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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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SATÉLITE TÚPAC KATARI

La Puerta del Sol se acerca al Sol

Bolivia apuesta por las telecomunicaciones espaciales para reducir la pobreza y la brecha digital entre regiones

Por TONI PRADAS (nacionales@bohemia.co.cu)

 

Tiwanaku, en La Paz, uno de los recintos arqueológicos más asombrosos de la cultura preincaica y donde se ubicará una de las estaciones terrenas de Bolivia
(Foto: INTERNET)

Suena extraño, pero la certeza es aplastante: Bolivia, luego de décadas de reclamaciones para obtener su salida al mar, hará antes su entrada en el cosmos. Da fe de ello la “minuta de acuerdo técnico” suscrita recientemente entre su Gobierno y la empresa china Gran Muralla (Great Wall Industry Corporation), para construir y poner en órbita el primer satélite de comunicaciones de este país, que llevará por nombre Túpac Katari, héroe de la resistencia indígena de finales del siglo XVIII.

El director ejecutivo de la Agencia Boliviana Espacial (ABE), Willy Alberto Hervas Eid, y Yin Liming, presidente de la compañía china, firmaban el documento en el hall de Palacio Quemado. Mientras, el mandatario del Estado multinacional sonreía. Su vicepresidente Álvaro García Linera y el embajador de la República Popular de China en Bolivia, Qu Shengwu, también presentes, miraban fijamente a los firmantes y tal vez coincidían en un pensamiento: la Revolución emprendida por Evo no iba a andarse con chiquitas.

El presidente boliviano Evo Morales observa una réplica a escala del satélite Túpac Katari
El presidente Evo Morales enrumba su país hacia un
desarrollo que descanse en modernas tecnologías
(Foto: INTERNET)
En esencia, el documento admite que Bolivia cumplió con todos los requerimientos técnicos y ahora resta a los asiáticos construir el artefacto en un plazo de 36 meses.

De tal suerte, la nación fundada por Bolívar contará con esta tecnología, modelo DFH-4 de tercera generación aeroespacial china, que le brindará cobertura nacional y latinoamericana. Se prevé que el mecanismo se ubique a una altura de 36 mil kilómetros sobre la superficie terrestre, en una órbita geoestacionaria sobre la línea del Ecuador. Tendrá un peso aproximado de cinco mil kilogramos y su vida útil será de 15 años.

Poseerá 32 transponders (canales de comunicación); Bolivia debe ocupar ocho de estos y podrá alquilar los libres a otras naciones. Para su operación, el país contará con dos estaciones terrenas: una en La Guardia, Santa Cruz, y otra en Tiwanaku, La Paz.

Esquema del satélite boliviano Túpac Katari
Imágen ampliada
-El satélite ocupará en el espacio un área que permitirá comunicar por
primera vez todo el territorio nacional (Foto: INTERNET)

Tiwanaku, se sabe, es uno de los recintos arqueológicos más asombrosos de la cultura preincaica; ciudad de dioses, de peregrinación y de astrónomos, reconocida patrimonio de la humanidad por la Unesco. En ella se encuentra la famosa Puerta del Sol, en cuya parte superior hay un friso con la figura del dios Wiracocha.

Alrededor de 300 millones de dólares demandará el financiamiento del artilugio, su lanzamiento, la formación de personal y la instalación de los centros de control remoto, así como un servicio postventa. De esta cifra, el 15 por ciento (45 millones de dólares) será financiado por el Tesoro General del Estado, mientras el resto se otorgará en calidad de crédito por parte del Gobierno de China.

Instalaciones de la China Great Wall Industry Corporation
China Great Wall Industry Corporation construirá para Bolivia el
satélite DFH-4 de tercera generación (Foto: CGWIC.COM)

"Se va a pagar con el alquiler del satélite a demandantes externos, si existen, y con lo que ahorraremos de lo que pagamos ahora en satélites, que es diez millones de dólares anuales", calculó el viceministro de Ciencia y Tecnología de Bolivia, Roger Carvajal.

El proceso de adquisición y construcción se inició el 23 de octubre de 2009 con una minuta de entendimiento entre los gobiernos de Bolivia y China, y se completó en La Paz con la firma del 2 de abril último cuando Evo Morales miraba una réplica a escala del cohete en el que se lanzará el satélite Túpac Katari, obsequiada por el ejecutivo chino.

Un país mejor ordenado, detectado y diagnosticado

El Túpac Katari ampliará la cobertura de telecomunicaciones en el país y podrá ser utilizado por otras naciones de la región que requieran sus servicios. Es por ello que el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Walter Delgadillo, apostó por que “el satélite será un instrumento de integración latinoamericana”.

Pero no es únicamente esta la importancia estratégica del salto tecnológico. Con el proyecto satelital, el país andino reducirá la brecha digital para tener acceso universal a la telefonía móvil, además de una cobertura total en el servicio de Internet en las zonas urbanas y rurales del país. Igualmente, facilitará a los medios de comunicación estatales y privados, medios tecnológicos para mejorar su calidad en telecomunicaciones y les permitirá avanzar hacia la televisión digital. Además se organizarán redes de prevención, contingencia y atención de desastres naturales.

Lanzamiento de un cohete espacial
En tres años se lanzará desde China el
satélite boliviano Túpac Katari
(Foto: INTERNET)

Otras aspiraciones son aumentar la seguridad ciudadana, basada en datos online e intercambio de información en tiempo real; un mejor rastreo de las fronteras y posibilidades de seguimiento de actividades ilícitas como el contrabando y el narcotráfico; y una red de control vial. Según planes, tres de los 32 canales que tendrá el satélite estarán dedicados a cuestiones de seguridad.

Asimismo, se busca el desarrollo de plataformas digitales para censos, encuestas, demografía y más estadísticas. Una vez que se logre conectar todo el territorio boliviano, se podrá mejorar también una serie de servicios médicos y educativos que en la actualidad se ven coartados por problemas de comunicación del territorio.

A pesar de los beneficios, medios de prensa de la oposición han cuestionado la decisión de este país —posee uno de los mayores índices de pobreza de Sudamérica— de lanzarse a la costosa carrera espacial.

El ministro Delgadillo defendió fervientemente este proyecto. “Tener un satélite de comunicaciones nos va a facilitar la resolución de los problemas de la pobreza. Vamos a tener un país mejor ordenado, mejor detectado y mejor diagnosticado, y entonces vamos a poder construir respuestas más coherentes”, afirmó hace pocos meses.

En la actualidad, los servicios de telefonía fija y móvil y las conexiones de Internet no tienen alcance nacional. Las zonas más perjudicadas son algunas de las áreas rurales remotas y pobres. “Lo más importante es que, por primera vez, nos permitirá tener cobertura en todo el país”, resumió.

A su vez, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, consideró que un satélite propio significa un ahorro y una inversión antes que un gasto, además de democratizar la comunicación y llevar la educación a todos.

Imagen del desierto de sal de Uyuni, en el departamento boliviano de Potosí
El satélite será un instrumento de integración
latinoamericana (Foto: INTERNET)

“Por supuesto, va a representar un enorme ahorro y una enorme ventaja para el país”, remarcó. Aseguró que no solo prescindirán de alquilar los caros satélites extranjeros, sino que podrá contarse con varios servicios que son comunes en otros países, como la telefonía celular y el GPS (sistema de posicionamiento global), que hoy no se pueden poner en práctica en Bolivia “por el alto costo que representa”.

Un satélite propio, dijo, también puede ser usado para la prospección minera, para buscar personas perdidas en lugares remotos, o un accidente aéreo…

El Gobierno boliviano ha manifestado públicamente que no está lejana la posibilidad de adquirir un segundo satélite de geoprospección, para identificar y ejecutar proyectos de exploración y explotación racional de los recursos naturales.

Hasta el último rincón

En octubre de 2008, Evo Morales acompañó a su colega venezolano Hugo Chávez durante el lanzamiento del satélite Simón Bolívar. La emoción fue tal que no pudo espantarse el sueño de dotar a su país de semejante recurso.

Ya para el mes de julio de 2009, los bolivianos tenían bien horneada la idea de tener un medio de comunicación espacial.

Pero antes de arrestarse en la aventura, prefirieron estudiar varias propuestas. De todas, la opción china prevaleció, en gran medida por la buena experiencia de Gran Muralla con Venezuela y el tratamiento preferencial que China daría a Bolivia a la hora de financiar el proyecto.

Maqueta del que será el primer satélite boliviano, Túpac Katari
(Foto: INTERNET)

Comisiones técnicas de ambos países se reunieron en enero pasado en La Paz y Santa Cruz para evaluar la infraestructura que posee el país en telecomunicaciones y avanzar en el diseño del satélite, luego de haber acordado los detalles técnicos en seis reuniones bilaterales previas.

El propio Morales viajó a Suiza en septiembre para tramitar un segmento orbital ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo de Naciones Unidas encargado de regular las comunicaciones mundiales.

La UIT es una de los socios de este proyecto y su participación se centra en ayudar en la búsqueda y capacitación de personal especializado, unos 74 técnicos e ingenieros bolivianos que serán capacitados en China para operar y administrar el satélite. Por su parte, la Agencia Espacial de ese país realizará una consultoría de servicios y soportes de coordinación de órbita y de frecuencia para apoyar a Bolivia cuando tramite estos aspectos ante la UIT.

La Agencia Boliviana Espacial, creada en febrero pasado por el decreto supremo 423 y conformada por un directorio con representantes de seis ministerios, tiene como objetivo gestionar y ejecutar la implementación del proyecto. Radicará inicialmente en La Paz y promoverá la transferencia tecnológica, la formación de los recursos humanos y la aplicación de programas de comunicación satelital.

“La diversidad geográfica de Bolivia ha impedido una mayor integración entre los ciudadanos por la falta de un adecuado conocimiento mutuo, lo que será subsanado cuando el satélite comience a operar aproximadamente en unos tres años”, opinó el presidente Morales.

Eufórico, el ministro Delgadillo anunció: “En 36 meses tendremos el satélite construido y lanzado al espacio, listo para recibir y emitir señales; vamos a hacer de las telecomunicaciones un derecho humano, vamos a llegar al último rincón del país”.

Pisadas desde el espacio
Un satélite de comunicaciones es un dispositivo espacial diseñado para recibir, amplificar y retransmitir señales electromagnéticas provenientes de estaciones terrenas (repetidores activos), y así enlazar puntos distantes de la superficie terrestre. Se ubican en alturas de 36 mil kilómetros sobre la línea del Ecuador, para orbitar a igual velocidad y en el mismo sentido que la de rotación terrestre, por lo que desde la Tierra se los ubica permanentemente en un punto del arco del cielo visible (geoestacionario). El tiempo de utilización promedio normal es de 15 años.
La capacidad satelital está determinada por la cantidad de canales o transponders que dispone en determinada banda de frecuencias. Normalmente son 36 transponders de 36 megahercios cada uno, en los cuales se ubican los conjuntos de señales electromagnéticas (portadoras).
Los servicios básicos asociados a las telecomunicaciones son telefonía fija, móvil y voz en Internet (VoIP); transmisión de datos; videoconferencia; acceso a la Internet, broadcast de televisión; televisión IP, etc. De estos se derivan otros servicios o programas compuestos, como telecentros, teleeducación, telemedicina, atención a contingencias, resguardo de fronteras, telefonía de emergencia en carreteras, comunicaciones militares encriptadas, gobierno electrónico, difusión de medios estatales de radio y televisión, entre otros.
La principal ventaja de la comunicación satelital es su extensa cobertura sobre la superficie terrestre, determinada por el diseño de sus antenas de retransmisión (pisada).
Para otros objetivos (geoprospección, detección remota de recursos naturales, meteorología, seguimiento de desastres naturales, etcétera.) se construyen otros tipos de satélites.
Brasil y Argentina son los únicos países sudamericanos que poseen satélites privados, mientras Venezuela tiene uno estatal.