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JUAN FORMELL Y LOS VAN VAN Arrasando bajito Trascendencia de una orquesta que durante 40 años ha logrado revolucionar la música popular bailable Por SAHILY TABARES (cultura@bohemia.co.cu) (19 de noviembre de 2009) ![]() Juan Formell, Premio Nacional de Música 2003, y los Van Van, fueron invitados al Concierto paz sin fronteras en la Plaza de la Revolución, por Juanes, quien confesó sentirse muy impresionado con la orquesta (Foto: GILBERTO RABASSA) Los cuerpos reverberan compulsados por el ritmo. El sudor es un río caliente, hervidero sensual, poderoso. Alma, delirio, sentimiento, afloran en la fuerza telúrica de cada movimiento. En pareja, en solitario, con los brazos en alto, cantan, gozan, bailadores de diferentes edades repiten estribillos, corean historias, intentan atrapar claves de misterios perpetuamente renovados… —¿¡Qué tienen que siguen ahí!? La interrogante se escucha desde un cerco de ágiles danzantes. —Sandunguera, te vas por encima del nivel. —Anda, ven y muévete. Los Van Van se inscriben con relevancia en la música popular cubana del siglo XXI. Trascienden por sus aportes significativos en los aspectos sonoro y rítmico, recrean una poética arraigada en el gusto popular, y mantienen lo más difícil en el arte: un estilo, un timbre muy definido, inconfundible. “Mi formación es compleja. Tengo influencias diversas en cuanto a géneros, estilos, músicas“, confiesa Formell. De ese amplio universo, forman parte las orquestas Aragón y de Benny Moré, los Beatles, Elvis Presley, el jazz, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, el filin precedido por José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz. “Siempre quise innovar, romper esquemas, hacer cambios, huir de la rutina. En mi época de juventud era buen músico, trabajé en distintos medios, leía partituras, tocaba bien el bajo, instrumento básico en todas las estructuras orquestales. Agradezco esta elección a mi padre, Francisco Formell Madariaga, un compositor fuera de serie. Obtuvo numerosos premios, pero no tuvo suerte. Falleció en 1964, ahora estaría sorprendido, contento con lo que he logrado.
“Un músico tiene que ser integral. De esta condición depende su magisterio, el bagaje cultural. He tenido gratas vivencias, al impartir clases magistrales en universidades de Europa y Estados Unidos. “El saber que uno acumula influye en cada decisión profesional. En 1967 al incorporarme a la Revé —una orquesta típica como la Aragón o Estrellas Cubanas—, introduje la guitarra eléctrica, la combiné con la flauta, empecé a utilizar los violines en función ritmática, como si fuera el rayado de una guitarra.” Formell hace énfasis en que, “la cuestión no está en cambiar por cambiar. Todo tiene que tener su sentido, su significación”. A partir de estos presupuestos, el 4 de diciembre de 1969 funda los Van Van, donde junto a César Pedroso, Pupy, en el piano, José Luis Quintana, Changuito, en la percusión, músicos procedentes de otras agrupaciones, comienza a revolucionar el panorama de la música popular bailable en la Isla. “Aproveché la mina de ideas que tenía en la cabeza”, dice. Secretos del hallazgo “La cadencia, no hay dudas”. Así define Hugo Morejón, trombonista y arreglista, uno de los aciertos notables de la emblemática agrupación, de la que forma parte hace 25 años. Según precisa, Formell nunca deja de experimentar. “En la década del 80 introduce los trombones, con el propósito de cubrir el sonido central, que se movía entre los agudos: violín y flauta; y los graves, bajo y piano. Más tarde incorpora el sintetizador. “Se caracteriza por dar participación a los músicos. No se limita a llevar un arreglo e imponerlo. Su estilo beneficia el trabajo, la creatividad constante, el intercambio.” Mayito Rivera, carismático, emotivo, considera a los Van Van, “una fuente inagotable de sabiduría”. Tras graduarse de percusión en el Instituto Superior de Arte (ISA), retomó su afición de la niñez por el canto. En 2005 fue nominado al Premio Grammy, con su disco Mayito Rivera, llegó la hora, que incluye una buena parte de sus canciones.
“Improvisar es un don. Requiere del dominio de elementos que no se adquieren de la noche a la mañana. Hace falta madurez, talento, profesionalismo para incorporarlos. Además de carisma y dominio de las palabras, resulta imprescindible tener conciencia de la responsabilidad que se asume al comunicar ideas con el micrófono en la mano. Hay que demostrar dominio del ritmo, de la melodía, respeto a las tradiciones, resistencia física. No suele comprenderse que los cantantes de música popular tenemos un trabajo diferente al del resto de los solistas. “Aprender todo esto ha exigido esfuerzo, dedicación. También en este sentido, los Van Van constituyen una escuela valiosa. Durante 40 años la agrupación ha mantenido un alto nivel de calidad artística, permanencia, vigencia, en el gusto de los bailadores. Este realce se ha logrado sin compañías disqueras, ni grandes transnacionales. A puro amor y sacrificio. “Contamos con muchos músicos valiosos, internacionalistas, que pasaron o están en la orquesta. Escucharlos, aprender de ellos, son vivencias formadoras. Dejan huellas para toda la vida. Cuando nosotros llegamos, ya la cosa estaba hecha. Hay que seguir haciendo lo que ellos sembraron. “Otro aprendizaje primordial estriba en cantar las canciones de Juan Formell, uno de los compositores más grandes de la música popular de todos los tiempos.” De la semilla al árbol
“Tengo 42 años —llevo 16 en la orquesta—, y he tenido la satisfacción de vivir en el hogar un fenómeno de amplia repercusión para la cultura cubana. Estudié en la Escuela Nacional de Arte, tuve experiencias con otros grupos y, en un principio, traté de continuar lo que hacía Changuito. “Aprendí el concepto original de la orquesta, y propuse añadir influencias contemporáneas a la percusión. No ha sido fácil, asumo complejidades propias de la agrupación. Por ejemplo: suplo la función del bongosero, la del timbalero. Llevo una polirritmia, que requiere destreza, fluidez, esfuerzo físico. Esto solo se consigue estudiando varias horas a diario. “A la vez hay que tener cuidado. La percusión es muy emotiva, uno puede hacer un brake cuando un cantante improvisa, y afectar la estabilidad del ritmo, del conjunto orquestal. “Cada detalle repercute en el resultado sonoro, melódico. El güiro es un instrumento esencial. Nadie lo toca como Julio Noroña, fundador de los Van Van. Debido a problemas personales no participó durante una intensa gira por Estados Unidos, y nadie pudo ocupar su lugar. “Por otro lado, no basta con tener talento, demostrar profesionalismo, experiencias en formatos mayores, quizás más complejos. Hay que dominar la clave. “La magia de Van Van es transformadora. Nunca pensé en componer, lo estoy haciendo. Disfruto sentarme al piano, comunicarme a través de este instrumento para imaginar textos, y arreglos. Sobre todo me interesa realizar un disco instrumental, donde el timbal y la batería tengan protagonismo.” La clave definitiva ![]() Los bailadores acompañan a Mayito Rivera en sus improvisaciones El buey cansa'o, Esto te pone la cabeza mala, Después de todo, Anda ven y quiéreme, La buena… El patrimonio de los Van Van aparece en una veintena de discos, reconocidos con premios nacionales e internacionales, entre ellos el Grammy que le otorgó en 2000, la National Academy of Recording Arts and Science (Naras) de los Estados Unidos, en la categoría de mejor álbum de salsa, por el disco ¡Llegó Van Van! ¿Dónde estriba la clave de su popularidad? Sin duda, en el respeto que siente por el criterio del bailador como patrón para decidir cambios en la sonoridad. “En ocasiones recibimos sorpresas”, advierte Juan Formell. “Ocurrió en Colombia, donde la música que tocamos en las décadas del 80 y el 90, está en los primeros lugares de preferencia. Incluso llenamos plazas de 40 y 50 mil personas. “Igual ocurrió hace varios años en Estados Unidos. Actuamos en el Carnegie Hall, el Madison Square Garden, en casas de la cadena House of the blue. Públicos de 25 ciudades aplaudieron a la orquesta. En EE.UU. existe una cultura para esta música muy arraigada durante años. “De igual modo me resulta difícil hablar de fenómenos actuales. Creo que perdí la orientación. No estoy en contra del reguetón ni mucho menos. Pero no tengo elementos para competir con esa música. Me han dicho que utilizan una base grabada, puede ser de los Van Van, o de la Charanga Habanera, y le ponen encima el tamborcito del reguetón. Eso prácticamente es un plagio. ![]() Formell ha concebido un interesante trabajo con las voces “Algo pasa que no me acaba de gustar. La música cubana tiene una enorme cantidad de géneros. Está en un buen momento. Existen muchas agrupaciones. La gente baila salsa, timba, casino. Nuestra música tiene una mayor presencia en el mundo, que el reguetón en América Latina. “Los Van Van siguen ahí. Estoy contento con la dirección musical de Samuel, por el aporte individual y colectivo que nos enriquece. Hay energía para seguir poniendo la cabeza 'mala', lo cual significa crear para los bailadores. Disfruto lo que está pasando con la orquesta, que a los 40 años, la gente sigue buscando a los Van Van.” Temas relacionados • Los Van Van: Genuina expresión del alma Cantando y chapeando Identidad y estilo Los Van Van
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