Viejo escollo en un camino nuevo
La inestabilidad en el suministro de materiales mantiene en jaque a la productividad y a los sistemas de pago por resultados. Pero no siempre depende de factores objetivos
(29 de abril de 2009)
Si los problemas subjetivos encuentran
pronta respuesta, los objetivos pueden
minimizarse, consideran los directivos
del contingente Julio A. Mella en la capital
(Foto: RANDY RODRÍGUEZ PAGÉS)
La oficina del director del Contingente José Antonio Echeverría todos los inicios de año es un avispero. Las llamadas no escampan; las órdenes, 24 por segundo; y sobre la mesa aguarda una constelación de papeles por revisar o firmar.
Alguien le informa al vuelo que los constructores de pase en sus provincias demorarían unos días más en llegar. A la acre noticia, se suma otra: los suministros a las obras tenían problemas. La falta de planificación y organización del trabajo enseña sus pezuñas y pone en jaque la productividad y, por carambola, los sistemas de pago por resultados establecidos este año con la Resolución 09.
¿Cómo garantizar el pago a destajo, si los aseguramientos fallan y, además, se complican con la actual crisis económica mundial? Un grupo de trabajadores, que laboraba en la construcción de viviendas en el Cotorro, debió ser reubicado por la falta de materiales.
Un torrente de dificultades se abalanzaba sobre el contingente. Pero el director, José A. Orihuela, espera que las aguas vayan tomando su nivel. Los aseguramientos suelen agilizarse a medida que pasan los primeros meses, dice.
En una de las obras de ese contingente, el Centro Nacional de Gimnasia, el campanazo tardó este mediodía quizás más de lo habitual. Sin embargo, el carpintero encofrador Ismael Bastardo ya había salido de su pequeño lugar de descanso. Martillo en mano, le saca clavos a la madera, “para volver a utilizarla en cualquier cosa”, dice. Es también una manera de aprovechar un tiempo que no quiere perder.
“Estamos en el puesto de trabajo desde las siete, pero la empresa de servicios ingenieros (ESI), que es la que nos abastece, llega a las nueve. Ahora mismo, cuánto hace que pasó el almuerzo y tampoco han llegado los compañeros”, se queja Ismael.
El criterio del sexagenario fundador del contingente lo sostiene el electricista Gilberto Montero, secretario general del sindicato en la brigada. “Es verdad que en esta nueva forma de pago el trabajador directo no tiene límites en su salario, pero hoy nos golpea el tema de los suministros, y otros problemas como los medios de protección no adecuados y la transportación”.
¿Miedo al destajo?
La debilidad en la organización del trabajo
y la intermitencia en los suministros
frenan la productividad de los constructores
del contingente José A. Echeverría
(Foto: RANDY RODRÍGUEZ PAGÉS)
Sobre el buró del director del contingente Julio Antonio Mella hay pocos papeles; las tensiones son altas con los nuevos sistemas de pago, pero se percibe un ambiente sosegado en la oficina.
“Como sabíamos que siempre hay problemas de abastecimiento cuando comienza el año, planificamos las acciones necesarias, y las empezamos a garantizar en los meses finales de 2008”, explica Antonio Coronat. “A un grupo de actividades que estaban en proceso, les creamos las condiciones para cerrarlas en enero, y arrancar bien.”
El plan de producción lo cumplieron ese mes al 108 por ciento.
Este experimentado ingeniero civil, después de muchas batallas a pie de obra, considera que los mayores obstáculos en la aplicación del pago por resultados dentro de la construcción dependen del hombre, y no de los recursos; “si logramos vencer los que dependen del factor subjetivo, minimizamos los otros”.
El flujo intermitente de las materias primas —que corre el riesgo de agravarse con una crisis económica mundial a la que Cuba no es ajena— hizo titubear a no pocos a la hora de elegir el destajo como forma de pago a los trabajadores.
En la empresa cárnica de Sancti Spíritus, Carlos Acosta Portal, jefe de la brigada de sacrificio, sostiene que aunque todavía el nuevo sistema salarial está en estudio por parte de la dirección, y “no se ha discutido con los obreros”, la mayor traba la plantea el aseguramiento de animales para el sacrificio. “Un día llegan 450 puercos, pero hay otro día en que solo mandan 180. Para implantar un destajo progresivo aquí haría falta garantizar el suministro para trabajar, y velar porque se cumpla de verdad”, dice.
La administración de esa empresa trata de no dar pasos en falso al aprobar esa variante del pago a destajo en esta área, para extenderla luego a otras que tengan condiciones. Pero, a diferencia del trabajador, el director, José Azcanio Ruiz, considera que sí es posible aplicarlo porque la provincia espirituana es productora de cerdos.
“Si no existe estabilidad en los niveles de abastecimiento, no se pueden aplicar las formas de pago a destajo en los centros de producción o servicio”, coincide Norberto Valdés Sigler, técnico de organización del trabajo y los salarios en una de las unidades de la empresa de establecimientos especiales de la gastronomía en la Ciudad de La Habana.
En la pizzería Cinecittá, de la céntrica esquina capitalina de 23 y 12, “a veces se paraliza el servicio por el queso para las pizzas, y hay que salir corriendo a buscarlo”, expone Norberto como ejemplo. “Otras veces falla la manteca pastelera y se supone que la materia prima debe estar garantizada entre un 75 y 80 por ciento.” Pero después de muchos años de experiencia trabajando en el sector conoce que este es uno de los lados débiles del sistema. Para ilustrar agrega cómo a dos unidades más, la fábrica de helado y el centro de elaboración, en los últimos meses les ha golpeado también la carencia de insumos.
Dilema tecnológico
Las fallas en el suministro de materias
primas provocan dudas sobre la
conveniencia de implementar el pago a
destajo en centros de gastronomía
como la pizzería Cinecittá, de 23 y 12
(Foto: RAFAEL TORRES ESCOBAR)
La fábrica de piensos de Camagüey enfrenta una situación más crítica. Buena parte de la materia prima es de importación y los arribos, aunque han estado garantizados, suelen atrasarse por problemas con la transportación desde los puertos.
Los dolores de cabeza se agravan por las difíciles condiciones de trabajo. A la vieja tecnología, la escasa disponibilidad de medios de protección y el deterioro de equipos como el montacargas, se suman los destrozos del techo por el huracán Ike. Cuando llueve, los trabajadores tienen que agenciárselas para que no se les moje ni el pienso, ni la materia prima.
“Cuando no tenemos cómo producir, estamos sentados, esperando, y entonces dejamos de ganar”, se queja la jefa de recursos humanos, Vivian Crespo. “El operario está de acuerdo con trabajar más, con eficiencia, pero necesita condiciones.”
El reordenamiento en las formas y sistemas de pago que trata de impulsar la Resolución 09 está tropezando con deficiencias en el aseguramiento material y de las condiciones de trabajo en muchas empresas. Pero algunos entendidos consultados por BOHEMIA, no creen que esa sea causa válida para explicar la resistencia a aplicar los sistemas de pago a destajo.
“Si en una empresa no hay condiciones para el destajo porque no hay materia prima, no hay condiciones para ningún otro sistema de pago por resultados. Porque entonces el plan estaría mal. Y se estaría pagando por una economía financiera y no por una economía real”, insiste Alfredo Vázquez, jefe del departamento de asuntos económicos en la CTC.
En cualquier caso, estos problemas confirman, una vez más, la urgencia de perfeccionar la planificación y la organización del trabajo. Es el camino para garantizar un ritmo productivo sostenido, compensar las presiones que la crisis global comienza a generar sobre la economía cubana y, a la par, acercar a los trabajadores al principio de distribución del socialismo.
El trabajador necesita sentirse realmente retribuido por lo que aporta. Si malo es pagarle por lo que no hizo; peor, por los efectos negativos que puede traer para la productividad y el individuo mismo, pudiera ser no pagarle por lo que está aportando.
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