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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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Poesía

De la "emvira" a la vida en el Ambia

Eloy Machado Pérez quiso ser biólogo, pero solo fue un niño marginal hasta que la Revolución lo convirtió en un hombre de la poesía

Por: ULISES ESTRADA LESCAILLE
cultura@bohemia.co.cu
Fotos: MARTHA VECINO

foto@bohemia.co.cu

(3 de enero de 2007)

Eloy Machado Pérez, el AmbiaEra miércoles, en el Hurón Azul, en el patio de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), actuaba el grupo Clave y Guaguancó, interpretando rumbas, guarachas y música folclórica. Con el claro timbre de su melodiosa voz de 69 años, Candita Alfonso entonaba canciones tradicionales, sobresalía entre ellas su interpretación maravillosa de Babalú. Como cada dos miércoles, era la tarde de la Peña de El Ambia, menos conocido por Eloy Machado Pérez. Con él conversamos, pidiéndole que rememorara sus orígenes.

"Nací el 1ro. de diciembre de 1940 en la calle San Lázaro, en el barrio de Colón, uno de los lugares donde se ejercía la prostitución en La Habana. Yo vengo del mundo de la pobreza, vengo del pantano, del sufrimiento, del corazón de la vida, donde las flores al nacer casi siempre se marchitaban, de allí vengo.

"Mi papá trabajaba de albañil y no se comportó con nosotros como deben hacerlo los esposos y los padres… Jacinta Pérez era mi mamá, ella trabajaba limpiando los baños en las casas de prostitución para tratar de mantenernos a mi hermana Idelfonsa y a mí. Vivíamos en el solar El Reverbero, pero muchas veces dormimos en parques y escaleras. Por eso hice un poema al que puse por nombre Pobrecita mi mamá. Es un poema muy lindo que dice lo que sufrí en cuerpo y alma.

El Ambia y el grupo Clave y Guaguancó
El Ambia con el grupo Clave y Guaguancó

"Mi mamá también era poeta, pero de la ‘emvira’. Hay vida y emvira, la emvira es como viví yo con mi mamá y la vida es como vivo yo ahora con esta Revolución, que es tan limpia y tan digna."

-¿Qué hacías antes del triunfo de la Revolución?

-Era muy niño y solía trabajar con unos que jugaban con las tres carticas; era vigía, cuidaba si venía la policía. Entonces, tenía relaciones con el hijo del superintendente de las tiendas Sears. Una vez fui a su casa, pues me llevaba bien con el muchacho, y cuando entré le pregunté al padre por qué los perros me iban a atacar. Este blanco racista me dijo que estaban entrenados para morder a los negros.

-Estás hablando de tus 11 ó 12 años de edad. No estudiabas y te dedicabas a actividades delictivas. ¿Por qué?

-Yo fui muy poco a la escuela. Para un muchacho, casi un niño como yo, no había trabajo digno y mucho menos, escuelas. Realmente yo quería ser abogado para defender a los pobres, después quería estudiar biología por las cosas que me gustaban de la naturaleza, pero estaba precisado a ayudar a mi mamá. Me reunía en el solar con otros niños marginales como yo; no teníamos el pensamiento ni las condiciones que tienen ahora los muchachos en la Revolución.

"Una vez estuve preso un año en el Príncipe. Ya tenía 17 años y allí me encontré con Efigenio Ameijeiras, a quien conocía de cuando era parqueador en el barrio, y ahora estaba preso por revolucionario. Estábamos separados, pero me causó una gran alegría verlo allí. Le pregunté por qué estaba preso y me dijo que lo habían cogido con unas armas. Cuando él me preguntó le respondí, sin titubear, a mí me cogieron robando."

Caricatura de Eloy Machado Pérez, el Ambia

Caricatura de Eloy Machado Pérez, el Ambia

Ezequiel dibujó para BOHEMIA cómo ve a El Ambia

-¿Cómo fue tu vida al triunfo de la Revolución?

-Al principio seguí trabajando como vigía. Esto es por el año 60, si mal no recuerdo. Una vez me entero de que se había producido un desembarco contrarrevolucionario por Baracoa y decidí ir a pelear para defender la Revolución. Pero finalmente no me dejaron.

"Después vino Playa Girón y supe que Ameijeiras se iba a enfrentar a los invasores, fui a la Estación de Policía a buscarlo para irme con él, pero ya se había marchado a la pelea. Hay una cosa que es muy importante, ambia. Es la conciencia, es más difícil comprender la Revolución que confundirla. Tú estás jodiendo y de repente te llega la conciencia, la comprensión a tu nivel de lo que significa. También me presenté para ir a combatir a Angola y no me enviaron. Después me alisté para ir a pelear a Etiopía, hice los ejercicios, me preparé, pero parece que no nací para pelear, porque esta vez tampoco me enviaron a Etiopía.

"Luego trabajé en la construcción de una fábrica en Regla y más tarde en la obra del Hospital Ameijeiras, como peón, cargando piedras, halando un vagón y como soldador. Yo jugaba pelota en el equipo del hospital y allí había también una biblioteca para que los obreros nos superáramos."

-¿La inspiración poética te surge después del triunfo de la Revolución?

-Sí, te dije que no había estudiado, pero con la Revolución llegué a sexto grado y en el trabajo, en la construcción del hospital, su director, Efigenio Ameijeiras, y el periodista Froilán Escobar, me preguntaron un día por qué no hacía un poema. No sé por qué Froilán me dijo esto, pero una vez que me encontraba carretillando cemento arranqué un pedazo de papel de un saco de cemento y escribí algo; luego escribí otra vez y otra vez y me guardé los pedazos de papel en el bolsillo.

"Cuando llegó la hora de almuerzo le enseñé a Froilán lo que había escrito, él lo arregló, pues escribía muy mal y me dice delante de Efigenio: ‘Coño, Ambia, hiciste un poema.’ Ambos, contentos, me dan unos golpes celebrando mi poema.

"A partir de ese momento, con la ayuda de ellos dos hice mi primer libro, Kamán Lloró, con edición de Froilán y prólogo de Cintio Vitier y Efigenio Ameijeiras. Hice otros poemas y Froilán se los lleva a Onelio Jorge Cardoso, un hombre maravilloso, quien los lee con Nicolás Guillén, el Poeta Nacional. Nicolás me manda a buscar y me pone a trabajar como camarero en el Patio de la UNEAC.

"Ahí escribo Jacinta Ceiba Frondoza, que me publicó Letras Cubanas, también con prólogo de Cintio Vitier. En 1970 hice una canción a Orula y se la enseñé a unos panameños que atendí en el Patio de la UNEAC. Ellos la publicaron en su país y esta canción se convirtió casi en un lema de los Van Van, que la cantan con el nombre de Ay, Dios, ampárame. Nunca pensé que un poema mío recorrería el mundo. Luego escribí el libro de poesía Vagón de mezcla."

-¿Que escribiste después?

-Después hice Soy todo, que lo publicaron en Argentina; El callejón del suspiro; La ira; Por mi pura y otros libros de poemas más. Entonces me pregunto: ¿Soy o no soy poeta? Yo no invento, yo escribo lo que sufrí y lo que me hicieron sufrir, mi holocausto y al pecho, sin computadora ni máquina de escribir, sin nada, al pecho. Pero tengo amigos escritores como Guillermo Rodríguez Rivera, Colman Paret, Pedro de la Hoz y muchos hombres dignos que me han brindado su apoyo en todo momento.

-¿Cuál es el premio que acabas de recibir en Italia?

-Mira, yo recibí aquí en la UNEAC un télex del señor Gaetano Longo, director artístico del Festival Internacional Trieste-Poesía, para participar junto con mi esposa, Graciela de Jesús Molina Pérez, quien me ha ayudado mucho, en la novena edición del Festival que se celebraría en Italia, del 27 de noviembre al 3 de diciembre de 2005, para recibir este 1ro. de diciembre el Premio Internacional Poeta por la Paz, que me fue otorgado. Soy el primer cubano que recibe ese reconocimiento.

-¿Qué significa para ti ese galardón?

-Significa mucho, no solo por la importancia del reconocimiento a mi obra artística, sino también por la esmerada atención que recibimos. Este es el mayor estímulo que he recibido en mi vida.

"Hay algunos que han dudado de mi calidad como poeta, pero ahora tienen una prueba más para reconocer su ignorancia. Mira, cuando recibí este premio me hice una pregunta: ¿Qué hubiera sido de mí sin la Revolución? Todavía estaría en la ‘emvira’. Hoy soy poeta y Poeta por la Paz, porque tengo una Revolución."