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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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¿Por qué nos metemos el dedo en la nariz?

Por: YAMILA BERDAYES  (lecontesta@bohemia.co.cu)

(30 de agosto de 2010)

Un individuo ataca con furor su fosa nasal derecha con el dedo índice de la correspondiente mano
Los psiquiatras advierten
que la costumbre de meterse
el dedo en la nariz puede
convertirse en una obsesión
. ¡Cuidado!
(Foto: Internet)

Es probable que ahora mismo estemos viendo a alguien introduciéndose uno de sus dedos en la nariz o que, tal vez sin percatarse, usted también lo haya hecho en algún momento reciente.

En un informe publicado sobre este tema por el departamento de Psicofarmacología del Instituto Nacional para la Salud Mental y Neurociencias, en Bangalore, India, se indica que la frecuencia media de esta práctica poco higiénica es de cuatro veces al día, aunque puede ser más. Lo que ha dado motivo a que algunos psiquiatras estén hablando de una nueva obsesión llamada rinotilexomanía.

Al parecer no abundan los estudios acerca de esta fea costumbre.

Sin embargo, consta la citada investigación realizada en la India por el doctor Chittaranjan Andrade y sus colegas de departamento, que al entrevistar al respecto a un grupo de estudiantes, una parte de ellos reconoció que su manía podía considerarse patológica.

Los científicos han comprobado que hay quienes no muestran reserva alguna a la hora de escarbarse la nariz públicamente. El británico Desmond Morris, zoólogo, etólogo
—estudioso del carácter y los comportamientos—, y por añadidura pintor surrealista, también aborda el asunto desde un prisma científico y lo califica como una forma de exhibicionismo que ocurre de manera accidental, ya que este tipo de higiene nasal suele realizarse en la intimidad, cuando la persona está sola.

¿Cómo se forman los mocos? No es un tema agradable, pero dicen los investigadores que toda la superficie del revestimiento epitelial de las vías respiratorias, desde las fosas nasales hasta los bronquios, aparece impregnada por una fina capa de moco.

Este humor espeso y pegajoso es segregado por las glándulas submucosas y unas células situadas precisamente en dicho revestimiento epitelial del tracto respiratorio, mantiene limpia y húmeda la nariz, el organismo lo renueva constantemente, y fluye de manera lenta hacia la faringe donde es deglutido o expulsado a través de la tos.

A veces —explican los textos disponibles para consulta en la red— los mocos pierden su contenido acuoso antes de completar su viaje, se resecan y quedan adheridos a las paredes de la cavidad nasal, lo que provoca una sensación desagradable que empuja a muchos a meterse el dedo en nariz.

El investigador norteamericano James W. Jefferson, de la universidad de Wisconsin, EE.UU., afirma que hay personas que los depositan en un pañuelo, otros los arrojan al suelo, algunos los pegan en cualquier lugar a mano… ¡Leer para saber!

Y ahora, que ya sabe, queda también ante usted la alternativa:

¿qué hacer? Pero cualquiera que sea su decisión, no olvide nunca las normas higiénicas y de la buena educación, esas que son tan necesarias en nuestras vidas. Nuestra higiene se hace en privado, como cualquier otra necesidad fisiológica.