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PRIMERA CARGA AL MACHETE

Tienda del Pino, ¿emboscada iniciadora o golpe?

La historiografía cubana señala el 4 de noviembre de 1868 como la fecha de la primera carga al machete; documentos de la época aportan otra visión del hecho


Por MARÍA DEL CARMEN ROSALES GONZÁLEZ*
(cultura@bohemia.co.cu)

(09 de octubre de 2008)

Grabado inspirado en una carga al machete
El machete se convirtió en el arma
característica del Ejército Mambí y las cargas
en importante pilar de las acciones
tácticas insurrectas

Las acciones combativas en Tienda del Pino, enmarcadas dentro de la estrategia de los cubanos para defender la ciudad de Bayamo en 1868, son muy conocidas en la historia militar cubana porque se considera que en ese marco ocurrió la primera carga al machete de las Guerras de Independencia.

La versión más generalizada y seguida por nuestra historiografía es la dada por un oficial del Ejército Libertador, el comandante Calas, quien peleó en Tienda del Pino a las órdenes de Máximo Gómez. En entrevista con el historiador y oficial mambí Benigno Souza —transcurrido más de medio siglo y siendo ya Calas octogenario— aporta una descripción de ese hecho que concuerda en cuanto a fecha con el diario de Máximo Gómez. Sin embargo, quedan dudas acerca de la objetividad de la referencia, primero, por la edad de Calas al brindar el testimonio; y luego porque en el diario de Gómez las páginas referidas al primer año de la guerra suman apenas cinco cuartillas, en franco contraste con el nivel de detalles del resto, por lo que varios estudiosos presuponen que fueron escritas después.

El Generalísimo señaló que la acción se desarrolló el 4 de noviembre de 1868, fecha que también repiten sus biógrafos. No obstante, el mencionado Benigno Souza la ubica el día 26 de octubre del propio año.

Hablan cubanos y españoles

Generalísimo Máximo Gómez
El Generalísimo Máximo Gómez se convirtió
en uno de los más importantes
jefes de la Revolución

Un riguroso análisis de documentos y testimonios ha demostrado que la fecha del 4 de noviembre no es la correcta. Los investigadores tuvieron en cuenta el parte oficial español que señala la realización de las acciones el 25 de octubre de 1868, lo que fue corroborado por el testimonio del coronel mambí Ramírez Rondón, participante en la acción. Antonio Pirala, en sus Anales de la Guerra de Cuba, fija el suceso el 26 de octubre.

Pero, ¿por qué dar tanto valor al testimonio español en relación con la fecha, en detrimento de la hasta ahora aceptada y reconocida por muchos?

En primer lugar, existía una tendencia en el mando colonial a alterar los resultados de las acciones combativas pero no la fecha. Por otra parte, una confusión es poco probable, pues de acuerdo a lo establecido por el Ejército Español, el parte se elaboraba de inmediato y debió ser enviado rápidamente a Santiago de Cuba.

En segundo lugar, como elemento determinante, en nuestra Biblioteca Nacional se conservan dos partes españoles referentes a la acción; uno inicial da la noticia de manera muy general (periódico La Gaceta de La Habana, 1ro. de noviembre de 1868), mientras que el segundo, emitido en forma de orden el día 2, detalla la acción y fija la fecha como el 25 de octubre de 1868 (Gaceta de La Habana, 3 de noviembre de 1868).

No solo la fecha del suceso ha sido objeto de debate. Hasta alcanzar los nuevos resultados investigativos, este combate se conceptuó como una emboscada preparada por Gómez, donde 30 ó 40 hombres se lanzaron sobre el enemigo a su grito de ¡Al machete! y destrozaron dos compañías: La Corona y Cuba, que había enviado España a su encuentro. Sin embargo, existen evidencias de que esa carga al machete surgió en un momento dado de una batalla ya en curso y no tuvo las características que hasta ahora se le atribuyen.

Una de las evidencias más poderosas la da el propio Gómez en unas breves líneas de su diario, ya que aunque conoce muy bien la categoría emboscada no la emplea. Él escribe: “...logré avanzar en un momento dado, como con treinta o cuarenta hombres que me acompañaban y di una carga al machete”.

Coincidiendo con este testimonio, en el parte oficial español del 3 de noviembre de 1868, se plantea que una vez generalizada la refriega la “sección que el enemigo tenía armada de machetes salió al camino y atacó con feroz empeño a las dos compañías”.

De igual forma, Pirala en la obra ya citada señala que durante el combate “aumentó el ardor de la pelea hasta el punto de que Gómez, queriendo sin dudas darse a conocer, mandó cargar al machete y se efectuó con tal empuje que ordenó Quirós la retirada después de tener bastantes bajas”. (Quirós era un oficial del Ejército Español.)

Por último, el coronel Ramírez Rondón en su referido testimonio, expresa: “Avanzaron las fuerzas de Quirós sobre nosotros y se generalizó el combate el cual fue sumamente reñido hasta el punto que dimos dos cargas al machete peleando cuerpo a cuerpo a pesar del fuego de la artillería enemiga”.

Por tanto, frente a la versión tradicional, participantes directos señalan, en coincidencia con el parte español, que la carga surge durante el combate.

Realización de las acciones:

Donato Mármol
Donato Mármol dirigía las acciones
militares cuando se produjo la
primera carga al machete

Donato Mármol y Gómez, quienes habían ayudado a Modesto Díaz a rechazar a una columna española que avanzaba desde Manzanillo, al mando del coronel Campillo, regresaron a Jiguaní y allí conocen que el coronel Quirós había arribado a Baire, lo cual ponía en grave peligro a Jiguaní y a Bayamo.

Ante la comprometida situación, la partida denominada La Rusia, comandada por Mármol, junto a otras fuerzas, ocupan posiciones en la Loma de El Yarey, a medio camino entre Baire y Jiguaní, desde donde en pequeños grupos hostigan a los soldados de Quirós. De este lugar salen hacia Tienda del Pino, aproximadamente el 25 de octubre de 1868.

En relación con el papel desempeñado por Gómez en la preparación del combate solo se cuenta con la narración de Cala, por tanto no es posible definir con objetividad histórica su verdadero desempeño. Como el jefe de la misión era Donato Mármol, el papel de Gómez no debió ser tan protagónico como lo evalúa Souza. Ello explicaría también por qué el Generalísimo en su diario no hace referencia a esa etapa y se limita a consignar:

“Llegamos a Tienda del Pino, donde se dio la acción del mismo nombre”.

En cuanto a la realización de la acción por parte de las fuerzas cubanas, el testimonio de Ramírez Rondón es el documento que más elementos ofrece, pues a pesar de sus contradicciones tiene un alto grado de coincidencia con el parte español y con el diario de Gómez.

Dicho testimonio plantea que en la mañana del 25 de octubre, cuando la partida de La Rusia se acercó a Tienda del Pino, se encontraron con una pequeña avanzada española que les hizo fuego pero a su vez fue obligada a retirarse rumbo al pueblo de Baire.

Pirala, en sus Anales…, afirma que los cubanos tirotearon a algunos soldados y que Quirós mandó sucesivamente varias compañías. Según Ramírez Rondón, tras desalojar de Tienda del Pino a la avanzada española, las fuerzas cubanas se ubicaron allí.

En las versiones ampliamente difundidas se afirma que fue necesaria la carga al machete porque las fuerzas mambisas no contaban con armas de fuego. Sin embargo, Rondón asevera que se les habían entregado “200 carabinas Miniet que habíamos adquirido en la toma de Bayamo y unos cinco o seis rifles de manzana de los que Mariano Acosta había mandado de Santiago”.

Mientras la partida de La Rusia estaba compuesta aproximadamente por 200 hombres armados con fusiles de los ocupados en Bayamo, probablemente con muy pocas municiones, y de 200 a 300 hombres armados con trabucos, machetes, etcétera, el mando español poseía dos compañías en la avanzada y entre cuatro y cinco compañías como fuerzas principales, además de una sección de artillería ubicada en Baire.

Al generalizarse el fuego de la fusilería, ambos bandos comprendieron la necesidad de una acción que inclinara el resultado a su favor. Quirós, como él mismo reconoce, decidió introducir sus fuerzas principales con una pieza de artillería. Pero Gómez, adelantándose a la acción del mando español, logró avanzar y aprovechando la abundante vegetación se lanzó de forma sorpresiva sobre el enemigo.

Los soldados españoles combatieron en formación para garantizar que una sección hiciera fuego y la otra, protegida por la primera, efectuara el engorroso trabajo de cargar sus carabinas Miniet, de avancarga (se cargaban por el frente). Ello indudablemente favoreció la efectividad de la carga al machete iniciada por Gómez, a la que se sumó el resto de las fuerzas, lo que explica la apreciación de Rondón acerca de dos cargas al machete y el elevado número de bajas de los españoles.

Los resultados de la acción de Tienda del Pino resultaron claramente favorables a las armas cubanas; el mando español reconoce que Quirós llegó a Santiago de Cuba con un tercio menos de sus hombres. Teniendo en cuenta que en total los españoles eran 700, las bajas fueron aproximadamente 233. Si recordamos que las columnas sometidas a la carga se componían de 224 hombres, es evidente que fueron prácticamente aniquiladas, lo cual provocó el pánico en las fuerzas peninsulares y les hizo desistir de llegar a Bayamo. Esta fue la acción más sangrienta y más efectiva de las fuerzas cubanas.

Sin embargo, los españoles, a tenor con los cánones y conceptos militares del período, consideraron como suya la victoria al quedarse dueños del campo de batalla, aunque fuera para recoger a sus caídos.

Gómez como jefe militar

Máximo Gómez dejó gratamente impresionado a Donato Mármol y asciende a los primeros planos militares de la Revolución. A partir de entonces, el machete se convirtió en el arma característica del Ejército Mambí y las cargas —lo mismo las de infantería, como la de Tienda del Pino, que las de caballería y las mixtas— en importante pilar de las acciones tácticas insurrectas.

Sobre el papel de Gómez en la acción de Tienda del Pino mucho se ha hablado; sin embargo, se ha explotado menos el hecho de que al encabezarla personalmente introdujo un elemento que va a ser distintivo de los jefes mambises: su ejemplo personal en el combate y el valor a toda prueba.
______________
*La autora es teniente coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y jefa de la Galería Histórico Militar de la Academia de las FAR General Máximo Gómez. La investigación base para el trabajo fue realizada por los compañeros: coronel Fernando Rodríguez Portela, tenientes coroneles Miguel Aguiar Aguirre y Aroldo Castro Valdés, capitán de fragata (r) Enrique Martínez Díaz, y la autora del presente artículo.

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