SISTEMAS SALARIALES (II Parte y final)
Cuatro maneras de contar el salario
Las formas de pago introducidas a partir del actual año buscan una relación más armónica entre rendimiento del trabajador, productividad y salario. Pero más de un obstáculo dificulta en centros industriales que quien más aporta sea el mejor remunerado. En los primeros meses ha ocurrido un desplazamiento lento hacia el pago a destajo, la más eficaz entre las cuatro formas establecidas por la Resolución 09 del Ministerio de Trabajo. Limitantes en la organización del trabajo y de las normas imponen cautela y un tibio ritmo de cambio en varias empresas. La inestabilidad en los suministros también golpea. Pero los centros con avance más decidido ya cosechan frutos
Por DELIA REYES, HERIBERTO ROSABAL y ARIEL TERRERO
(nacionales@bohemia.co.cu)
(29 de abril de 2009)
(Foto: GILBERTO RABASSA)
Cuando concluyó marzo, el joven Raúl Nápoles, estibador del Combinado Cárnico de Sancti Spíritus, recogió su salario y lo contó solo para verificar si eran los 370 pesos de cada mes, con estimulación incluida. En el área de sacrificio ganan un poco más. Pero el sueldo tampoco se mueve, “aunque matemos más o menos puercos”, se lamenta el jefe de esa brigada, Carlos Acosta.
El carpintero encofrador Ismael Bastardo, fundador del Contingente José Antonio Echeverría, en la capital, también cuenta el dinero pero con otro objetivo: enterarse de cuánto trae el sobre. Le pagan a destajo pero nunca sabe, con precisión, cómo evaluarán los jefes su desempeño en la construcción cada mes. En febrero cobró 585 pesos. “Con la vinculación a veces pensamos que vamos a salir bien, y después no es así”, dice.
En cambio, Rubén Pérez, chofer de la empresa pesquera espirituana PescaSpir, acude a la matemática mucho antes de terminar el mes. También le pagan a destajo y él mismo hace sus cálculos, según el precio de cada viaje, las toneladas transportadas y el gasto de combustible por tonelada, de acuerdo con el índice de consumo del camión. “Antes —compara Rubén— hiciera lo que hiciera, ganaba lo mismo; no pasaba de 300 y pico de pesos, con 14 ó 15 pesos convertibles de estimulación. Ahora gano por los viajes y por el pescado que cargue. Si hago más, cobro más. Cuando hay mucho trabajo, salgo en el mes con mil o mil y pico de pesos, y más de 40 pesos convertibles. Y si hago menos, gano menos; como debe ser.”
Raúl, Ismael y Rubén coinciden, eso sí, en la cuarta y más extendida manera de contar el salario: calculan cómo administrar cada peso para solventar necesidades domésticas, encarecidas con el período especial y su secuela de distorsiones en precios y afectación general a la capacidad adquisitiva del cubano. Sabiduría y paciencia necesitan los tres para dicha misión. Pero más las requieren, el Gobierno y las empresas, en el recién asumido desafío de poner orden en los sistemas salariales del país.
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| La matemática no le falla al chofer Rubén Pérez a la hora de calcular cada mes la cantidad de pescado que transporta en su camión y lo que el trabajo reporta a su bolsillo (Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR) |
La Resolución 09 de 2008 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) puso en vigor en las empresas, a partir del actual año, formas de pago que intentan enderezar el nocivo alejamiento entre los resultados y los ingresos del trabajador, para propiciar que quien más aporta a la sociedad sea el mejor remunerado.
Los primeros meses de 2009 revelan que la tarea es peliaguda. A la pobre preparación de organismos y empresas para aplicar la nueva legislación y a la insuficiente discusión de la misma con los trabajadores —asuntos tratados en la anterior edición de BOHEMIA—, se suman otras trabas y déficits, que amenazan con retardar el avance hacia el principio socialista de pagar a cada cual según su trabajo.
¿Milagro?
El combinado cárnico de Camagüey
comenzó el año con escaso filo en
los sistemas salariales
(Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR)
Con el inicio del año, los trabajadores de PescaSpir comenzaron a comprobar las virtudes de la Resolución 09, en un lugar tan vinculado al estado de ánimo como el bolsillo. El área de procesamiento industrial de esta empresa, que produce masa de croquetas y otros alimentos que venden las pescaderías, aplica el pago a destajo colectivo.
“A esos trabajadores se les paga por tonelada terminada”, explica Orlando de la Cruz, ingeniero industrial de la Dirección de Recursos Humanos y uno de los autores de un estudio previo, que evidenció la necesidad de ajustar las normas y la fuerza laboral. “El objetivo es organizar todo para lograr mayores rendimientos con la misma cantidad de materia prima.”
Antes 56 obreros procesaban en esa área 20 toneladas de pescado en dos turnos de trabajo de ocho horas cada uno. Hoy, con 28 trabajadores y el mismo equipamiento han elaborado 30 toneladas, en solo un turno de ocho horas. La productividad pasó de 5,82 toneladas por trabajador a 11,32 toneladas. Con igual entusiasmo mejoró el salario medio mensual: de 515,33 pesos aumentó a 574,86 y la estimulación en CUC, de 24,97 a 32,76, como promedio. Consecuentemente, el gasto de salario por tonelada producida disminuyó de 91,84 a 50,54 pesos y el de estimulación, de 4,3 a 2,86 CUC. La correlación salario medio-productividad ahora es de 0,57; o sea, por cada punto que crece la productividad, el salario solo aumenta en poco más de medio punto.
La carencia de personal preparado en
organización y normación del trabajo
lastró en los talleres ferroviarios de
Ciénaga la introducción de métodos de
pago más eficaces
(Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR)
¿Milagro? No, trabajo bien hecho y bien pagado.
Entre las cuatro formas de pago por resultados que establece la nueva legislación salarial, el sistema a destajo, con sus diversas modalidades, goza de preferencias como mejor garante para expandir la productividad. Lo acreditan trabajadores, dirigentes sindicales, empresarios y economistas entrevistados y lo respaldan experiencias como las de PescaSpir, entre otras pulsadas por esta revista en cuatro provincias —Camagüey, Sancti Spíritus, La Habana y Ciudad de La Habana.
Si la Resolución 09 pudiera compararse con la lámpara de Aladino, el pago a destajo sería el genio. Pero la realidad no es tan simple; como bien dicen, supera siempre a la imaginación. En esta historia ha fallado un protagonista.
Carencia técnica
Una inspección del Ministerio de Trabajo a casi tres mil entidades empresariales, en febrero y marzo del actual año, reveló un lento desplazamiento hacia el destajo. Solo el 25 por ciento de los trabajadores de los centros controlados empleaba alguna variante del mismo, contra un 15 por ciento registrado en el chequeo que se realizó durante 2008.
A la vez, los pagos por indicadores específicos y por indicadores generales evolucionaron del 66 por ciento al 44 por ciento de los trabajadores; y aún abarcan a casi la mitad del personal (el 49 por ciento) en las entidades acogidas al sistema de perfeccionamiento empresarial. Estas dos formas, a diferencia de los métodos a destajo y por indicadores directos de la producción y los servicios, tienen techo salarial del 30 por ciento, por ser menos precisos para aquilatar resultados del trabajo individual o de un área.
Los trabajadores de la fábrica de calzado
Nguyen Van Troi no muestran ningún
entusiasmo con un sistema de pago a
destajo colectivo que no permite
diferenciar a los mejores operarios.
(Foto: RANDY RODRÍGUEZ PAGÉ
El informe del MTSS considera razonable la mejoría, si se tiene en cuenta que el cambio tropezó con un obstáculo: no se realizaron con la masividad necesaria los estudios de organización del trabajo, premisa esencial para la aplicación efectiva de los nuevos sistemas de pago. De acuerdo con la inspección, en el 18 por ciento de los alrededor de nueve mil sistemas de pago evaluados no había evidencias de dichos estudios.
La fábrica de pienso de Camagüey se propone efectuarlos este año, “para ver cómo diferenciamos al máximo lo que debe hacer cada uno, la tarea, la meta individual, quien hace más y quién menos”, dice a BOHEMIA la jefa de Recursos Humanos de esa entidad, Vivian Crespo. Esta laguna otorga pies de barro a las cuatro variantes de pago por resultados con que esa industria inició el 2009, en particular al destajo aplicado a los productores directos.
Otras entidades prefirieron no arriesgarse con este último método, como el Combinado Cárnico de Camagüey, a pesar de contar con características productivas propicias para introducirlo; o lo asumieron solo para algunas áreas, precisamente por carecer de estudios de organización laboral que les permitieran emplear con más eficiencia el personal.
En opinión de Agustín de la Peña, del secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Ciudad de La Habana, la primera alternativa propuesta por la Resolución 09, el destajo, es la manera más eficaz de vincular el salario con los resultados del trabajo, pero las empresas “le huyen porque exige, ante todo, la elaboración de normas, y hoy en nuestro sistema empresarial hay pocas personas con capacidad para medir el trabajo de otros y establecer una norma”.
El aprendizaje de esta disciplina se descuidó años atrás. Solo han recibido alguna preparación los ingenieros industriales. Ahora el país cosecha las consecuencias.
Con esa limitante tropezaron los talleres ferroviarios de Ciénaga, en la capital. “La Resolución 09 pretende que se le pague a la gente por lo que haga, pero hay que partir de reconocer las especificidades de cada puesto laboral mediante un estudio previo, para tener bien fijadas las normas por las que se va a medir el cumplimiento de la producción”, coincide el subdirector técnico, Lorenzo Balleux. “Para hacerlo hace falta gente preparada; no se puede improvisar. Y aquí tenemos un solo ingeniero en el departamento técnico-productivo y un solo especialista de organización del trabajo y los salarios, en el área de recursos humanos”, se lamenta.
Igual déficit de peritos inquieta a la directora de recursos humanos de la espirituana PescaSpir, Ela Esther Leyva, insatisfecha con haber aplicado el destajo solo al 31 por ciento de los mil trabajadores con que cuenta esa industria. Otro 25 por ciento quedó sujeto al pago por indicadores directos de la producción establecido por la Resolución 09 del MTSS, que también permite al trabajador cobrar sin límites por todo lo que sea capaz de hacer.
Reacciones
El pago por rendimientos despliega
todas las reservas productivas existentes
en centros laborales como la fábrica de
cervezas Tínima
(Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR)
La escasa disponibilidad de estos especialistas asoma como una de las barreras principales para perfeccionar los sistemas salariales hoy. En ese punto concuerda la mayoría de los entendidos consultados. Pero en las reacciones empresariales hubo menos coincidencia; oscilaron entre la pasividad, la cautela y una posición más activa.
La ensambladora metalúrgica Nuevas Técnicas, de Ciudad de La Habana, no se cruzó de brazos. Forma técnicos en cursos emergentes y, mientras, “buscamos experiencias de otras empresas para ver cómo han aplicado determinados procedimientos. Hay que hacerlo aunque no tengamos los especialistas en estos momentos”, valora el jefe de recursos humanos de esa entidad, Mario Hernández Crespo, un convencido de la revolución que puede significar la Resolución 09.
No obstante, Mario estima que “la ausencia de técnicos en organización y normación del trabajo puede demorar el cambio.”
Con 16 años de experiencia en la gestión de recursos humanos, cree que los beneficios de esta nueva legislación, desde el punto de vista de incrementos en la productividad, comenzarán a verse en el plazo de uno o dos años en el país.
El viceministro de Trabajo, Carlos Mateu, se muestra más confiado. “En el primer semestre debemos tener resueltos los principales problemas”, dice a BOHEMIA. Mateu espera ver “algún resultado en la concepción amplia de la productividad al finalizar este semestre.”
Ciertamente, la posibilidad de un pago más justo del trabajo ha despertado expectativas en los centros visitados por los periodistas de esta publicación. Pero las dificultades observadas pueden moderar el entusiasmo. A los problemas mencionados se suman el insuficiente respaldo material de algunas producciones, la carencia de otras condiciones de trabajo, los choques con anteriores legislaciones laborales y los desequilibrios provocados en la actual escala salarial del país por los ajustes que, a lo largo del período especial, el Gobierno implementó oportunamente, para apuntalar a sectores que tenían la misión de levantar la economía y para aliviar la situación de las personas con bajos ingresos.
La poca discusión de los nuevos sistemas de pago con los trabajadores y el desconocimiento de la Resolución 09 en algunos directivos agravan los escollos.
Pago enmorcillado
En la ensambladora metalúrgica Nuevas
Técnicas, de la capital, la aplicación de
la
Resolución 09 parece marchar
viento en popa
(Foto: RANDY RODRÍGUEZ PAGÉS)
Los trabajadores del Combinado Cárnico de Camagüey se animaron tanto con la perspectiva de una relación más equitativa entre productividad y salario, que este año se lanzaron a elaborar toneladas de morcilla, masa de chorizo, mortadella y masa cárnica, con la sangre y otros subproductos de reses y puercos, que eran desechados antes. No tenían otra alternativa para sobrepasar el plan, pues la cantidad de animales destinados al sacrificio está ajustada por convenios con otros organismos y por el rasero de la distribución normada a la población.
Después de tres años sin ver engrosar nunca el sobre mensual, confiaban en que recibirían un incremento. Pero cuando concluyó enero, sintieron caer sobre sus cabezas un cubo de agua fría.
“Retiraron el pago, que ya casi estaba en la caja”, dice serio Alain Michel, mientras afila el cuchillo con la chagra, para seguir deshuesando cerdos. “Nadie nos explicó por qué”, confirma Miguel Barreto, quien agrega que el trabajo ahora es más intenso porque la brigada se redujo de 26 a 18 deshuesadores, los cuchillos no son adecuados, las botas tienen mala calidad, no hay delantales, poseen apenas tres chagras, la ventilación es mala, los pisos están rotos...
“La empresa nos dijo que, a pesar de que cumplió, el establecimiento había tenido pérdidas y no se podía pagar aumento por el nuevo sistema”, plantea Madelín Álvarez, secretaria del buró sindical.
La jefa del Departamento Económico de ese establecimiento, Marilyn Rojas, tampoco está de acuerdo con los argumentos de la empresa a la que se subordina el Combinado. “La pérdida fue planificada y se debió a la reparación del toril (donde se sacrifican las reses); pero los trabajadores lograron un buen resultado”.
Si esa es la razón por la cual la empresa frenó el incremento del pago, habría violado la ley, objeta la responsable de asuntos económicos de la CTC en esa provincia, Dunia Durán. La Resolución 09 del MTSS aclara en su artículo 25 que los trabajadores de una subdivisión estructural de base, incluidos en un sistema de pago por indicadores directos a la producción, como los del Cárnico camagüeyano, reciben el salario formado, sin afectaciones, cuando cumplen los indicadores formadores del mismo y logran un salario por resultados superior al salario por tiempo real trabajado, aun si la empresa incurre en pérdidas.
La otra razón citada para el impago, el atraso en la confección del balance de la empresa, no es admisible, precisa Dunia.
Engorroso CPL
Mientras más demoren las empresas en
aplicar el sistema de pago por resultados,
más lejos estarán del principio de
distribución socialista.
(Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR)
La Empresa de Productos Lácteos Río Zaza, de Sancti Spíritus, tampoco ha incursionado por ahora en el pago a destajo, pero el director de recursos humanos de la empresa, Eduardo Quintana, tiene claro que, con la nueva Resolución, “puedes vincular el sistema de pago hasta un nivel, que puede ser el trabajador, un área, un colectivo, y no depende de un resultado global de la empresa, como ocurría antes, en que cuando llegaba el fin de mes el trabajador no sabía a qué resultados respondía su salario.”
Después de realizar estudios en el área de producción de queso crema y llenado de leche y yogurt, los directivos de la fábrica ubicada en Mérida, optaron por establecer para la mayoría de los trabajadores el pago por indicadores directos. Esta fórmula exige el empleo de un coeficiente de participación laboral (CPL), para distribuir el salario, y no goza de mucho consenso.
“Es un método muy engorroso”, afirma Rafael García Salas funcionario de la CTC provincial. “La gente se agobia mucho, a la hora de sacar los cálculos del CPL, para ver si un trabajador va a coger 1,5 o dos, o no va a coger nada. A veces se es injusto, por premura, no por mala fe.”
Domingo Gutiérrez, secretario general de la CTC en Sancti Spíritus, en cambio, opina que “el CPL es válido, pero su aplicación requiere disciplina administrativa, exigencia, control, análisis. En general, estos sistemas de pago necesitan preparación, condiciones, discusión con los trabajadores, explicar cuantas veces haya que explicarles; no apurarnos, y a la vez, no perder tiempo, porque no podemos retroceder a lo que teníamos”.
Otra persona insatisfecha con la poca extensión del pago a destajo es Alfredo Vázquez, jefe de asuntos económicos de la CTC. Las fórmulas por indicadores directos, específicos o generales se ajustan contra un plan —observa— y “si por limitaciones de materias primas la empresa se pone un plan corto, entonces es muy fácil sobrecumplirlo”. Otro factor que, a juicio de Vázquez, suele introducir distorsiones en los datos de la productividad y, por extensión, del plan de producción, son las modificaciones de precios entre uno y otro año.
Incipientes todavía, los sistemas salariales puestos en boga por la Resolución 09 generan, a la par, dudas, entusiasmo, reserva y hasta franca resistencia. Pero la mayoría acepta que es un camino para romper con prácticas igualitaristas que han lastrado la productividad. Como afirma Vázquez, “la economía cubana exige que se pongan los pies en la tierra para salir adelante”.
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