Ir al inicio
Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
English selections
Canal RSS: http://www.bohemia.cubasi.cu/bohemia-rss.xml - Pulse sobre la imagen para conocer más sobre este servicio...

GASPAR GONZÁLEZ-LANUZA

Una obra del corazón

50 años en pos de un sueño hecho realidad: llevar el arte a la comunidad

Por: MAYA QUIROGA (cultura@bohemia.co.cu)

(20 de noviembre de 2009)

Gaspar González-Lanuza
Gaspar González-Lanuza en 2003
recibió el Premio Nacional de
Cultura Comunitaria. Ostenta,
entre otras condecoraciones, la
medalla Frank País y la de
Combatiente de la lucha clandestina,
así como la Réplica del machete de
Máximo Gómez
(Foto: LEYVA BENÍTEZ)

A sus 79 años Gaspar González-Lanuza conserva la vitalidad de su juventud. Resulta imposible definirlo en pocas palabras. Ha sido combatiente de la clandestinidad, jugador de béisbol, amante del teatro, la historia y la cultura comunitaria; esta última, su gran pasión, lo ha impulsado a realizar proezas increíbles para algunos.

En su memoria emotiva está la casa natal y en especial la biblioteca donde leía cuanto volumen quedaba a su alcance. El viejo Andrés González-Lanuza, otrora comandante del Ejército Republicano Español, lo encausaba por los caminos del conocimiento. “¡Cuánto se lo agradezco!”, afirma emocionado el hijo.

El arte dramático entró en su vida a partir de los siete años como una pasión incurable. “Crecí en un ambiente bucólico. Nuestra casa de Pinar del Río tenía como diez cuartos y un gran jardín con flores. Había una claraboya y una mata de chirimoyas que parecían mandarinas por el color.” Quiso el azar o la casualidad que las chirimoyas propiciaran el encuentro con un mundo hasta entonces desconocido para él. Un día se subió en el árbol para alcanzar uno de sus frutos. Fue entonces cuando “siento una conversación y veo un grupo de artistas, pues el teatro Martí colindaba con el muro de la casa”.

Aquellas personas le provocaron una fascinación inolvidable. “Le pedí a nuestro carpintero que me construyera una casita, en lo alto del árbol. Le dije a mi mamá que iba a estudiar allí. Cada vez que se presentaban obras de teatro me quedaba desde las 9 de la mañana hasta el final.

“Otra influencia importante fueron los bataclanes estudiantiles de los hermanos Euguren y Callejas, en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Sus guiones eran muy buenos. Incluían a los personajes locales, con gran sentido de comicidad.”

Del deporte a la clandestinidad

El joven Lanuza practicó béisbol primero en los colegiales, después en la Liga Amateur de Pinar del Río y en el Equipo Fortuna de La Habana. Más tarde pasó a la Liga Popular. En especial recuerda una anécdota de los años 50.

“Se iba a transmitir el juego de pelota por radio a toda la provincia de Pinar del Río. Lancé contra el Cubanaleco, el campeón Nacional de los profesionales. Fue el día más feliz de mi vida. Le di lechada a un equipo de profesionales. Los fanáticos me sacaron cargado desde el estadio hasta mi casa.” Allí estaba Joe Cambria, un norteamericano buscador de talentos. “Logré que me contrataran pero no me fui con él porque estaba involucrado en el Movimiento 26 de Julio.”

Gaspar no pudo terminar su carrera de Economía en la Universidad de la Habana debido al Golpe de Estado de Batista el 10 de marzo de 1952. “De la mano de mi padre fui a la Universidad, tomada por los tanques militares. Luego permanecí durante siete años en la clandestinidad, hasta el 31 de diciembre de 1958.”

La noche del cambio

1961: Representación teatral de un desembarco estadounidense, en el escenario natural del balneario La Concha, en la capital cubana
Luego de la victoria de Playa Girón organizó en el
balneario La Concha un singular espectáculo al que asistió
el público asombrado
(Foto: ARCHIVO DEL ENTREVISTADO)

Lanuza regresa, en su viaje a través del tiempo, al 31 de diciembre de 1958. Su nombre de guerra es Teodoro y tiene la misión de ajusticiar al asesino Julio Laurent. “Estoy preparando las armas para hacerle un atentado. Como a las cuatro o cinco de la mañana me llama el Delegado Nacional de Acción y Sabotaje y me encarga dirigir un comando de asalto y arrebatarle los medios de difusión a Batista, quien había abandonado el país esa madrugada.”

Nuevos tiempos

“Al terminar la guerra empiezo a estudiar duro con el objetivo de finalizar dos carreras universitarias: Historia y Economía. Y me llama el Ministro del Trabajo, Augusto Martínez Sánchez, para que trabajara en la Dirección Provincial de las tiendas en el campo. Me envían a pasar un curso de capacitación. Como los fines de semana no teníamos nada que hacer fundé un grupo de teatro aficionado con el que monté pequeñas obras como La fuga de la burguesía o Don plusvalía.”

Tiempo después, laborando en el pueblo de Colón, en Matanzas, asiste a una función teatral. Indignado porque a su juicio la puesta en escena era contrarrevolucionaria, indaga y conoce que la región no poseía una Dirección Municipal de Cultura. Entonces se propuso escribir y dirigir espectáculos de carácter comunitario.

“Conseguí un libro de Stanislavsky, Mi vida en el arte. Me lo aprendí de memoria y con él empecé.” Creó el grupo Teatro Experimental Socialista Obrero Campesino. En medio de la lucha contra bandidos, salían a las cinco de la tarde, vestidos de milicianos, con metralletas, se montaban en un camión del ejército y recorrían las unidades militares y cooperativas. Los recuerdos permanecen vivos. “Era similar a la carreta que usaba Federico García Lorca.

Para nosotros, con escasos conocimientos en las artes escénicas, fue algo bello: un farol, el camión nuestro escenario y en aquella situación tan difícil para la soberanía nacional, los campesinos y militares de pie no se perdían ni una sola de nuestras actuaciones.”

Luego de la victoria de Playa Girón organizó en el balneario La Concha, del capitalino municipio de Mariano, un singular espectáculo de teatro de arena; incluyó botes, los uniformes de los mercenarios y el jefe de la invasión con medallas, tricornio y sable, parodiando al tristemente célebre Chapitas Trujillo y  a las dictaduras latinoamericanas.

En busca de un sueño

Fundadores de la Brigada Juan Marinello del Teatro Lírico Nacional de Cuba, con Alicia Alonso
A partir de su colaboración con la Prima Ballerina
Assoluta Alicia Alonso surgió la idea de fundar la
Brigada Juan Marinello del Teatro Lírico Nacional de
Cuba (en la foto, fundadores)
(Foto: ARCHIVO DEL ENTREVISTADO)

Contratiempos y dificultades se presentaron en el camino de Lanuza, empeñado en ser instructor de arte. En 1968, como no le querían dar el primer premio de teatro en un festival de aficionados por la puesta de La curandera, ya que él no tenía título de instructor, le solicitó a Bebo Ruiz, profesor fundador de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, estudiar en el centro. “Me gradué —afirma Lanuza— con el primer expediente.”

Corre el año 1969 y esta vez el promotor cultural llega a la Isla de Pinos (hoy municipio Especial Isla de la Juventud) con el propósito de organizar el Moviendo de Artistas Aficionados. Ni las incomprensiones de algunos funcionarios, ni las duras condiciones de vida y de trabajo lo apartan de su ideal. Los futuros artistas que captó Lanuza tomaron por asalto las arenas negras de la playa Bibijagua. Un campamento de campaña improvisado acogió a la escuela de instructores de arte. “Quise hacer una pequeña revolución en la Isla y lo logré”, afirma emocionado.

Encuentro con Fidel

A los dos años lo designan Director Municipal de Playa para atender las escuelas del Ministerio de Educación (Mined).

Finalizado el Congreso de Educación y Cultura, se encuentra inmerso en los preparativos de la Primera Espartaquiada Cultural de Beca. Ante la ausencia de un local para los ensayos finales, los alumnos de la Escuela Vocacional que más tarde se convirtió en la Escuela Lenin, repasaban una obra de teatro debajo de los árboles. “Pasa Fidel y les pregunta por qué no estaban estudiando —rememora—. El monitor le explica todo y él se interesa mucho por el evento que se preparaba. El estudiante va a buscarme y me dice que Fidel pidió ver la representación en dos días con todos los dirigentes de cultura. Nos las puso en China. Adelanté los ensayos generales.”

Cuenta Lanuza que fue algo apoteósico. Aún desfilan ante la retina de sus ojos un centenar de jóvenes cantando una pastoral chilena, las danzas latinoamericanas, la presencia de otras manifestaciones artísticas como la pintura, escultura. El experimentado instructor asegura que cuando caminaban por el jardín, el Comandante en Jefe Fidel Castro exclamó: “¡Esto es lo que yo quiero que se haga en Cuba!”.

También con Alicia Alonso

Actuación de la Brigada Juan Marinello del Teatro Lírico Nacional de Cuba en una zona rural de montaña
Los cantantes líricos han llevado su arte a centros
hospitalarios, penitenciarías, las Minas de Matahambre,
asentamientos de montaña y a los más importantes
centrales azucareros del país
(Foto: ARCHIVO DEL ENTREVISTADO)

Nunca olvidará la génesis de la Brigada Juan Marinello del Teatro Lírico Nacional de Cuba, para el trabajo cultural comunitario.  La Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso lo había invitado a trabajar con ella en un espectáculo en el cine Charles Chaplin. En él, jóvenes músicos tocaron guitarra y el historiador del ballet, Miguel Cabrera, impartió una conferencia magistral. “Alicia no pensó que se lograra algo de tanta calidad en tan poco tiempo. Así se me ocurrió fundar la Brigada Juan Marinello.”

En 1980 Lanuza entró en contacto con Pepe Ramírez, por aquel entonces Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), con el propósito de ofrecer algunos conciertos en la Sierra Maestra para los campesinos de las cooperativas. “Organizamos una gira por toda la provincia de La Habana que duró dos años.”

El deseo de esos hombres y mujeres de acercar el arte lírico a todos los rincones del país no conocía límites ni fronteras. La víspera del 17 de mayo de 1982, Lanuza decidió celebrar el día del campesino en las montañas con la presentación de la ópera nacional. Algunos lo tildaron de loco, pues por esos parajes nunca habían escuchado canto lírico.

“Llevamos una ópera de cámara y un concierto de zarzuelas por primera vez a Providencia, en la Sierra Maestra, y al Tercer Frente Oriental.” A lo largo de tres décadas han actuado para las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y los trabajadores de la salud. Aún recuerdan el Bojeo cultural a Cuba, durante el cual visitaron un sinnúmero de cooperativas pesqueras.

“En el medio del mar una flota, bajo la estrellas, y nosotros en el barco del centro que habíamos tomado como escenario. Creo que una experiencia como esa no se había realizado en nuestro país.”

Gira artística por Cuba

En 2007, una compañía recorrió la Isla de oriente a occidente, desde Duaba, en Baracoa, hasta Mangos de Roque, en Pinar del Río. Tal gira nacional, titulada Solo el amor. La Juventud al frente de todas las batallas, incluyó ópera, opereta, zarzuela, ballet, danza campesina y folclórica a cargo del Ballet Folklórico Cucalambé, teatro dramático y poemas de Rubén Martínez Villena y José Martí.

Recorrieron zonas de difícil acceso, lomeríos y lugares de interés histórico, donde Lanuza presentó su libro testimonial Clandestinos: héroes vivos y muertos.

Recientemente presentaron ese mismo espectáculo en México, en  comunidades indígenas del Estado de Morelos, Mazatepec y Micatlán, los mismos escenarios donde habían actuado en 2006.

Un viejo sueño del combatiente fue el montaje de la obra Protesta en Baraguá, versión del libro homónimo con el cual obtuvo premio de Literatura en el concurso 17 de Abril de la DAAFAR. Llevó la pieza a escena en Mangos de Baraguá, justo cuando se conmemoraba el aniversario 131 del hecho histórico.

La Brigada Juan Marinello hizo suya la premisa que hoy repite con orgullo Lanuza: "Hay que hacer las cosas por amor. No solo por dinero.” Hoy quedan pocos fundadores. Algunos no están físicamente, pero los jóvenes seguidores de aquella idea realizan, día a día, una obra del corazón por los rincones más apartados de Cuba.