Once días serían suficientes
para cambiar el rostro de la química
moderna. Corría el mes de septiembre de
1985, cuando en la Universidad Rice, en
Houston, Texas, el astroquímico Harry Kroto,
junto a los investigadores norteamericanos
Richard Smalley y Robert Curl y dos
estudiantes de postgrado, reconocieron por
vez primera una nueva forma de carbono puro
en (nuestro planeta).
Con tal descubrimiento se
derrumbaba un paradigma de la ciencia. Hasta
ese momento se creía que el carbono solo
existía en dos formas naturales estables: el
diamante, uno de los materiales más duros
que se conoce, y el grafito, uno de los más
quebradizos.
La nueva forma del carbono
estaba compuesta por una colección de 60
átomos, organizados de forma similar a la de
un balón de fútbol. Debido a esa simetría,
usual en las estructuras geodésicas del
arquitecto norteamericano Richard
Buckminster Fuller (1895-1983), inicialmente
los científicos pusieron a la molécula el
nombre de buckminsterfullereno, aunque tal
complicado término suele acortarse a
fullereno o buckyball.
El hallazgo salió publicado
inmediatamente, el 14 de noviembre de 1985,
en la sección de cartas del semanario
científico Nature y 11 años después,
en 1996, trajo a Kroto, Smalley y Curl la
gloria del Premio Nobel de Química.
Sin embargo, en una
autobiografía que circula en Internet, Harry
Kroto confesaría: "Yo nunca soñé con ganar
el Nobel. De hecho yo estaba muy contento
con mi trabajo científico antes del
descubrimiento del C60. Una cosa
que yo no aconsejaría es hacer ciencia con
el objetivo de ganar un premio. Sería como
una receta para una eventual desilusión".
De hecho, reconocer el C60
fue resultado de buscar una explicación a
las observaciones de Kroto sobre el "polvo"
estelar, que consideraba constituido por
carbono.
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En 1991, el fullereno fue
declarado la molécula del año por la revista
científica Science |
El carbono es elemento
fundamental de la vida en nuestro planeta.
Se sabe que la mayoría del que existe en el
universo se formó en los núcleos de las
estrellas después del Big Bang y se supone
que viajó por el espacio hasta caer sobre
los planetas en formación. Mediante el
estudio de la composición de estrellas,
cuyas atmósferas contienen cadenas
alternadas de carbono y nitrógeno, Kroto
intentaba aclararse cómo y en qué
condiciones había llegado el carbono hasta
la Tierra, cómo se mantenían unidos estos
conglomerados para poder viajar por la
vastedad del espacio interestelar sin
destruirse.
La pregunta detrás de la que
iba siguió sin responderse, pero él se hizo
famoso y abrió una puerta al desarrollo de
la nanotecnología, pues es en ese campo
donde estarían las probables aplicaciones de
los fullerenos.
Por dondequiera que pasa Sir
Harold Kroto, quien labora hoy en la
Universidad Sur de Florida, en los Estados
Unidos, los periodistas demandan su
atención. Resulta de interés cómo este hijo
de inmigrantes alemanes, que nació en un
pequeño pueblito de Inglaterra durante el
primer mes de la Segunda Guerra Mundial y
que pasó parte de su infancia trabajando en
una fábrica de globos, en condiciones que no
serían legales hoy día, llegó a convertirse
en un genio de la química.
Impresionan también su
rechazo a la competitividad en la ciencia,
sus críticas a la pérdida de los ejercicios
prácticos en la enseñanza, su prédica a
favor de una educación de calidad para todos
y su preocupación porque el público pueda
acceder a los conocimientos científicos a
través de los medios de comunicación.
Precisamente, en 1995, junto
al productor de la BBC Patrick Reams,
Kroto fundó Vega Science Trust, con el
propósito de crear películas científicas de
alta calidad para la televisión por cable.
Estos materiales no solo reflejan la
excitación de los descubrimientos, sino
también los conceptos intrínsecos y
principios sin los que la comprensión de
aquellos sería imposible.
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Su interés por la educación lo ha
llevado a explicar temas de química a
niños del mundo entero. En la gráfica
explica a una pequeña cómo se construye
una buckyball
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Invitado especial al VI
Congreso Internacional de Química e
Ingeniería Química, celebrado en La Habana
en octubre de 2006, donde impartió la
conferencia Arquitectura en dimensiones
nanométricas, Harry Kroto accedió a
conversar para BOHEMIA sobre algunos
aspectos del hallazgo de las buckyball, sus
posibles aplicaciones y otros temas del
debate científico contemporáneo.
-Hace 20 años usted
descubrió los fullerenos. ¿Qué impacto trajo
a la ciencia este hallazgo?
-El impacto es que abre
nuevas perspectivas al conocimiento de las
estructuras nanométricas, especialmente en
el área de los nuevos materiales. Los
fullerenos nos hablan sobre la composición
de materiales en los cuales antes no
podíamos pensar. En cuanto a su aplicación
práctica ya se han usado en los plásticos,
en la farmacéutica y se aplicará también en
la electrónica y para tener materiales más
resistentes.
-La nanotecnología ya no
pertenece al futuro, sino que es parte de
nuestro presente.
-La nanotecnología es la
química del siglo XXI y por eso es muy
importante que todos los países la tengan en
consideración. Es una tecnología de
avanzada. Vincula la biología con la física
y la ingeniería, apoyados todos por la
química. Es poderosa y por eso será un
beneficio para la humanidad, si se emplea de
forma inteligente, y un peligro también si
se usa para cuestiones militares, por
ejemplo. Por eso hay que ser muy cuidadoso
en los objetivos.
-¿Cuál es el reto para un
país que quiera usar la nanotecnología?
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Su conferencia durante el
VI Congreso Internacional de Química e
Ingeniería Química fue la más concurrida
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-La educación de los jóvenes
es el reto más importante en las ciencias.
Si no tenemos un grupo de jóvenes
científicos que deseen trabajar de una
manera dura y fuerte, lo cual es necesario
para obtener resultados en la química y la
biología molecular, entonces no serás capaz
de hacer descubrimientos y no se podrá
emplear el conocimiento.
-¿Cómo valora usted la
tendencia que existe a nivel mundial de
priorizar el financiamiento de la ciencia
aplicada en perjuicio de las investigaciones
básicas?
-En este momento ese balance
se inclina en efecto a favor de las ciencias
aplicadas. Una de las razones por las que
ello ocurre es que muchas de estas
decisiones las toman personas que no son
científicos, que suelen darles menos
importancia a las ciencias fundamentales.
Creo que debe haber un balance científico. Y
que las ciencias básicas se consideren como
ocurría en los siglos XVII o XVIII.
-Usted ha trabajado en
varios programas científicos para la
televisión. ¿Qué papel le confiere a la
divulgación de la ciencia en el mundo de
hoy? ¿Existen los espacios suficientes, con
calidad y cantidad, para sensibilizar a los
ciudadanos sobre el impacto de los nuevos
descubrimientos en su vida cotidiana?
-Los medios masivos hacen un
trabajo muy malo en el manejo de la imagen
de la ciencia. A los científicos los
presentan solo como a gente de pelo largo.
Yo no sé las causas de esto, pero es la
realidad. La imagen que se trasmite de los
químicos, por ejemplo, es que son gentes
peligrosas para las personas y no se apunta
la importancia que han tenido para salvar
miles de vidas. Imagínese un mundo sin
plástico, por solo mencionar una de las
cosas que ha descubierto la química.
"La mayoría de los
resultados de la ciencia y los materiales
que gracias a ella hoy se poseen tienen
aplicaciones beneficiosas. Los medios
masivos no han convencido a la gente de que
en los últimos 20 años han mejorado sus
condiciones de vida gracias a la ciencia. Y
es importante educar en estos conceptos, que
los jóvenes conozcan los éxitos de la
ciencia moderna, para que sientan deseos de
investigar, de hacer ciencia."
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Momento en que le hacían entrega del
Premio Nobel en 1996 |
-Usted se ha declarado un
ateo devoto. ¿Qué consideraciones le merecen
los encendidos cuestionamientos a la teoría
de Darwin que desde diferentes religiones
aparecen constantemente por estos días?
-No creo en nada que no
tenga una evidencia empírica que lo
corrobore. No acepto cosas que la gente me
dice sin tener pruebas. Creo, incluso, que
tener determinadas creencias ciegas puede
ser perjudicial. El extremismo en cualquier
religión no me parece positivo.
"En el siglo XX se
desarrollaron las filosofías racionales y
aparecieron una cantidad de tecnologías que
enriquecieron la vida de las personas. Antes
de la medicina moderna la mitad de los niños
moría sin cumplir los ocho años, las
personas fallecían por cólera, las mujeres
por parto. Hoy existen otros adelantos como
la televisión, los discos compactos y todo
eso ha sido creado y alcanzado sobre la base
de una filosofía cuestionadora, que se basa
en el experimento, en la comprobación, para
llegar a un resultado.
"Que se niegue la teoría de
Darwin me parece una estupidez. Quienes lo
hacen simplemente no quieren aceptar ideas
probadas que minan conceptos a los que están
acostumbrados desde que eran niños. Uno
entiende por qué pasa esto. Ellos necesitan
creer en algo porque su vida no es buena. Y
también hay muchas fuerzas poderosas detrás
de la negación a Darwin. Quieren que las
personas se mantengan ignorantes para
conservar su poder."