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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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MEDIOAMBIENTE

Solicitud de préstamo

Acciones urgentes reclaman los principales balnearios del mundo amenazados por la erosión. Varadero recibe un nuevo vertimiento de arena, y otras playas de Cuba también serán beneficiadas

Por BÁRBARA AVENDAÑO (deportes@bohemia.co.cu)

Playa cubana
(Foto ANTONIO PONS)

El buldócer se atasca, puja por tragárselo la pasta movediza de arena y agua que vomita la tubería instalada en la costa de playa Cabarete, República Dominicana. Mientras la maciza armazón se hunde hasta la mitad, tanto el operador de la máquina como quienes dirigen la maniobra de rescate sienten sus nervios tensos. Es preciso interrumpir las labores de vertimiento para recuperar el equipo.

Al cubano Ernesto Tristá Barrera, uno de los protagonistas de aquella escena acontecida un día de 2006, entonces le parecía que contemplaba un filme en reposición. Había vivido un momento similar en 1989, cuando tomaba forma la playa artificial El Salto-Ganuza, en Corralillo, Villa Clara, tras el destrozo que dejó en esa zona el ciclón Kate, en noviembre de 1985.

Allí, en los trajines para esparcir 60 mil metros cúbicos de arena a lo largo de dos kilómetros, hombres y equipos se adentraron mucho en el mar, y hubo que sacar con grúa un buldócer que amenazó con irse a pique. Tenía lugar la primera experiencia de playa artificial concebida con criterios científicos y técnicos en el país.

Para Tristá, por aquella época estudiante de Licenciatura en Geografía, la novedad se convirtió en su tesis de grado y le permitió entender cómo hacer naturaleza con maña constructiva. Una alternativa válida ante los procesos de erosión generalizados e irreversibles que afectan los principales balnearios del mundo, de los que el Caribe y Cuba no escapan.

Si la montaña no va a Mahoma…

Ernesto Tristá
Ernesto Tristá afirma que si no se
asumen acciones tanto regulativas
como ingenieras, las playas están
dadas a desaparecer
(Foto ANTONIO PONS)

Hoy se verifica en las playas un retroceso de la línea costera por la pérdida de la arena. En Cancún, México, como promedio se escapa al año una franja de un metro 80 centímetros; en Jamaica de tres; en Crane, Barbados 2,2; y en Puerto Plata, República Dominicana, otros dos metros. En Varadero, Cuba, el ritmo de regresión en igual período es de 1,2 metros, con una fuga de unos 50 mil metros cúbicos de arena.

Estudiosos de esos ecosistemas han resumido que las principales causas de la erosión son las antrópicas (vinculadas a la acción del hombre), y las naturales. Las primeras se atribuyen a la extracción desmedida de arena en las playas y la construcción de instalaciones sobre las dunas, que además de acelerar el deterioro, interrumpen la dinámica natural de las playas.

Provocan asimismo el desgaste, los daños a la vegetación costera y los dragados en las playas y dunas con fines mineros.

Igualmente, afectan las orillas la edificación de espigones de entradas de canales y dársenas y el represamiento y desvío de los ríos.

Las llamadas causas naturales están asociadas a los cambios climáticos globales, que suscitan el ascenso del nivel del mar, el déficit en el aporte de nuevos sedimentos, y el incremento de la intensidad y frecuencia de las tormentas.

Para controlar la degradación de esos ecosistemas, Cuba ha dispuesto normas, regulaciones y leyes, entre estas el Decreto Ley 212 sobre la Gestión de la Zona Costera, que está en vigor desde agosto de 2000. Su propósito es proteger ese espacio natural definido desde las dunas litorales, en el caso de las playas, hasta el límite de la plataforma insular, y especificar sus usos, incluso temporales.

“Aunque la legislación se aplica para evitar la explotación desmedida de esas áreas, no basta”, afirma el Doctor en Ciencias Ernesto Tristá, del Instituto de Oceanología. “Los procesos de erosión continúan dándose en las playas, y ha habido que estudiar el funcionamiento de los sistemas costeros, y aplicar acciones ingenieras para recuperarlos y mantenerlos.

Draga Quality Star
La Quality Star, propiedad de la empresa
Obras Marítimas, es la draga que se utiliza
en Varadero. Tiene una potencia de bombeo
de unos 800 metros a través de tuberías
(Foto INSTITUTO DE OCEANOLOGÍA)

“En nuestro caso ha tomado un papel de vanguardia la alimentación o relleno artificial de arena extraída de los bancos que se forman en la plataforma submarina a consecuencia del arrastre de los sedimentos escapados de las playas, pues de manera natural no retornan a la costa.”

Desde la campaña de vertimiento de El Salto-Ganuza hasta acá, otras más ha protagonizado la Isla. Las más sonadas han sido las siete realizadas en Varadero, desde el año 1987 hasta el 1998. Esta última, la de mayor envergadura ejecutada en el país, con un millón 87 mil 835 metros cúbicos de arena volcada para regenerar 13 kilómetros de playa.

A cuatro años de aquel suceso, la retención de la arena estaba en el orden del 85 por ciento, y una década después se encuentra al 65 por ciento, considerado alto por los expertos. “La playa ha mantenido condiciones excelentes, por eso insistimos en que el vertimiento es allí la solución”, afirma Tristá. Lo justifica, además, su belleza, y el hecho de ser el principal polo turístico de la Isla.

Al césar, lo que es del césar

Son esas, razones sobradas para que en Varadero se iniciaran nuevas acciones de recuperación. Estas abarcarán en total siete kilómetros, desde Punta Chapelín, hasta el canal de Paso Malo, donde se vaciarán 622 mil 500 metros cúbicos de arena, entre 2008 y 2009.

“La primera etapa de regeneración del balneario comenzó a finales de este último agosto y se extenderá durante unos 70 días. En esta oportunidad, el vertimiento se centrará en el Varadero histórico, desde la calle 51 hasta Punta Blanca. En esos cuatro kilómetros, donde hoy se ubican los puntos más críticos de erosión de la duna, se esparcirán alrededor de 426 mil 500 metros cúbicos de arena. En la zona de los hoteles Sol Palmera hasta el Tuxpan se programa verter arena en 2009, dice Tristá.

Composición con imágenes de la erosión en varias playas
(Foto INSTITUTO DE OCEANOLOGÍA)

El estudio integral efectuado por el Instituto de Oceanología en los bancos de préstamo de arena, ubicados al este de Cayo Piedra del Norte y al sur de Cayo Mono, sugirió una de las dos cuencas allí existentes, la Mono II, para realizar la extracción.

“Las investigaciones incluyeron análisis batimétricos, geofísicos y geológicos. Por los muestreos del sedimento fue posible delimitar el polígono de extracción, donde la arena tiene la calidad adecuada, compatible con la nativa de la playa. Los análisis hechos permitirán minimizar los daños ambientales que genera este tipo de acción en el medio natural”, asegura Tristá.

Las labores en Varadero son el primer paso en el proceso de recuperación de playas en todo el país, concertado entre los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), y del Turismo, que se gesta desde 2007 y debe culminar en 2009. El proyecto que se acomete al norte de Matanzas es del Instituto de Oceanología, la entidad rectora es la empresa Inversiones Gamma, y la ejecutora Obras Marítimas del Ministerio de la Construcción.

Las próximas beneficiadas serán las playas de El Paso, en Cayo Guillermo; y Colorada y Playa Larga en Cayo Coco, Jardines del Rey, Ciego de Ávila. Después se favorecerán Guardalavaca, Estero Ciego y Yuraguanal, en Holguín.

Jorobita, jorobita, lo que se da…

Gráfica del proceso de dragado y vertido de arena
(Foto INSTITUTO DE OCEANOLOGÍA)

El atractivo de ver un tubo arrojando arena en la playa durante las 24 horas del día, no debe tornarse show. Por eso los inversionistas, además de cerrar el área donde se hacen esas labores, contratan fuerzas de protección, y solicitan a los bañistas alejarse del lugar para evitar accidentes.

Es rápida y visible la mejoría tras el vertimiento de arena en las playas: se incrementa el área de exposición al Sol y quedan cubiertos los afloramientos rocosos. Sin embargo, el éxito está precedido por una rigurosa secuencia de pasos inviolables.

Después de vencer la investigación de las playas y las cuencas de arena en la plataforma submarina, los especialistas deben elaborar el diseño ingeniero de las actuaciones y someter el área a un estudio de impacto ambiental. También solicitar una serie de permisos, entre estos constructivos, de recursos minerales y de planificación física. Tras el vertimiento, se impone realizar monitoreos para calcular su efectividad.

En el caso de Varadero, el estudio de impacto ambiental se le contrató a Cesigma, una empresa especializada del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). Las principales recomendaciones hechas fueron no extenderse en la extracción de los límites establecidos en el proyecto, y que se cumpla con los volúmenes de arena acordados. Además, evitar por todos los medios los derrames de petróleo, y garantizar la seguridad humana.

“La durabilidad de la inyección de arena depende mucho del clima marítimo, de cómo se comporten las temporadas de frente frío, los huracanes, pues ante fenómenos intensos, la playa no siempre responde de la misma manera, obedece a la dirección en que se genere el oleaje”, explica Ernesto Tristá.

“El litoral se enfrentará a esos fenómenos en mejores condiciones si vertemos la arena adecuada”, apunta el experto. “Nuestra misión ahora es que el proyecto se haga con todo el rigor científico y técnico, y que se garanticen los volúmenes y densidades diseñados.

Vistas de Playa Dorada, en República Dominicana, antes y después de su regeneración
(Foto ERNESTO TRISTÁ)

“Desde el punto de vista económico, el vertimiento de arena es costoso, pero una inversión posible de recuperar. Varadero es el principal polo turístico de la Isla, y un análisis costo-beneficio indica que vale la pena defenderlo”, afirma Tristá.

—Grupos ambientalistas consideran la regeneración de playas como una aberración ecológica. ¿Cuál es su consideración?

—Es cierto que el dragado de cualquier superficie marina daña, como también cubrir con arena formaciones de organismos, pero el concepto de desarrollo sostenible también hay que tenerlo en cuenta. Se beneficia mucho más el medio de lo que se perjudica porque se hacen todas las investigaciones previas para minimizar ese impacto— responde Tristá.

“La zona de donde se va a extraer en Varadero es bien alejada de los corales, donde el banco de arena es mucho más limpio, desprovisto de vegetación. En el caso de la playa igual, se amplía la franja de costa, y con esto se protegen las dunas litorales.

“Si no se toman acciones de este tipo, tanto regulativas como ingenieras, las playas están dadas a desaparecer. Después del vertimiento puede ocurrir que se vaya la arena y la costa vuelva a ser como antes, pero el impacto sobre el medio es amortiguado. El fenómeno de la erosión es irreversible, un cáncer natural que no tiene cura y hay que remediarlo.”

Arena fina y…
El 40 por ciento de la arena de la playa de Varadero está constituido por un alga llamada Halimeda. Esta es como un trébol muy fácil de triturar y hace que la arena se convierta en fina rápidamente. Eso es muy bueno por una parte, pero no para la dinámica de la playa, porque esa arena es más viable ponerla en suspensión, sacarla del balance sedimentario de la costa.
Cuando hay un ingreso permanente de arena a la playa, incluyendo el alga Halimeda, la arena se convierte en fina. Pero como ahora el ingreso es menor, y hay que verter arena desde los bancos de préstamo a la orilla, esta viene ligeramente un poco más gruesa.
El diámetro medio de una partícula de la arena de Varadero es de 0,26 milímetros, y la que se va a introducir es de 0,42 milímetros (que también clasifica como arena media). Ambas son de génesis biogénica, o sea, formada por caparazones calcáreos de organismos marinos, y muy poco contenido de tierra.
La propia dinámica de la playa propicia la selección natural de los granos de arena hasta llegar a conformarse fina.