|
|
PALCO 211 A bailar el toca, toca El toque de sacrificio aparenta ser una de las estrategias más populares entre los directores cubanos Por: DAMIÁN D’AVERHOFF (deportes@bohemia.co.cu) (25 de enero de 2010) ![]() Tocar la bola es necesario, pero debe escogerse el momento ideal y al hombre adecuado (Crédito: RAFAEL TORRES ESCOBAR) PARECE SER ESA TONADA DEL TÍTULO la favorita de varios mentores locales, sobre todo, después de la participación de Cuba en el I Clásico Mundial (2006). A raíz de aquel enfrentamiento, que por primera vez reunió en una competición a los mejores peloteros rentados y amateurs del planeta, el sacrificio en toque se convirtió en el último grito de la moda; incluso, algunos aseguran que se utiliza más que el reguetón. Quienes se adhieren a ese modus operandi consideran que cualquier entrada del juego es buena para apelar al denominado juego chico. Todo vale en la consecución de una carrera. “Si necesito sacrificar un out para marcar dos carreras, lo hago, porque en el béisbol gana quien más anote. Trato de conjugar lo bueno de la filosofía asiática y de la nuestra”, dijo a BOHEMIA Rey Vicente Anglada, director de Industriales durante siete campañas (2002-2008). En cambio, esa manera de interpretar la pelota contradice la máxima imperante en nuestro béisbol: el toque de sacrificio solo es recomendable en las postrimerías de los choques. “Tocar la bola es necesario, pero debes escoger el momento ideal, y al hombre adecuado. Los juegos se definen después del quinto episodio, por eso no toco en las entradas iniciales para no facilitar el trabajo del contrario. En cambio, si en las postrimerías es necesario, lo utilizo”, explicó el manager santiaguero Antonio Pacheco. No pretendo inclinar la balanza hacia un lado u otro, pues ambas posiciones tienen lógica. Por ejemplo —disculpen el didactismo— si el equipo Cuba vuelve a enfrentar a lanzadores extraclase como Daisuke Matzusaka o Hisashi Iwakuma, cuyo dominio ante la novena titular fue asfixiante en el II Clásico (2009) y por ende, resultó imposible anotarle en 18 entradas; ¿acaso sería descabellado sacrificarse en toque en las primeras entradas, a sabiendas de que pocas carreras pueden ser suficientes para definir al ganador? También existen situaciones excepcionales. En 2007 Víctor Mesa declaró a BOHEMIA lo siguiente: “Hay novenas necesitadas de acudir a esa estrategia, el caso, Villa Clara. La muestra evidente fue que nuestro cuarto bate titular vino a conectar su primer cuadrangular en el último partido del campeonato —XLVI Serie Nacional—. Así es difícil tener logros y eso te obliga a utilizar ese sistema de juego que a muchos les parece conservador”. Confieso que prefiero el robo de base o el corrido y bateo, pero no dejo de reconocer que el sacrificio es una opción fiable, siempre y cuando se utilice moderada y racionalmente. Sin embargo, en el presente causa estupor observar la proliferación del toque por el toque, o sea, echarle mano a la variante más sencilla. Cero lógicas. Poco importa la situación del juego o quien está en turno; los casos se suceden: sacrificar al tercero, cuarto o quinto bate, supuestamente los encargados de impulsar; tocar en una primera entrada contra novenas tan ofensivas como Santiago de Cuba y Sancti Spíritus o insistir en el sacrificio una vez que el bateador tiene conteo de dos strikes. Estos son solo algunos ejemplos. ¿Por qué cuesta tanto encontrar la justa medida? ¿QUIÉN TOCÓ LA PRIMERA BOLA? El almendarista Carlos de Zaldo es considerado como el precursor del toque de bola en nuestro archipiélago. Según los historiadores, ese acontecimiento se produjo el 25 de diciembre de 1878. Aquel día, el conjunto estadounidense Hops Bitter (algunos expertos aseguran que ese fue el primer equipo de Estados Unidos que visitó a Cuba), patrocinado por la empresa de bebidas homónima, confrontó al club habanero Almendares y lo venció por amplio margen. Entre lo más llamativo del encuentro estuvo el sorpresivo toque de Zaldo que le permitió llegar a la inicial con vida. En esa oportunidad anotó la única carrera criolla. Aquella jugada apenas trascendió, pero en un partido entre el Habana y el club Progreso, correspondiente a la temporada profesional de 1890-91, el mentor habanista Emilio Sabourín aplicó una estrategia desconocida en Cuba hasta ese momento. Les cuento. Ambas novenas llegaron abrazadas a la parte baja del décimo capítulo. La Habana era home club (se jugaba en Matanzas, pero se sorteaba) y abrió la entrada embasando al primer bateador. Entonces Sabourín ordenó al siguiente en turno que tocara la bola; la novedosa jugada dejó boquiabiertos a los beisbolistas del Progreso, quienes no atinaron a responder defensivamente y… todo el mundo quieto. Con dos en circulación sin outs, el Habana volvió a tocar, pero el cuadro adversario estaba preparado y puso fuera de combate al bateador; no obstante, los corredores avanzaron a tercera y segunda. —¡Sacrificio perfecto!— La guinda del pastel llegó cuando el siguiente bateador también tocó y el squeeze play funcionó de maravillas para dejar tendido al Progreso. |
|
|
|
Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Economía Historia | Ciencia y Tecnología | En Cuba Galería de Fotos | Especiales | Un poco para todos Bohemia. FUNDADA EN 1908. Revista Ilustrada de Análisis General © Copyright. 2001 La Habana, CUBA. Todos los derechos reservados. Director: José Fernández Vega. Subdirectores: Carlos Piñeiro Loredo y Marta Jiménez Sánchez. Editor Jefe: Pedro A. Hernández Soto. Editoras: María Antonia Pérez Verde y Caridad Viera Mirabal. Equipo de Realización: María Victoria Bahler Vargas y Yanay Ruiz Fernández. Correo-E: bohemia@bohemia.co.cu Internet: http://www.bohemia.cu http://www.bohemia.cubasi.cu |