Las personas reciben los
rayos solares de acuerdo al tipo de piel que
posean, de las cuales existen seis: tipo 1:
siempre enrojece, nunca se broncea; tipo 2:
casi siempre se enrojece y se broncea poco;
tipo 3: enrojece poco y casi siempre se
broncea; y tipo 4: rara vez enrojece, se
broncea siempre. Los otros dos corresponden
a pieles oscuras más resistentes a los rayos
solares, y que nunca se queman.
En el caso de los niños, la
situación es de mayor cuidado porque las
células de su organismo se encuentran en
crecimiento y los efectos dañinos del sol
son acumulativos a lo largo de la vida.