los grupos contrarrevolucionarios
organizaron alzamientos), se les uniría en
breve muchos de los que recibían
entrenamiento en Guatemala.
Entre septiembre y noviembre
de 1960, tropas rebeldes y las recién
creadas milicias campesinas batieron a los
alzados contrarrevolucionarios. Tras varios
enfrentamientos, más de 200 de estos fueron
capturados o muertos en combate. Se ocuparon
gran cantidad de armas, plantas de radio y
campamentos. La táctica de las guerrillas
había tenido resultados funestos para Bisell,
quien sin desecharla (en lo adelante la
usaría solo como apoyo), veía solo la
invasión "a lo Guatemala" como la única
opción viable.
(3 de febrero de 2006)
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