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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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BLOQUEO NORTEAMERICANO

Fortalezas malecón adentro

La política hostil yanqui hacia Cuba tiene cada vez menos aceptación en el plano internacional y dentro de los propios Estados Unidos. Unidad y firmeza en nuestras convicciones han sido garantía de resistencia durante 50 años de agresiones

Por CARIDAD CARROBELLO (nacionales@bohemia.co.cu)

(06 de enero de 2009)

Dr. Cs. Esteban Morales
El Dr. Cs. Esteban Morales, en una de sus
conferencias sobre la agresión norteamericana
contra Cuba
(Foto: cortesía del entrevistado)

El doctor en Ciencias, Esteban Morales Domínguez, ha investigado la hostil política de los Estados Unidos contra Cuba, como parte de los temas abordados por el Centro de Estudios Hemisféricos sobre EE.UU. (Cehseu), perteneciente a la Universidad de La Habana. En exclusiva para BOHEMIA, el destacado politólogo y también doctor en Ciencias Económicas analiza la génesis de esa agresión.

—¿Es el bloqueo norteamericano solo un ataque económico contra la Isla?

—Al triunfo de la Revolución inmediatamente los EE.UU. empezaron a tomar medidas contra Cuba. Las primeras tuvieron que ver con los recortes de la cuota azucarera, que afectaban al país porque se nos quitaba una cantidad extraordinaria de ingresos y de  recursos, ya que se trataba de la primera actividad económica nuestra.

“Eso funcionó como una escalada de presiones. Así, cuando los norteamericanos se negaron a refinarnos el petróleo, Cuba entonces nacionalizó las refinerías estadounidenses que radicaban en nuestro territorio. Considero que fue un período de ataques de carácter bilateral, de cierto embargo comercial, pero después el conflicto se agudizó y amplió.

“Debo aclarar que hay una diferencia sustancial entre el embargo —término eufemístico que allá utilizan— y el bloqueo; lo primero es bilateral, una prohibición de comercio de país a país. Cualquier nación puede tomarla, es soberana de intercambiar económicamente con quien quiera, y en las condiciones que estime conveniente. Pero a lo que no se tiene derecho es a lo que Estados Unidos comenzó a hacer, presionar sobre terceros países para que no comerciaran con Cuba y le dieran un trato acorde con la actitud agresiva yanqui. Tratando de forjar una matriz única de política para atacar a Cuba. Así el bloqueo adquiere un carácter transnacional.

Ron Havana Club
El bloqueo yanqui ha arremetido
contra las marcas de
productos cubanos
(Foto: Archivo de BOHEMIA)

“Esa prepotencia de decidir cuanto ‘deben hacer’ los demás, está en la propia naturaleza de EE.UU. como país: por razones históricas, políticas y de aquello que exaltan como de seguridad nacional, ellos consideran que pueden legislar para que otros cumplan.

“Poco a poco, esas presiones desplegadas con el resto de los países de América Latina obtuvo frutos. La amplia propaganda negativa que se comenzó a hacer sobre Cuba en el exterior, y las medidas yanquis contra la Isla, comenzaron a transformarse en un verdadero bloqueo. Es por eso que no podemos separar este fenómeno del resto de las relaciones Cuba-EE.UU. El bloqueo, más que una simple restricción, es una guerra económica contra Cuba, e incluso se trata de una guerra total en el sentido de que todas las demás relaciones que tienen que ver con Cuba y Estados Unidos están metidas dentro de ese contexto.

“El bloqueo desempeña el papel de una plataforma básica. Yo diría que es la piedra angular de la política agresiva norteamericana contra Cuba. Y eso incluye las relaciones económicas, políticas e internacionales —dentro de ellas las culturales— y toca de lleno a la capacidad de Cuba para ocupar un lugar en el sistema internacional. Todo país tiene ese derecho internacional, pero EE.UU. lo ataca constantemente.

“Recordemos las acciones que, por ejemplo, tuvieron que ver con la posición común europea en 1996, de no conceder a Cuba el acuerdo marco de nación favorecida si no cumplíamos requisitos, que todos sabemos eran inyectados por los Estados Unidos, como la supuesta apertura en nuestra política interna con elecciones libres, y establecer un proceso democrático, de derechos humanos y de libertades civiles. Era un ataque que incluso apuntaba hacia adentro, no del malecón hacia fuera.”

Entonces el bloqueo tiene un carácter sistémico

—Desde luego que sí, y debemos interpretarlo de varias maneras:
“a) La primera incidencia es económica. Limita a Cuba porque no puede actuar normalmente en el campo de las relaciones económicas internacionales, como otros países.

“b) Siempre se complementó con agresiones políticas y de intimidación. Decían que no nos iban a comprar el azúcar, y a la vez quemaban nuestros cañaverales; decretaban que no podíamos importar materias primas norteamericanas, y saboteaban al unísono nuestras fábricas.

“c) Es además ideológico, porque está dirigido a minar la capacidad del Estado cubano de ejercer su actividad, y también busca introducir en el cubano una mentalidad derrotista, con un impacto psicológico de que el país no puede avanzar.

“d) Es una guerra cultural porque, por ejemplo, impide que los profesores, artistas, o cualquier intelectual venga o vaya a EE.UU., que no se publiquen libros sobre Cuba allá. Nosotros nos la tenemos que ver con una cultura norteamericana que, desde los padres fundadores de esa nación, postula que Cuba debe formar parte del territorio norteamericano.

“La cultura que muchos tienen allá sobre Cuba es que estamos en la plataforma continental de los Estados Unidos y somos parte de su prolongación geográfica; hasta hay una tesis geopolítica de que nuestra isla es el resultado de la sedimentación de las arenas del Mississipi. El norteamericano se guía mucho por los medios. Es un país grande y el objetivo de sus sucesivos gobiernos ha sido que no se conozca nada de aquí, si acaso la versión que a los sectores de derecha y a la mafia de Miami les conviene dar.

“En resumen, el bloqueo es un sistema de medidas económicas, políticas e ideológicas. Es un triángulo conflictual. Estados Unidos se cree en el derecho de legislar para que un tercero se sume a la hostilidad anticubana. Desde el punto de vista político-ideológico establece un entorno de presiones para que se cumplan los parámetros que crea. Eso lo complementa con los llamados documentos de la transición (de Collin Powell y Condoleezza Rice). Según esos documentos, Cuba no funciona, no avanza, no tiene solución…

Obreros portuarios cubanos manipulan la carga de un buque
La estrategia de la política norteamericana
contra Cuba es rendir por hambre
al pueblo cubano
(Foto: Archivo DE BOHEMIA)

“Estados Unidos trata de vender la imagen más negativa sobre la Isla: de que es narcotraficante, terrorista, que fue satélite de la URSS, etcétera. Lo mismo que se hizo con Noriega en Panamá. Eso va aderezado por un conjunto de agresiones dentro del país. Las bombas que pusieron en instalaciones turísticas, la muerte de un joven italiano víctima de una de esas explosiones, es una política de presiones constantes.

“A todo triunfo que los cubanos exhibimos como logro de la Revolución, también le impone un plan para demeritarlo, para introducir una forma diferente de verle, para afectar la imagen de la Isla. Tiene una emisora y un canal de televisión dedicados a eso, que reciben millones de dólares para emitir información tendenciosa, contrarrevolucionaria hacia Cuba y el mundo.

“Este fenómeno posee una conexión muy fuerte con la realidad interna de Cuba, porque yo diría que la fuerza y la potencialidad de cualquier país para actuar en el plano internacional se mide por su fortaleza interna. Y Cuba ha tenido que desarrollar una batalla continua contra esa intención hostil de los yanquis. Si hoy por hoy el bloqueo no ha acabado con los cubanos, porque fue diseñado para eso, ha sido por la capacidad nuestra de erosionarlo en determinados momentos, y sobre todo por sobrevivir. Aún cuando nos ha hecho mucho daño —se ha dicho en cifras— hemos sobrevivido y ese es el mayor triunfo.

“Cuba no solo ha resistido el bloqueo económico sino también el político, ideológico, cultural; mientras la imagen de los Estados Unidos en el plano internacional está tremendamente afectada, la de Cuba crece, incluso dentro del territorio norteamericano.”

—¿Considera que el bloqueo tiende a desaparecer?

—Las cosas que ellos preconizan en su plataforma de ataque vienen dirigidas hacia un proceso de cambio de régimen en Cuba, de subversión interna. Pensaron en desestabilizar al país desde el punto de vista económico, para minar la base, hacerlo tambalear, y después ni la política ni la ideología cubana funcionarían.

“Cuba ha resistido todo eso con coherencia y con dignidad. Y son 50 años y diez administraciones ya. Lo cual quiere decir que la política establecida contra nosotros no funcionó. La votación de los países en Naciones Unidas a favor del rompimiento del bloqueo tiene un sentido histórico y moral muy fuerte, es señal de que los derechistas de Estados Unidos se van quedando solos, e incluso dentro del propio territorio estadounidense. Allí no están de acuerdo con el bloqueo sectores políticos, intelectuales, sociales. Y eso crece porque Cuba ha sobrevivido.

“El bloqueo tiene brechas, en el intercambio académico, en el comercio —limitado y con extremas condiciones— pero existe. Eso pasó con Vietnam. Los norteamericanos hoy se interesan en el tabaco, el ron, el níquel, el turismo, la ciencia cubana y en que puedan comprar aquí en determinados momentos.

“El bloqueo es una política que cada vez va teniendo menos aceptación, está completamente fracasada. Por eso es que tanta gente en EE.UU. la ve como vencida y quiere cambios. Pero atención: el sentido de ese cambio no es para que Cuba haga cuanto quiera, que sea socialista ni mucho menos —eso es idea nada más de un pequeño sector de izquierda dentro de EE.UU.

“La idea predominante allí es que si no han logrado cambiar a Cuba con esa política, deben utilizar otra mejor para alcanzar los mismos objetivos. No quiere decir que la finalidad de los sectores de poder en los Estados Unidos haya variado, es la misma, lo que pasa es que algunos más inteligentes, más pragmáticos, que revisan lo que históricamente ha pasado, llegan a la conclusión de que lo ejecutado hasta ahora no sirve, y hace falta cambiar. Y ese pudiera ser el contexto en que se desenvuelvan las políticas hacia Cuba en el futuro.”

—¿Si EE.UU. cambia su política hacia Cuba, nos impondría un reto mayor?

Negociación en el Pabellón canadiense de la Feria de La Habana, con la presencia del ministro cubano de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez
A pesar de 50 años de hostilidades, los
negocios con Cuba se han incrementado en las
distintas ediciones de la Feria de La Habana
(Foto: AIN)

—Sería un nuevo desafío para Cuba el cambio hacia el ‘poder blando’, de tratar de subvertirnos de manera pacífica. De cierto modo es bien difícil afrontarlo porque está hecho para tocar el sentimiento de la gente, la moral, la ideología, cosas muy sensibles. Tendríamos que desarrollar otra visión para contrarrestarle.

“El bloqueo, claro está, lo tienen que romper ellos; es parte de su política hacia nosotros, aunque siempre digo que no es nada despreciable lo que Cuba puede hacer para que esa, u otra política, nos haga menos vulnerables. Como por ejemplo, resolver problemas internos que tenemos todavía y fortalecernos en el orden económico, social, cultural, político.

“No vivimos en una sociedad perfecta. Toda imperfección que tengamos es un factor negativo para la confrontación con EE.UU. Debemos estar conscientes de que cuanto internamente menoscabe a esta sociedad, nos debilita y afecta. Esa es una forma de entender el bloqueo en lo que nos toca hacia adentro.

“Tenemos muchas fortalezas. Entre ellas está que nuestro pueblo ha desarrollado una confianza en las capacidades de la Revolución. Se ve cuando la gente reacciona unida y firme ante situaciones como las que estamos atravesando actualmente tras los huracanes, entonces se observan los valores que la Revolución ha luchado por establecer, y que poco a poco han ido convirtiéndose en comportamientos de la población: la solidaridad, la educación, la disciplina. La gente sabe que tiene que trabajar para resolver sus problemas. Son cualidades importantes de nuestra sociedad para que no se desarticule, ni nadie nos destruya.”

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