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JUAN FORMELL Y LOS VAN VAN

Arrasando bajito

Trascendencia de una orquesta que durante 40 años ha logrado revolucionar la música popular bailable

Por SAHILY TABARES (cultura@bohemia.co.cu)
Fotos: LEYVA BENÍTEZ (foto@bohemia.co.cu)

(19 de noviembre de 2009)

Juan Formell y los Van Van actúan en el Concierto paz sin fronteras, en la Plaza de la Revolución de La Habana, el 20 de septiembre de 2009
Juan Formell, Premio Nacional de Música 2003, y los Van
Van, fueron invitados al Concierto paz sin fronteras en
la Plaza de la Revolución, por Juanes, quien confesó
sentirse muy impresionado con la orquesta
(Foto: GILBERTO RABASSA)

Los cuerpos reverberan compulsados por el ritmo. El sudor es un río caliente, hervidero sensual, poderoso. Alma, delirio, sentimiento, afloran en la fuerza telúrica de cada movimiento. En pareja, en solitario, con los brazos en alto, cantan, gozan, bailadores de diferentes edades repiten estribillos, corean historias, intentan atrapar claves de misterios perpetuamente renovados…

—¿¡Qué tienen que siguen ahí!? La interrogante se escucha desde un cerco de ágiles danzantes.

—Sandunguera, te vas por encima del nivel.

—Anda, ven y muévete.

Juan Formell, director fundador de la orquesta cubana los Van Van
A Formell siempre le gustó
romper esquemas
En el escenario, Mayito Rivera despliega su carisma, cuando evoca a Pastorita, la del Guararey; vibran los solos de Samuel Formell en la percusión; Pavel Molina estrecha un abrazo sonoro con el bajo, Noroña saca chispas al güiro, y el maestro Juan Formell (del habanero Cayo Hueso, 1942), intuición en ristre, reafirma pautas que han marcado la estética de su orquesta.

Los Van Van se inscriben con relevancia en la música popular cubana del siglo XXI. Trascienden por sus aportes significativos en los aspectos sonoro y rítmico, recrean una poética arraigada en el gusto popular, y mantienen lo más difícil en el arte: un estilo, un timbre muy definido, inconfundible.

“Mi formación es compleja. Tengo influencias diversas en cuanto a géneros, estilos, músicas“, confiesa Formell.

De ese amplio universo, forman parte las orquestas Aragón y de Benny Moré, los Beatles, Elvis Presley, el jazz, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, el filin precedido por José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz.

“Siempre quise innovar, romper esquemas, hacer cambios, huir de la rutina.

En mi época de juventud era buen músico, trabajé en distintos medios, leía partituras, tocaba bien el bajo, instrumento básico en todas las estructuras orquestales. Agradezco esta elección a mi padre, Francisco Formell Madariaga, un compositor fuera de serie. Obtuvo numerosos premios, pero no tuvo suerte. Falleció en 1964, ahora estaría sorprendido, contento con lo que he logrado.

Poco antes de comenzar un ensayo. Junto a Juan Formell, Hugo Morejón
Poco antes de comenzar un ensayo. Junto a Formell,
Hugo Morejón
“Disfruto estudiar a mis antepasados. Sobre todo la labor que los músicos cubanos han hecho históricamente. El aprendizaje requiere de empeños sostenidos, múltiples experiencias. Toqué con orquestas típicas, tríos de jazz, orquestas sinfónicas, de cámara, jazz band.

“Un músico tiene que ser integral. De esta condición depende su magisterio, el bagaje cultural. He tenido gratas vivencias, al impartir clases magistrales en universidades de Europa y Estados Unidos.

“El saber que uno acumula influye en cada decisión profesional. En 1967 al incorporarme a la Revé —una orquesta típica como la Aragón o Estrellas Cubanas—, introduje la guitarra eléctrica, la combiné con la flauta, empecé a utilizar los violines en función ritmática, como si fuera el rayado de una guitarra.”

Formell hace énfasis en que, “la cuestión no está en cambiar por cambiar. Todo tiene que tener su sentido, su significación”. A partir de estos presupuestos, el 4 de diciembre de 1969 funda los Van Van, donde junto a César Pedroso, Pupy, en el piano, José Luis Quintana, Changuito, en la percusión, músicos procedentes de otras agrupaciones, comienza a revolucionar el panorama de la música popular bailable en la Isla.

“Aproveché la mina de ideas que tenía en la cabeza”, dice.

Samuel Formell, director musical de la orquesta los Van Van
Samuel Formell, director musical
En ese despegue trascendente, Formell, de sostenida filiación sonera, aporta múltiples novedades, entre ellas, el diseño rítmico del songo —ritmo al que Changuito hizo aportes, al ampliar el set percusivo—, una vital capacidad en los textos donde recrea la vida cotidiana de manera humorística, picaresca, agradable, crónicas importantes para la vida de los cubanos y las cubanas, motivos suficientes que hacen mover los pies de diferentes generaciones a escala internacional.

Secretos del hallazgo

“La cadencia, no hay dudas”. Así define Hugo Morejón, trombonista y arreglista, uno de los aciertos notables de la emblemática agrupación, de la que forma parte hace 25 años.

Según precisa, Formell nunca deja de experimentar. “En la década del 80 introduce los trombones, con el propósito de cubrir el sonido central, que se movía entre los agudos: violín y flauta; y los graves, bajo y piano. Más tarde incorpora el sintetizador.

“Se caracteriza por dar participación a los músicos. No se limita a llevar un arreglo e imponerlo. Su estilo beneficia el trabajo, la creatividad constante, el intercambio.”

Mayito Rivera, carismático, emotivo, considera a los Van Van, “una fuente inagotable de sabiduría”. Tras graduarse de percusión en el Instituto Superior de Arte (ISA), retomó su afición de la niñez por el canto. En 2005 fue nominado al Premio Grammy, con su disco Mayito Rivera, llegó la hora, que incluye una buena parte de sus canciones.

Boris Luna, tecladista de los Van Van
Boris Luna, tecladista, se distingue
por las innovaciones en los arreglos
“La academia me dio una sólida formación musical. El continuo aprendizaje en la orquesta ha sido decisivo. En 1992 coincidimos en Italia, Formell me escuchó improvisar, desde entonces soy parte de esta leyenda.

“Improvisar es un don. Requiere del dominio de elementos que no se adquieren de la noche a la mañana. Hace falta madurez, talento, profesionalismo para incorporarlos. Además de carisma y dominio de las palabras, resulta imprescindible tener conciencia de la responsabilidad que se asume al comunicar ideas con el micrófono en la mano. Hay que demostrar dominio del ritmo, de la melodía, respeto a las tradiciones, resistencia física. No suele comprenderse que los cantantes de música popular tenemos un trabajo diferente al del resto de los solistas.

“Aprender todo esto ha exigido esfuerzo, dedicación. También en este sentido, los Van Van constituyen una escuela valiosa. Durante 40 años la agrupación ha mantenido un alto nivel de calidad artística, permanencia, vigencia, en el gusto de los bailadores. Este realce se ha logrado sin compañías disqueras, ni grandes transnacionales. A puro amor y sacrificio.

“Contamos con muchos músicos valiosos, internacionalistas, que pasaron o están en la orquesta. Escucharlos, aprender de ellos, son vivencias formadoras. Dejan huellas para toda la vida. Cuando nosotros llegamos, ya la cosa estaba hecha. Hay que seguir haciendo lo que ellos sembraron.

“Otro aprendizaje primordial estriba en cantar las canciones de Juan Formell, uno de los compositores más grandes de la música popular de todos los tiempos.”

De la semilla al árbol

Julio Noroña, güiro, fundador de los Van Van
Julio Noroña, güiro, fundador de
los Van Van
Lo inspira una savia de fuerte entraña. La atmósfera de novedad perenne, que siempre alumbró a su padre, motiva el ingenio de Samuel Formell, percusionista y director musical de los Van Van.

“Tengo 42 años —llevo 16 en la orquesta—, y he tenido la satisfacción de vivir en el hogar un fenómeno de amplia repercusión para la cultura cubana.

Estudié en la Escuela Nacional de Arte, tuve experiencias con otros grupos y, en un principio, traté de continuar lo que hacía Changuito.

“Aprendí el concepto original de la orquesta, y propuse añadir influencias contemporáneas a la percusión. No ha sido fácil, asumo complejidades propias de la agrupación. Por ejemplo: suplo la función del bongosero, la del timbalero. Llevo una polirritmia, que requiere destreza, fluidez, esfuerzo físico. Esto solo se consigue estudiando varias horas a diario.

“A la vez hay que tener cuidado. La percusión es muy emotiva, uno puede hacer un brake cuando un cantante improvisa, y afectar la estabilidad del ritmo, del conjunto orquestal.

“Cada detalle repercute en el resultado sonoro, melódico. El güiro es un instrumento esencial. Nadie lo toca como Julio Noroña, fundador de los Van Van. Debido a problemas personales no participó durante una intensa gira por Estados Unidos, y nadie pudo ocupar su lugar.

“Por otro lado, no basta con tener talento, demostrar profesionalismo, experiencias en formatos mayores, quizás más complejos. Hay que dominar la clave.

“La magia de Van Van es transformadora. Nunca pensé en componer, lo estoy haciendo. Disfruto sentarme al piano, comunicarme a través de este instrumento para imaginar textos, y arreglos. Sobre todo me interesa realizar un disco instrumental, donde el timbal y la batería tengan protagonismo.”

La clave definitiva

Mayito Rivera, cantante de los Van Van, rodeado de bailadores en un concierto
Los bailadores acompañan a Mayito Rivera en sus
improvisaciones

El buey cansa'o, Esto te pone la cabeza mala, Después de todo, Anda ven y quiéreme, La buena… El patrimonio de los Van Van aparece en una veintena de discos, reconocidos con premios nacionales e internacionales, entre ellos el Grammy que le otorgó en 2000, la National Academy of Recording Arts and Science (Naras) de los Estados Unidos, en la categoría de mejor álbum de salsa, por el disco ¡Llegó Van Van!

¿Dónde estriba la clave de su popularidad? Sin duda, en el respeto que siente por el criterio del bailador como patrón para decidir cambios en la sonoridad.

“En ocasiones recibimos sorpresas”, advierte Juan Formell.

“Ocurrió en Colombia, donde la música que tocamos en las décadas del 80 y el 90, está en los primeros lugares de preferencia. Incluso llenamos plazas de 40 y 50 mil personas.

“Igual ocurrió hace varios años en Estados Unidos. Actuamos en el Carnegie Hall, el Madison Square Garden, en casas de la cadena House of the blue. Públicos de 25 ciudades aplaudieron a la orquesta. En EE.UU. existe una cultura para esta música muy arraigada durante años.

“De igual modo me resulta difícil hablar de fenómenos actuales. Creo que perdí la orientación. No estoy en contra del reguetón ni mucho menos. Pero no tengo elementos para competir con esa música. Me han dicho que utilizan una base grabada, puede ser de los Van Van, o de la Charanga Habanera, y le ponen encima el tamborcito del reguetón. Eso prácticamente es un plagio.

Juan Formell y las voces de los Van Van: Jenny, Mayito Rivera, Roberto yLele
Formell ha concebido un interesante
trabajo con las voces

“Algo pasa que no me acaba de gustar. La música cubana tiene una enorme cantidad de géneros. Está en un buen momento. Existen muchas agrupaciones. La gente baila salsa, timba, casino. Nuestra música tiene una mayor presencia en el mundo, que el reguetón en América Latina.

“Los Van Van siguen ahí. Estoy contento con la dirección musical de Samuel, por el aporte individual y colectivo que nos enriquece. Hay energía para seguir poniendo la cabeza 'mala', lo cual significa crear para los bailadores. Disfruto lo que está pasando con la orquesta, que a los 40 años, la gente sigue buscando a los Van Van.”

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Cantando y chapeando
“Van Van irá siempre hacia delante, encabezando el cortejo de un Olimpo, que ya dejó de ser nuestro para ser de todos. Y su creador, Juan Formell, cumplidor fiel del hechizo de Iroko, con su garabato y su machete seguirá abriendo nuevos caminos, cantando y chapeando.”
(Nota al disco Chapeando, de Miguel Barnet, poeta y ensayista, presidente de la Unión de de Escritores y Artistas de Cuba.)

Identidad y estilo
El musicólogo Olavo Alén considera que “Juan Formell además de un estilo creativo, ha logrado un estilo interpretativo, a partir de su concepción de arreglos para los Van Van.
“Lo más significativo es la permanencia y la continuidad de ese estilo, que cautiva a los públicos en escenarios distantes. Muchos pensaron que Formell triunfaba en Cuba porque está muy arraigado al lenguaje popular. Sin embargo, él ha logrado ampliar ese universo al universo internacional.”

Los Van Van
Director fundador y voz: Juan Formell. Drums. Timbales, campanas y director musical: Samuel Formell. Voz solista y coros: Mayito Rivera. Voz solista, coros y congas: Roberto Hernández Guayacán. Voz solista y coros: Yenisel Valdés Jenny. Voz solista y coros: Andel Rasalps Lele. Trombón: Hugo Morejón. Piano: Roberto Carlos Rodríguez Cucurucho. Flauta y coros: Jorge Leliebre. Teclado: Boris Luna. Trombón: Álvaro Collado. Trombón y pads: Edmundo Pina. Violín: Pedro Fajardo.  Violín, viola y dirección sección de cuerdas: Irving Frontera. Bajo: Pavel Molina. Güiro: Julio Noroña. Congas: Manuel Labarrera.