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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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HAITÍ

Días de horror y tormentos

La nación caribeña suma a su pobreza y desventura ancestrales el peor desastre natural de su historia. Médicos cubanos, primeros en brindar atención al hermano pueblo, libran una proeza por la vida

Por: MAGGIE MARÍN (inter@bohemia.co.cu)

(25 de enero de 2010)

Mujer atrapada por los escombros
“En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el
espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el
chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio
por otras naciones prevalezcan”

Lo primero fue el ruido atronador y aquella danza infernal de la tierra. Luego sobrevino la sorpresa, el espanto y una fría y pavorosa sensación de vacío y desamparo. La sacudida inicial fue de 7,3 grados en la escala Richter. El segundo temblor, de 5,9 grados, propagó el pánico y el reconcomio, junto a las permanentes réplicas. A decenas de miles de residentes de la capital, Puerto Príncipe, apenas a 15 kilómetros del epicentro, el terremoto les arrebató la vida de inmediato.

Dos médicos cubanos atienden a una haitiana lesionada
“Los cubanos comprendimos que lo más importante en
ese instante era salvar vidas, para lo cual estábamos
entrenados no sólo frente a catástrofes como esa,
sino también contra otros desastres  naturales
relacionadas con la salud”

Foto: (Juvenal Balán) 

Otros tantos miles —¿se sabrá algún día cuántos?— quedaron emparedados entre vigas retorcidas, muros abatidos y techos colapsados, y por demás, adoloridos por golpes y heridas y atormentados por el atávico terror humano a la sepultura en vida. Y aún otros miles —tampoco sabemos cuántos— que estaban en la calle, o que pudieron salir o han sido luego rescatados, sufrieron mutilaciones o heridas de mayor o menor riesgo.

Equipo médico cubano realiza una extracción de líquido del abdomen a una niña haitiana
“Allí estaban cientos de médicos
cubanos y, adicionalmente, un buen
número de jóvenes haitianos de
humilde origen, convertidos en bien
entrenados profesionales de la
salud, una tarea en la que hemos
cooperado durante muchos años
con ese hermano y vecino país”

Foto: (Juvenal Balán)  

Entre las muchas imágenes desgarradoras que comenzaron a darle la vuelta al mundo hay una que publicaron muchos medios: la mujer está entre los escombros, gris su piel y sus cabellos, como alas rotas las manos, seca la mirada. No llora. Mira fijo a la cámara con ojos que ni indagan ni reflejan terror. Eso sí, irradia una tristeza, una desolación y una orfandad punzantes, que duele aun a los que estén muy lejos del martirizado país, la primera república de Nuestra América, cuando en 1803 sus hijos negros vencieron a los soldados blancos de Napoleón Bonaparte, tras 12 años de lucha.

Pero no parece ser esta la última trampa que le puso la vida a esta haitiana ni a sus compatriotas, poco más de nueve millones, hasta las cinco menos cinco de la tarde del martes 12 de enero.

Batallas por la vida

No es chovinismo, sino pura y simple verdad: cuando el planeta se enteraba de que Haití había sufrido un sismo descomunal, ya los médicos cubanos se habían sacudido el susto, las lágrimas y el polvo y estaban en la primera línea de su particular batalla por la vida. ¿Habrá que precisar que lo hacen, como en medio mundo, gratuita y desinteresadamente?

El ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer, despide a la brigada médica cubana que partió hacia Haití
“Los que estaban de vacaciones en Cuba se dispusieron
de inmediato a partir, así como los médicos haitianos
que se especializaban en nuestra Patria. Otros
expertos cubanos en cirugía que han cumplido difíciles
misiones se ofrecieron para partir con ellos. Basta decir
que antes de 24 horas ya nuestros médicos habían
atendido a cientos de pacientes”
Foto: (INTERNET)

De modo que los 344 que se encontraban en Haití desde hace cerca de un año y apostados mayoritariamente en la propia capital, núcleo de la tragedia, fueron los primeros en brindar socorro a los heridos en seis puntos asistenciales y en plena calle. Por vocación y por convicción. Y no habían pasado ni 24 horas cuando otros 60 colaboradores de la mayor de las Antillas llegaron a Puerto Príncipe, entre ellos especialistas del contingente Henry Reeve, expertos en emergencias y catástrofes similares, y dueños por ello de una particular práctica en desastres. En total, hasta el momento de escribir estas líneas, los galenos de la Isla sumaban 417.

Viviendas destruidas por el terremoto
“El terremoto superó cualquier cálculo; las casas
humildes de adobe y barro de una ciudad con casi dos
millones de habitantes no podían resistir”
Foto: (Juvenal Balán)

Ya el viernes 15 habían atendido a más de tres mil pacientes y realizado cientos de intervenciones quirúrgicas. “Ha sido la más importante asistencia médica que ha recibido el pueblo haitiano en las primeras 72 horas”, acota un comunicado de la misión permanente de Cuba ante la ONU, donde se aclara que la solidaridad cubana no llegó con el terremoto sino que existe desde hace más de una década. Y es que hubo, y perduran, intentos de minimizar, arrinconar y desconocer esta colaboración.

Dos médicos cubanos examinan a una joven lesionada
“Las noticias que llegan de Haití configuran el gran
caos que era de esperar en la situación excepcional
creada por la catástrofe”
Foto: ) (INTERNET)

Médicos de diversas nacionalidades entrevistados por enviados especiales solo tienen elogios para los cubanos. “A nosotros nos recogen de noche, pernoctamos en otro lugar” —dijo un galeno chileno. “Los cubanos se quedan aquí las 24 horas, atendiendo de día y de noche. Es realmente admirable lo que hacen”.

Cual náufrago en medio del oleaje manipulador para ocultar el aporte de Cuba a Haití y al resto de los países pobres y hermanos, el corresponsal de la CNN en inglés, Steve Kastenbaum, reconoció el trabajo del hospital organizado por los cubanos, “que ofrece atención médica de calidad” para las víctimas. “Hay muy pocos lugares donde los haitianos pueden acudir cuando están en necesidad de atención médica urgente en el centro de la ciudad. Sin embargo, nos encontramos con uno: el Hospital La Paz, administrado por personal médico cubano, aquí en Haití, junto a equipos de España y América Latina”, dijo.

Añadió: “Y es algo sorprendente de ver. Están dando atención médica de calidad a las personas gravemente heridas, con un promedio de seis a siete mil pacientes diarios, y cirugías, varias docenas al día. Tienen tres salas que no paran y trabajan durante toda la vuelta del reloj, 24×7, y es uno de los poquísimos lugares en toda la ciudad donde los haitianos puedan ir a tratar sus dolencias con una expectativa razonable para sobrevivir”.

Soldados estadounidenses descienden de un helicóptero
“Instalaciones gubernamentales sólidas se
derrumbaron, manzanas completas de viviendas se
desplomaron sobre los moradores, que a esa hora, al
iniciarse la noche, estaban en sus hogares y quedaron
sepultados bajo las ruinas, vivos o muertos.” En la foto
soldados norteamericanos ocupan las ruinas del
Palacio de Gobierno
Foto: (INTERNET) 
Y siguió diciendo Steve Kastenbaum: “Hemos visto tantas lesiones traumáticas allí. No sé cuántas amputaciones, fracturas compuestas, heridas traumáticas en la carne. Sin embargo, estos equipos médicos, abrumados por la urgencia, encontraron maneras de cuidar a todos ellos, a pesar de ser por momentos críticas las provisiones de puntos de sutura, oxígeno, anestésicos y el agua, que necesitan para todas estas cosas. Ellos suplen las carencias con el suministro que llega, de España o de la Isla. Toda la atención se está ofreciendo de una manera muy ordenada”.

Aun si la famosa cadena ya sacó de su web su reporte, A working hospital in Haiti, no importa, está en cientos de blogs y sitios de la prensa alternativa. Hasta diría que el tiro les salió por la culata, porque el apagón que quisieron imponerle a la solidaridad cubana ha insuflado vigores y energías novedosas en los blogueros honestos cubanos, urgidos por lectores ansiosos de la información que los grandes medios corporativos les escamotean. “Gracias a ti me entero. Aquí no ponen nada de lo que dices”, me escribió un lector madrileño. “Mantenme al tanto, por favor, de esa gran labor que están ustedes haciendo para ayudar al pobre pueblo haitiano”, me pidió una colombiana residente en Estados Unidos.

Haitianos lesionados en las calles haitianas
“Las calles repletas de personas heridas clamaban por
auxilio”
Foto: (INTERNET)
 
Para auxiliar al pueblo haitiano, Cuba trabaja en coordinación con Venezuela, Namibia, Noruega, China, República Dominicana, México y Rusia, entre otros países, y autorizó de inmediato la solicitud de utilización del espacio aéreo de la región oriental del archipiélago por aviones de Estados Unidos para facilitar el trasiego de la asistencia humanitaria. A finales de la pasada semana el contingente de  médicos cubanos se las arreglaba para atender los seis centros asistenciales, los cinco de diagnóstico integral, las carpas y hospitales de campaña ubicados en diversos puntos, y a los pacientes que salen a buscar cada mañana en zonas céntricas de la devastada urbe, donde hoy vive y pernocta la mayoría del pueblo.

A los hijos de la isla mayor se unen los haitianos aquí graduados de médicos. Juntos socorren a mujeres, hombres, niños y ancianos que, menos la vida, lo perdieron todo. Hasta el miércoles 20 de enero, por ejemplo, habían atendido a más de 10 mil pacientes. Los cubanos avanzan además en la creación de otros 11 hospitales provisionales que cuentan con equipos de tecnología de punta. Emocionados, los jóvenes facultativos haitianos nunca terminan de elogiar a sus colegas y maestros.

“Eso necesita mi pobrecito pueblo: médicos, no soldados”

Niño haitiano sacado de entre los escombros mira con ojos tristes
“Haití podría convertirse en un ejemplo de lo que la
humanidad puede hacer por sí misma. La posibilidad y
los medios existen, pero la voluntad falta”
Foto: (INTERNET)
Haití ha sufrido 65 desastres naturales en los últimos 28 años, en los que más de ocho mil personas han muerto y siete millones se han visto afectados. Su vulnerabilidad a las tragedias naturales está provocada en enorme medida por la devastación medioambiental, la inexistencia de infraestructuras básicas y el debilitamiento de la capacidad de acción del Estado, que están ligadas a las acciones que históricamente han atentado contra su soberanía.

Porque Haití, qué duda cabe, es un claro ejemplo de las nefastas consecuencias del colonialismo y del neocolonialismo, del injusto y excluyente orden internacional, y del más brutal intervencionismo, como con toda precisión ha sentenciado Fidel Castro al analizar el actual desastre.

Doce años de asistencia médica cubana en Haití
La asistencia sanitaria de la mayor isla del Caribe a Haití y a otros países de Centroamérica se inició en diciembre de 1998 tras el paso del huracán Mitch. Hasta hoy, seis mil 94 colaboradores cubanos de la salud han trabajado en la nación caribeña, llegando a realizar más de 14 millones de consultas médicas, 225 mil cirugías y 100 mil partos, por lo que han logrado salvar la vida de más de 230 mil haitianos.
Antes del sismo, cinco Centros de Diagnóstico Integral construidos por Cuba y Venezuela prestaban servicio al pueblo haitiano; y a través de la Operación Milagro para pacientes con enfermedades oftalmológicas, 47 mil 273 haitianos fueron operados hasta el 31 de diciembre de 2009, al tiempo que 660 jóvenes de Haití estudian hoy en Cuba, 541 de ellos, medicina.
Asimismo, en esta ínsula se formaron 917 profesionales haitianos (570 médicos), porque la cooperación comprende otros sectores como la educación (han sido alfabetizados 160 mil 30 haitianos) agricultura, energía, pesca y comunicaciones. “Lo que ha hecho Cuba por Haití es apenas un modesto ejemplo de cuánto más pudiera lograrse en ese país a largo plazo mediante la colaboración y asistencia internacionales, sobre todo por parte de aquellos Estados con mayores recursos económicos y financieros”, apunta el referido texto.

Una ayuda imposible de ocultar
El colega español Pascual Serrano, que desde hace tiempo viene desmontando las mentiras y manipulaciones de los falsimedios, publicó el viernes 15 un comentario que desenmascara aún más esta infame modalidad de la guerra contra Cuba.
Bajo el título El País oculta 344 sanitarios cubanos en Haití, Serrano advierte que en la página 3 de su edición de papel, el periódico ibérico adjuntó a su crónica sobre el terremoto un cuadro titulado Ayuda financiera y equipos de asistencia, donde detallaba la ayuda de 23 países más la ONU, y según el cual, la nación que más personal sanitario tiene en Haití es Perú, con 250, seguido de Francia con 85. “Observamos que El País no incluye a Cuba entre los países que están ayudando a Haití. Por eso es bueno contar que los primeros en ofrecer asistencia sanitaria fueron los 344 médicos y paramédicos cubanos que desde hace doce años colaboran en la paupérrima isla caribeña”.
Tras glosar el envió de más especialistas con material de emergencia después del terremoto, narra que los médicos cubanos “están prestando atención en seis centros sanitarios y la noche del día 14 llevaban atendidos a dos mil pacientes y realizadas 111 operaciones quirúrgicas. Pero para El País, que sí cita, por ejemplo, dos profesionales turcos y dos rusos, los 344 sanitarios cubanos no están en Haití”, concluye.

Cuna de luchas libertarias
Aunque su aciaga situación económica y social, su debilidad política y su miseria (el 80 por ciento de sus habitantes son pobres) parecieran negarlo, al proclamar en 1803 su independencia, Haití ganó en buena lid el título de cuna de las luchas libertarias contra el colonialismo en América Latina y el Caribe. Grande fue la paliza que le sonaron a los franceses. Por eso Europa nunca la perdonó, y tampoco Estados Unidos, que pregonaba ser abanderado de la abolición y paladín de la igualdad, que decidió no reconocer la peleada independencia haitiana durante 60 años después de terminada la guerra.
Dice Eduardo Galeano en su artículo Los Pecados de Haití: “La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía”.
En represalia a su revolución antiesclavista y anticolonial, Haití fue obligada a pagarle a Francia 150 millones de francos (más de 20 mil millones de dólares actuales) para indemnizar a los colonos por sus posesiones perdidas. Un alto precio por su independencia y una deuda que, más que todo, fue un instrumento neocolonial para facilitar el acceso de Europa a sus recursos naturales. Sobrevino después la invasión estadounidense de 1915 a 1934, el apoyo gringo a la entronización de la feroz dictadura de los Duvalier de 1957 a 1986 (cuando Baby Doc fue derrocado por una rebelión popular), el golpe de estado y la dictadura del general Raoul Cedras, el quítate tú para ponerme yo de Gringolandia con el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, el primer líder popular en casi 200 años y primer gobernante electo por votación en toda su historia.
“La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental”, termina así Galeano su artículo escrito en 1996 y que no necesita la radiografía de estos últimos 13 años, porque Haití siguió siendo no solo el país más pobre de Nuestra América y uno de los más paupérrimos del orbe, sino también uno de los más vapuleados, preteridos y desamparados del planeta.

La otra “ayuda”
Aun en medio de tan brutal y conmovedor panorama, todavía hay quien piensa que aludir al despliegue militar de Estados Unidos en Haití en momentos tan dramáticos es politizar la tragedia. Y aquellos que dicen además que se intenta echar a otro las culpas por los traspiés que condujeron a que en la mitad de La Española se asiente lo que han dado en llamar un país fracasado, un “estado fallido”.
Ocurre sin embargo que Estados Unidos, según precisa en pulcra infografía publicada por periódico español El País el 15 de enero sobre la ayuda internacional, junto al anuncio de la remisión de 69 millones de euros, alude el envío de dos mil 200 marines, un portaaviones, un buque hospital, 399 miembros de personal médico, tres mil 500 infantes de marina y soldados de la 82 división Aerotransportada (la misma que participó en las invasiones a República Dominicana, Panamá y Granada), y tres barcos anfibios.
Lo cierto es que, según denuncias, la buena marcha de lo que sus propios funcionarios califican de “masiva respuesta militar”, posibilitará que, cuando este texto sea colocado en el sitio digital de BOHEMIA, se encuentren en el castigado país unos 14 mil efectivos. A ello se suma el control total que ejercen los norteamericanos sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe desde el día posterior al terremoto (instalación que, como todas sus similares del mundo, es estratégica), que ha afectado la llegada y distribución de la ayuda internacional y generado con ello un caos adicional, estallidos de violencia, e incluso la represión y expulsión de los periodistas que lo venían usando como base de operaciones para su trabajo, según denuncias de gobiernos y estadistas de diferentes partes del mundo involucrados en el apoyo al pueblo haitiano .
Otros ven como un contrasentido que la Casa Blanca, para “socorrer” a Haití, convocara a Bill Clinton y a George W. Bush a liderar los esfuerzos de la ayuda humanitaria y codirigir un fondo.
Fue Clinton quien en 1994 declaró el embargo económico que estranguló aún más a un país con el 80 por ciento de su población en la pobreza. Por su parte el emperador cariacontecido —incapaz de salvar a Nueva Orleans del Katrina— fue quien recortó la ayuda norteamericana a Haití, y encabezó y financió el golpe de Estado que derrocó el segundo Gobierno de Aristide en 2004, lo que provocó la muerte de cientos de haitianos, profundizó la crisis política, económica y social, ahondó la pobreza, y se tradujo en la ocupación por las tropas de la ONU.

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