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Entre tiza y azadón

La viceministra de Educación responsabilizada con la enseñanza preuniversitaria, alerta contra esquematismos y dogmas al situarles contenido laboral a los muchachos

Kenelma Carvajal Pérez
La viceministra de Educación, Kenelma
Carvajal Pérez, señaló que resta camino
para fomentar en el estudiantado la
cultura económica y valores como
la responsabilidad

Kenelma Carvajal Pérez, antes de estar al frente de la educación preuniversitaria en el país y ser la viceministra más joven del MINED, fue directora de un preuniversitario en el campo (IPUEC).
“En la actualidad —aclara— camino muchas escuelas, converso con estudiantes, con maestros y padres. Sé la realidad, dónde hay que hacer más, y dónde no sale”.

Al comenzar la entrevista precisa que el nuevo modelo de bachillerato se puso en práctica luego de haberlo investigado y experimentado en un centro de referencia de cada provincia y en cinco de La Habana. Explica también que solo en Santiago de Cuba, por sus peculiaridades, existen preuniversitarios externos, pero los diez participan en las movilizaciones agrícolas.

Aun cuando la generalidad de los preuniversitarios en el campo se vincula al trabajo tres veces a la semana, existen excepciones —aclara— para algunos IPUEC que solo van de manera concentrada durante los picos de cosecha.

-¿Cómo valora el MINED la forma en que la Agricultura cumple con sus deberes en este sentido?

-El déficit de instrumentos de trabajo aún hoy no está resuelto. En el último período se ha tratado de completar, sobre todo en los centros vinculados a cultivos varios, pero todavía no satisface las necesidades. Creo que el MINAGRI está conciente de eso y está previsto que siga incrementando las entregas.

“Se está reordenando el empleo de la fuerza estudiantil. Hay un pronunciamiento de la Agricultura en diferentes provincias a crecer en la demanda de fuerza estudiantil en la próxima etapa. Por tanto habrá más contenido de trabajo.

“Sería injusto negar que también hay una responsabilidad por parte de Educación. No estamos explotando adecuadamente las tierras que tenemos, debido a carencia de insumos, y también porque no siempre somos lo suficientemente exigentes para aprovechar mejor los pocos recursos y la fuerza estudiantil.”
Añade que a partir del venidero curso se incorporarán graduados de politécnicos agrícolas a las áreas de autoabastecimiento para asesorar estas tareas.

-¿Qué correspondencia existe entre el costo de un estudiante y su aporte productivo? Son datos necesarios para la propia educación económica de esos alumnos.

Estudiantes de preuniversitario realizando la limpieza de un área exterior
El trabajo socialmente útil no debe
convertirse en un acto formal,
reconocieron profesores y directivos

-Hay elementos que varían de una provincia a otra. Pero a nivel de escuela sí tienen la posibilidad de calcularlo. Yo considero que es insuficiente lo que hacemos por la cultura económica de los jóvenes, y tenemos que resolverlo preparando más a los directores y maestros, un tema discutido, incluso en el pasado congreso de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM).

Interrogada acerca de posibles tergiversaciones en los intentos por garantizar de todas formas contenido laboral a los adolescentes, y luego de transmitirle situaciones concretas que constatamos como limpiar el pasillo central tres veces en el mismo día, la viceministra comenta que el llamado trabajo socialmente útil —autoservicio, limpieza del centro, etcétera— es otra de las formas reconocidas y necesarias para la escuela. “Pero no podemos permitir que, para cumplir normas, en algunos lugares existan esquematismo, dogmas e interpretaciones equivocadas, empleando mal a los estudiantes.”

“Sería bueno insistir —acota— en que hemos estado haciendo un balance en todas las provincias, incluyendo estos temas en la capacitación de los directores. Tenemos un manual para la dirección del preuniversitario donde se indican las formas en que puede darse cumplimiento al principio estudio-trabajo.

“Hemos detectado lugares donde no se hace adecuadamente. Y consideramos que, excepto en los centros donde la cantidad de tierra todavía es muy poca, en la mayoría de los IPUEC hay posibilidades para estar vinculados en las áreas de autoabastecimiento, en los huertos medicinales o del cocinero, y puede haber contenido laboral para la mayoría de los estudiantes.”

“No todos nuestros maestros —reconoce la viceministro—, hoy tienen igual preparación, muchos están todavía formándose. Coincido en que es débil aún el aprovechamiento de las potencialidades educativas del trabajo, asociados o no al plan de estudio, pero podemos lograrlo porque hay ejemplos de escuelas donde se demuestra.”

En varias oportunidades, la entrevistada mencionó proyecciones y planes, mediatos o inmediatos; pero lo cierto es que cada curso egresan muchachos que, luego de tres años recogiendo café, por ejemplo, se graduarán sin saber de dónde vino ese cultivo, qué plagas lo atacan ni cuánto vale un quintal del grano. Perdieron esa oportunidad para aprenderlo. A propósito, la viceministra reflexiona:
“No soy escéptica. Sé que los centros internos tienen detractores y que en este minuto hay muchas cosas que pudieran ser diferentes. Pero tenemos escuelas que son ejemplo y estudiantes con una real cultura económica; por eso podemos decir que es posible lograrlo.”

-Considerando las limitaciones que acompañan el cumplimiento del principio estudio-trabajo, ¿en qué medida se justifica hoy la existencia de estas escuelas como única alternativa para egresar de bachiller?

“Hay quienes emiten juicios a partir de su vivencia, intentando generalizarla. Pero cuando hay un director que aplica inadecuadamente la política, y el joven tuvo que limpiar cuatro veces el pasillo para cumplir un horario de trabajo, se está dañando la imagen del principio estudio-trabajo. Sin embargo, hoy contamos con muchas escuelas que se acercan a lo que aspiramos.

“En general puedo decir que antes de las transformaciones en esta enseñanza, se graduaba solo el 70 por ciento de esa matrícula; hoy, aunque seguimos insatisfechos, se está graduando el 84,2 por ciento. El otro término es en qué condiciones se gradúan.

“El país está tratando de crecer en explotación adecuada de las tierras, y en dependencia de la producción futura que se propone el MINAGRI, debe haber una tendencia a la mayor utilización de fuerza estudiantil.

“Existen –concluye- deficiencias objetivas, en las condiciones y medios de trabajo, y hay otras, subjetivas, en la preparación de las personas. Esas carencias pudieran dar la impresión de que no se justifican los IPUEC. Pero lo que para nada se justifica es que por existir tales situaciones en el cumplimiento del principio estudio-trabajo, se esté desaprovechando esa rica posibilidad en algunas escuelas.”

Retorno a la semilla
Grietas en el surco