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JUAN ALMEIDA BOSQUE

“Llevo la música en el alma”

Confesó el Comandante Juan Almeida Bosque, en exclusiva para BOHEMIA

Por SAHILY TABARES (cultura@bohemia.co.cu)
Fotos: ARCHIVO DE BOHEMIA


(18 de septiembre)

Juan Ameida Bosque
En la música popular cubana, el
Comandante Juan Almeida Bosque
ocupa un lugar prominente
(Foto: Archivo de BOHEMIA)

Para él, más que relámpago, la inspiración es un océano de sentimientos. Transpira sonoridades, ritmos, gestos, tristezas, cadencias, músicas, sí, en plural. Desata pasiones que revelan relatos, algunos estuvieron escondidos bajo la piel, en la estatura de vivencias, sorprendentes descubrimientos.

Una mañana de diciembre de 1993, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, me dice: “La música está presente en todas partes”.

Queda pensativo, quizás lo invade el embeleso de lugares, circunstancias, sueños, y agrega: “Si te sientas en el Malecón, en el rumor del mar, hay música, si se mueve un árbol, ahí hay música. Todo es música. Hay que tener atentos el oído, la mirada, el olfato. Como bien dijo Martí: la música está perpetuamente palpitando en el espacio”.

De ese encuentro conservo algunos apuntes inéditos sobre sus sólidos vínculos con una de las manifestaciones culturales más representativas de la cubanidad.

Durante la adolescencia escribe poemas, algunas canciones. Las fuentes nutricias materna y paterna constituyen una brújula pródiga. “Mi padre fue un hombre martiano, antiimperialista, antimachadista. Lo artístico tal vez me llega por mi madre, a quien le oía cantar en la casa desde pequeño. Ambas influencias fueron decisivas en mi vida.

“Creo que soy más músico que poeta. Todas mis canciones nacen de recuerdos, motivaciones, de algo que me impacte. Necesito contar, recrear hechos. Por eso hago todo de una vez: música y letra. Ambas surgen al unísono. Me empeño en lograr la armonía perfecta entre ambas. Es una hermandad insoslayable, en la que se destaca la más completa.”

Rechaza elegir entre la guaracha y el son, la balada y el filin. El género depende de la anécdota que vaya a contar, de las vivencias que motiven la canción, del estado de ánimo.

“Antes de La Lupe hice otras canciones, pero es la primera que se da a conocer al triunfo de la Revolución. Nació en el exilio, poco antes de partir de México en el yate Granma hacia Cuba en 1956.”

En más de trescientas composiciones de amplia repercusión en varios países, fluye la espiritualidad que desborda en baladas, piezas románticas o sones. Elude el tropo complejo, los rebuscamientos, la semántica adocenada. Cultiva imágenes sencillas, coloquiales, directas.

La cantante Amelita Frades
La cantante Amelita Frades fue
la primera intérprete de La Lupe
(Foto: Archivo de BOHEMIA)

“La idea de Dame un traguito nace en una cervecería que había cerca del túnel de La Habana. En la cantina se recuesta un joven medio borracho, le pide al cantinero: dame un traguito. Cuando le sirve una cerveza, empieza a sonar la música, y dice: chico, qué bárbaro, esa es la musiquita que a mí me gusta.

En el mismo lugar, una muchacha bailaba, en ese momento se me ocurrió la letra, y más tarde la música.”

Admite que las canciones tienen su historia. “Igual que las personas. En ambas se unen misterios, aspiraciones. Sobre todo la emoción del momento, la urgencia de decir, comunicar a otros lo que se siente.”

En síntesis apretada evoca A Santiago, Es soledad, Cualquier lugar es mi tierra, Libertad para Mandela, Este son homenaje, Cómo le explico yo a mi corazón, Tuxpan, Vuelve pronto que contigo quiero estar.

“No, no todas mis canciones se conocen. Confieso que he tenido suerte con los intérpretes. Al tema elegido le entregan cariño, dedicación, sentimientos, estilo. Es alentador, agradezco esa preferencia de todo corazón.”

Evocaciones entrañables

“Con la música del Comandante Almeida me identifico desde el principio de mi carrera. Me mostró sus canciones con humildad. Quizás pensó que tenían relación con mi forma de interpretar”, rememora Beatriz Márquez.

Durante varios años, la reconocida intérprete realizó un amplio recorrido por la obra del prolífero autor.

“Tuvimos una linda relación de trabajo, que poco a poco se transformó en amistad. La música popular cubana es rica en cadencia musical y célula ritmática. A vocalistas y autores nos corresponde explorar esas fuentes, darlas a conocer.”

La identificación con sus textos perdura en artistas de diferentes generaciones. En una ocasión, Elena Burke comentó a BOHEMIA que escogía las canciones que la hacían vibrar. “Me ocurre con Decide tú, de Juan Almeida. Es un tema directo, lleno de pasión, verdadero, íntimo. Creo que son rasgos característicos de su composición. Con pocas palabras dice mucho. Decide tú/ qué vas a hacer con nuestras vidas/ Te toca a ti/ tomar ahora una decisión. No te preguntes qué será/ ni lo que luego pasará/ con este amor./ La planta suele dar la flor.

El tenor Pedro Blanco, del Coro de la Radio y la Televisión Cubanas, destaca la presencia sostenida que en esta institución mantiene su música. “Supo beber de la savia de los maestros Rafael Somavilla, Adolfo Guzmán, entre otros directores que como ellos privilegiaron el arsenal cultural, artístico, de un autodidacta motivado por la más amplia riqueza estilística. Su talento, perseverancia y constante superación influyeron en los resultados de su labor creativa. Sus valores y sencillez eran extraordinarios.”

A Daysi Brau, realizadora de programas musicales en la radio y directora de la agrupación Oba-aré-alé, especializada en música arará, le impresiona la originalidad de su obra.

“Es profunda por representar el alma, la identidad de su cultura.

Sus canciones tienen una línea melódica inconfundible, que guarda estrecha correspondencia con la tradición, el lirismo de la vieja trova, el bolero, la canción contemporánea, sin obviar la picardía, la sabrosura de nuestro son.

Pacho Alonso, cantante y músico cubano
El prestigioso músico santiaguero Pacho
Alonso incorporó a su catálogo Dame
un traguito

(Foto: Archivo de BOHEMIA)

“Quizás no se ha profundizado suficiente en la belleza, en el sello único de temas como La Lupe, A Santiago, Espontáneamente, Dame un traguito, entre otros, los cuales demuestran cómo el autor quedaba prendado de cuanto le llegaba in situ, su sensibilidad para captar esencias. Como todo artista brillante perfeccionó al detalle todo lo que hizo.

“Nací en Santa Amalia, mi abuela paterna vivió en Poey, repartos que en la actualidad pertenecen al municipio Arroyo Naranjo, en la capital. En ambos sitios se desarrolló la juventud del Comandante.

Recuerdo con admiración, relatos que sobre él y Armando Mestre —quien lo siguió en sus ideales— me contaba mi padre. Siempre hacía énfasis en la procedencia humilde de Almeida, en su preocupación por los niños hambrientos, desnutridos, en la necesidad de cambiar la realidad denigrante que oprimía al pueblo.

“Igual supe de las reuniones familiares donde participaban sus hermanas María Teresa, Charito, Petra, Juana y Mercedes. Juntas montaban piezas con mi tío Bebo Valdés, quien también vivía en Santa Amalia. Almeida le pidió su opinión sobre La Lupe.
“Hay que sacar a la luz sus títulos menos conocidos. Divulgarlos de manera sistemática. Desarrollé esta estrategia en mis programas radiales. Existe mucha música buena que apenas se conoce.”

Entre los temas de mayor efervescencia popular en la voz de Omara Portuondo descuella Junto a mi fusil, mi son, de Andrés Pedroso. La emblemática intérprete comentó a esta publicación, que el coro de inicio constituye una declaración de principios.

No, no, no se rinde nadie, en esta tierra no se rinde nadie. No, no, no se rinde en esta tierra, no señor. Esa firme posición, su valentía, ha trascendido a la historia. Brotó del corazón, de la voz del guerrillero Juan Almeida en medio del combate, sin temor a la muerte.”

Como río cristalino creció su inspiración. “Llevo la música en el alma”, me dijo el Comandante. Sin pensarlo, agregó: “Como dice la canción, seguiré en el camino, sin juventud, con más experiencia, siempre combatiente, en la misma trinchera de Fidel”.


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