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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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UNIVERSIDADES

El Alma Máter también saca cuentas

Sobre los ajustes y otros temas de la enseñanza universitaria, comenta el viceministro primero de Educación Superior, doctor Rodolfo Alarcón Ortiz, en exclusiva para BOHEMIA. Las plazas para estudios superiores no han disminuido, sino el número de aspirantes que aprueban los exámenes de ingreso. Las actuales exigencias para matricular cualquier carrera y los esfuerzos por la calidad de la enseñanza general buscan mayor eficiencia en la educación superior, de donde hasta hoy solo egresa cerca de la mitad de los matriculados. En profesiones como la Agronomía, una parte de los universitarios formados desde 1959 no ejercen en plazas afines a su perfil

Por: VLADIA RUBIO  (nacionales@bohemia.co.cu)
Fotos: GILBERTO RABASSA, JOSE OSCARCASTAÑEDA, RANDY RODRÍGUEZ PAGÉS Y AIXA LÓPEZ (foto@bohemia.co.cu)

(16 de marzo de 2011)

El Alma Máter con una computadora laptop sobre sus piernas

Incertidumbres, tensiones y mucho esfuerzo se dibujan hoy en el entrecejo de estudiantes y familias ahora que los exámenes de ingreso a la universidad son ya un hecho cercano, mientras la realidad de la Isla demanda nuevos prismas para los estudios de nivel superior, propuestas contenidas en el Proyecto de Lineamientos para la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Si a lo anterior se añade la intención de dar seguimiento a indagaciones periodísticas realizadas por BOHEMIA sobre este tema, entonces hay que escuchar al doctor Rodolfo Alarcón Ortiz. Cerca de 24 años como viceministro —quizás de los que más tiempo lleva en un cargo de ese rango—, y unos 17 como viceministro primero de la Educación Superior, lo vuelven una voz imprescindible.

-La educación universitaria es también una inversión a mediano y largo plazos, ¿cómo evalúa el modo en que se ha sido consecuente con esta máxima económica?

 -En Cuba siempre ha sido una aspiración que la mayor cantidad de personas con enseñanza media superior vencida puedan llegar a la universidad. Eso Fidel lo calificó desde muy temprano como universalización del conocimiento. Para él, este debía ser accesible a todo ciudadano, de ahí que a la universidad le correspondía ofrecer esa posibilidad.

El doctor Rodolfo Alarcón Ortiz
El doctor Rodolfo Alarcón Ortiz, viceministro primero del
MES, subraya que hoy para ingresar a la universidad solo
valen los conocimientos

“Por tanto, la tendencia ha sido un creciente aumento de facilidades para el acceso, que tuvieron a inicios del presente siglo su máxima expresión al extenderse la formación universitaria a los municipios, lo que se dio en llamar municipalización de la enseñanza superior.

“Al Ministerio de Educación Superior (MES) lo guían dos cuestiones básicas: satisfacer la demanda que tiene la sociedad de profesionales; y otra, responder al interés de las personas de hacerse universitarios. En consecuencia, este sistema educacional debe dar la posibilidad de que ambas cosas se logren simultáneamente. Para ello, el curso regular diurno está diseñado esencialmente con vistas a cubrir las necesidades de la economía y la sociedad; mientras que el curso para trabajadores (CPT) y la educación a distancia quedan, sin estar totalmente desconectados de las demandas del país, para satisfacer el legítimo deseo de quienes aspiran a alcanzar un título universitario. Entre los tres tipos de curso se concilian armónicamente ambos intereses.

“El curso diurno es el más costoso, el curso para trabajadores es un tercio menos costoso, y la educación a distancia cuesta un quinceavo. O sea, con lo que cuesta un estudiante de diurno se puede pagar lo que cuestan tres de CPT y 15 de la educación a distancia. De ahí que en un país como el nuestro donde los recursos económicos escasean, es racional que los deseos de la gente de ser universitarios se canalicen por la vía menos cara.

“Para formar un universitario, se gasta, como promedio, entre 15 mil y 30 mil pesos durante la carrera. Medicina, Veterinaria, Biología e Ingeniería son de las más caras, y las humanidades son las que menos cuestan”.

-Se comenta sobre una posible reducción de las matrículas en las casas de altos estudios…

Jóvenes estudiantes en áreas de su filial universitaria
La enseñanza media superior se perfecciona para que cada
vez sean más quienes puedan ingresar a la universidad

-Es una falacia que haya habido tal restricción en el ingreso. Las ofertas de plazas para el ingreso no han disminuido, lo que disminuyen son los optantes que aprueban los exámenes de ingreso. Eso es lo que determina la disminución en la cifra total de matrícula.

“El nivel académico con que acceden los estudiantes es uno de los elementos que determinan la eficiencia del sistema de educación superior, y la nuestra es baja: de cada cien alumnos que entran, como promedio se gradúa la mitad; hemos perdido la mitad de los esfuerzos invertidos. De ahí que los exámenes de ingreso sean una necesidad.

“Esa baja eficiencia es expresión también de la calidad de nuestro proceso docente educativo, susceptible de ser mejorada, siempre de la mano de un rigor y una exigencia que son inalterables. No todos los que aprueban los exámenes de ingreso y llegan al aula universitaria, culminan sus estudios; para graduarse hay que estudiar duro y sacrificarse. El concepto de promocionismo no tiene cabida en las universidades.

“Con independencia del nivel de excelencia que haya tenido el proceso docente educativo, el rigor de las evaluaciones se atiene a los objetivos del programa de estudios. Pongámoslo en términos deportivos: la altura de la varilla que hay que saltar la definen los objetivos del programa.

“Es el mismo principio para todas las modalidades de la Educación Superior. Cuando se transgrede, ciertos graduados pueden no ser equivalentes a otros. Eso sucedió en algunas carreras que se imparten en los municipios. De ahí las opiniones de la población acerca de ellos. A nivel mundial se da un fenómeno subjetivo que asocia el valor del diploma al prestigio y experiencia que haya acumulado la institución que lo emitió, pero eso no significa que los graduados de universidades jóvenes dejen de cumplir con los requisitos necesarios para ejercer las profesiones de que se han titulado, siempre y cuando se haya respetado cabalmente el referido principio.

Estudiantes realizando un examen
No han disminuido las ofertas de las universidades, sino los
optantes que aprueban los exámenes de ingreso

“Los estudiantes que cursan carreras en los municipios tienen el mismo plan de estudio que los del curso regular diurno, lo único que en seis años en lugar de cinco, los libros son los mismos, el reglamento también, y las evaluaciones finales las pone y califica la sede central, y el ejercicio de culminación de estudio, la tesis o el examen estatal, se hace con profesores de esa casa matriz.

“La diferencia está en la eficiencia, que sin duda es más baja, menos cantidad de alumnos logran terminar. Ciertamente, hay desigualdades en la excelencia del proceso docente educativo, algunos profesores son menos experimentados; pero el rigor y la exigencia evaluativa resultan los mismos, por tanto, también la calidad de esos graduados.

“En todos los escenarios y tipos de curso de la Educación Superior, el instrumento evaluativo debe garantizar que ese estudiante cuando aprueba es porque vence los mínimos objetivos declarados en los programas. Ese es el rigor. El proceso docente educativo lo que hace es prepararte para saltar la varilla y no tengo de qué arrepentirme por ayudarte, siempre y cuando esa varilla siga a la altura debida”.

-¿No es inconsecuente ese nivel con el rigor real del sistema precedente?

-Claro, la debacle ocurre a la hora del examen de ingreso, que una parte importante de los bachilleres no logró vencer el año pasado, aun cuando era correspondiente con los objetivos de los programas de bachillerato. La primera y gran responsabilidad que tiene una institución educativa es que cada uno de sus graduados posea realmente los conocimientos que respaldan el título.


Pie

“Ante este trauma del ingreso, ya se aprecia una reacción por parte de la escuela, de la familia y del estudiante. Hoy ves a los muchachos vestidos de uniforme los sábados, por lo menos por aquí por el Vedado, yendo a repasos; notas a los parientes preocupados. Es que se ha roto un mito: No bastan las calificaciones. Hoy para ingresar a la universidad lo que valen son los conocimientos”.

-Sí, pero el estado paga a un profesor, y después muchos padres pagan a otro profesor particular.

-Eso es verdad, hasta ahora hay particulares que suplen deficiencias que tiene el sistema precedente de educación. Pero esa escuela trabaja en el camino de que eso no haga falta; está instituyendo repasos, trabajando por la calidad de los docentes; hay toda una labor que, aunque no de inmediato, paulatinamente, a mi juicio, irá resolviendo los problemas de preparación que tienen los estudiantes de preuniversitario. En paralelo, nosotros no dejamos pasar lo que no tenga rigor.

-En tanto las cosas se reordenan, pudieran afectarse un par de generaciones de estudiantes.

-Hay una época de tránsito en la cual puede estar presente ese problema, pero a la larga es preferible a que jóvenes sin la preparación necesaria entren a la universidad y en el primero o segundo año tengan que dejarla, con la consiguiente pérdida y frustración personal. Cuando esa selección ocurría cursando ya la carrera, también el saldo era más costoso, si se le va a mirar desde el punto de vista económico. De ahí que el filtro de los exámenes de ingreso me parece muy bien pensado, pero tanto el nivel precedente como nosotros, debemos plantearnos como divisa elevar la calidad del proceso docente educativo. Con ello aumentamos la eficiencia y ayudamos al país a que las inversiones tengan un rendimiento mayor.

Jóvenes graduados de ciencias técnicas revisan un panel prefabricado
Mientras el país necesita de
profesionales en las ciencias
técnicas, no son pocos los
ingenieros graduados que se
dedican a otras ocupaciones
(Foto: ANTONIO PONS)

“Dentro del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el acápite 139 plantea: 'Elevar el rigor y efectividad del proceso educativo para incrementar la eficiencia del ciclo (porcentaje de graduados respecto a los matriculados cinco años antes)'. Hubo quien en otras etapas confundió esto con promocionismo, pero aquí se está hablando clarito de que se trata de elevar la calidad del proceso docente educativo”.

-¿Cómo, entonces, el rigor de los exámenes de ingreso permitirá responder a la necesidad de fuerza de trabajo calificada que tiene el país a cinco años vista?

-Es muy buena pregunta. Tal conflicto es parte del tránsito traumático, un tránsito que va a implicar dos cosas: que jóvenes bachilleres no accederán a la universidad, y que no cumplamos los planes de plazas. Por eso es que yo decía que nunca ha habido una restricción para el acceso a la universidad. Los planes de plazas se mantienen, pero no se cubren. Y de ello no se puede culpar a nada que no sea la preparación de los alumnos. Se les ha estado otorgando un título de bachiller a quienes no tienen todos los conocimientos que lo respalda; porque de tenerlos, aprobarían todos.

“Según mi estimado, ese período traumático puede durar tres o cuatro años. Antes de implementarse los exámenes de ingreso, de todas maneras se graduaban 50 de 100 aunque el aula estuviera llena y estuviera el plan de ingreso cubierto. Ahora, aunque no cubra toda el aula, probablemente con los que entren se alcance un número parecido de egresados, y, por tanto, no se va a notar un cambio tan trascendente.

“Habrá menos frustración en los alumnos y un mejor aprovechamiento de los recursos materiales y humanos de la Educación Superior, y todo eso va a ir, como indica el Proyecto de Lineamientos…, en función de la matrícula de carreras que están en correspondencia con las demandas de la economía y la sociedad”.

-¿De qué manera se garantizará que esos muchachos formados en la universidad de manera gratuita para ellos, reviertan luego su preparación en bien del país?

-Ya esa es una zona que no le compete tanto a nuestro Ministerio. A nosotros nos corresponde valorar la calidad de los graduados en ejercicio, con los empleadores, con los propios graduados, cada cinco años; de tal manera que con esos datos podamos retroalimentar los planes de estudio, y de conjunto con los usuarios preparar nuevos planes de estudio por períodos.

Estudiantes de Medicina en una sala hospitalaria
Que prefieran una carrera u otra está también condicionado
por la valoración social que hay de esas profesiones, afirma
el entrevistado (Foto: RANDY RODRÍGUEZ PAGÉS)

“El seguimiento de la permanencia de los egresados dentro de su perfil no es tema nuestro, ni lo hemos estudiado. Pero parece ser que, una vez graduados, se dirigen hacia aquellos sectores que profesional y económicamente les resultan más atractivos, donde ven una perspectiva de mayor realización. Eso condiciona un movimiento de la fuerza de trabajo calificada que no es despreciable, al punto que el turismo, por ejemplo, se ha nutrido de profesionales de todas las ramas, de los que son hoy muy necesarios, como las especialidades agrícolas y otras ingenierías. Hoy hay ingenieros y agrónomos en funciones que no son las que el país más necesita”.

-Llama la atención que abogando por la racionalidad en lo económico, por el ahorro, invirtamos en la formación de universitarios que luego no ejercen su carrera…

-En realidad no hay un control de esos egresados. ¿Cómo es ese proceso? Los organismos dicen lo que les hace falta para dentro de cinco años, nosotros los ingresamos, se gradúan y van a esos organismos. O sea, este Ministerio (MES) lo que hace es responder, de acuerdo con sus capacidades de formación, a las necesidades de los organismos condicionadas por nuevas inversiones o por movimientos de su fuerza de trabajo calificada. Pero eso, que yo sepa, no lo ha estudiado nadie hasta ahora.

“El MES ni decide plazas de ingreso ni ubicación. La preocupación que planteas tiene sentido desde el punto de vista social, pero también pienso que desde el ángulo del individuo, este tiene que tener derecho a moverse, y si el empleador no cuida de su fuerza de trabajo calificada, pues se le va”.

Estudiantes en un acto político frente a la escalinata universitaria
“No tenemos duda en cuanto al compromiso de nuestros
estudiantes de apoyar y servir a la Patria y a la Revolución”,
asegura el Viceministro Primero del MES
(Foto: GILBERTO RABASSA)

-Indagaciones periodísticas publicadas en BOHEMIA han evidenciado las dificultades con el ingreso a carreras de perfil agropecuario y que muchos egresados de esas especialidades quedan en otras funciones. ¿Qué comentario le merece tal situación?

-Entre las carreras adscriptas al MES hay tres que reúnen la mayor cifra de graduados: hemos formado 34 mil economistas, 37 mil contadores y 31 mil 900 agrónomos, desde el año 59 a la fecha. Como puede verse, Agronomía es la tercera carrera que más profesionales ha preparado. Constituye una gran contradicción, pero me parece importante insistir en que desde el punto de vista de funciones y atribuciones, a nuestro Ministerio le corresponde la formación, no decidir cantidad de matrículas ni ubicar a los graduados, eso es competencia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

-¿Cuánto cuesta formar a un agrónomo?

-Para formar un agrónomo se gastan unos 26 mil pesos.

-¿Cuántos de estos profesionales el país necesita hoy?

-Puede decirse que las ciencias agropecuarias y técnicas son las carreras que más déficit tienen. No hemos logrado formarlos en la medida en que se demandan.

-Pero son de los que más el país ha egresado.

-Sí, pero todos los años piden que ingresemos más agrónomos, porque no cuentan los que están graduados y no trabajan en la agricultura.

Estudiantes realizando prácticas de laboratorio
A su juicio es preferible que solo entren a la universidad
aquellos que tienen los conocimientos necesarios, a que luego
deban abandonar la carrera con la frustración personal,
con el gasto al país que ello implica
(Foto: JOSE OSCAR CASTAÑEDA)

-¿De qué manera el Ministerio de Educación Superior se siente apoyado por las otras instituciones al responder a sus necesidades de profesionales?

-Es algo complejo porque resulta difícil lograr el sentido de pertenencia de un profesional que, junto a otras condiciones, no tenga un respaldo salarial en correspondencia con sus necesidades. Hay que seguir modificando otras cosas en la sociedad para que eso cambie, y a eso también va encaminado el Proyecto de Lineamientos.

-¿Cómo evalúa el compromiso del estudiante universitario con el presente cubano?

-Ellos forman parte de una sociedad y comparten valores, influencias, al igual que sus padres. Pero también tengo que decir que nosotros no tenemos dudas en cuanto al compromiso de nuestros estudiantes de apoyar y servir a la Patria y a la Revolución. El asunto está en la capacidad que tengamos desde el punto de vista educativo para que ese compromiso se convierta en conciencia, en convicción de que defender esto es la única salida.

“Sobre todo tenemos que insistir en la lucha contra el individualismo, porque nuestro sistema social requiere de un pensamiento colectivo. También el mercado laboral del presente está exigiendo una competitividad cada vez mayor y entonces se da el conflicto entre los intereses sociales y los personales, legítimos muchas veces, porque no solo son monetarios sino profesionales. El graduado no siempre encuentra posibilidades de desarrollo en donde se le ubica y eso también provoca frustraciones.

Alumnos en una clase de dibujo
El país busca una relación más racional entre la matrícula de
carreras y las demandas reales de la economía y la sociedad
(Foto: JOSE OSCAR CASTAÑEDA)

“Además, no puede olvidarse la crisis que padece el mundo y las condiciones en que vive el país y que por supuesto influyen en los jóvenes. O sea, las aspiraciones legítimas de un joven se ven limitadas en la medida en que la crisis esté presente, y ella atañe a todos los ciudadanos, incluyendo a los estudiantes. Para ellos, el compromiso con la Patria en estos momentos se asocia sobre todo a defender su soberanía, protegerla de una agresión imperialista. Porque en lo cotidiano, se puede apoyar a la Revolución lo mismo siendo maestro que trabajando en un hotel, en ambos lugares eres útil.

“Yo no sé si generaciones anteriores en circunstancias como las actuales, hubieran sido tan buenas como son los muchachos de hoy. Pero no tengo dudas al decir que esta generación es mejor, lo que ocurre es que está en un contexto muy difícil. Ellos nacieron durante el período especial, y siguen aquí, apoyando con su trabajo a su país, eso tiene un valor tremendo, eso es patriotismo de los muchachos… Nosotros los enseñamos a pensar, y si no se sienten realizados como profesionales en un lugar, van a otro. Porque además, no hay nada que indique que eso no es defender la Revolución.

“Que prefieran una carrera u otra está también condicionado más por la valoración social que hay de esas profesiones, que por el propio interés de esos muchachos y sus deseos de servir a la nación. En la elección de carrera también deciden mucho los padres. Una de las cosas que hay que recomponer es el valor social de las profesiones. Mientras, por ejemplo, se siga teniendo la imagen de que el agrónomo es para estar lleno de tierra, mal pagado y cogiendo sol, será difícil priorizarla a la hora de elegir.

Rodolfo Alarcón Ortiz, Pedro Horruitinier Silva y René Sánchez
Acompañaron a Alarcón en el diálogo con BOHEMIA, Pedro
Horruitinier Silva, director de Formación de Profesionales
del MES, y René Sánchez, al frente de la Dirección de ingreso
y ubicación

“Eso a veces se pretende solucionar con la orientación vocacional, y aunque esta es importante, creo que el asunto va mucho mas allá”.

-¿De qué forma el MES se propone tributar a la cultura económica que el país necesita?

-En todas las carreras, y no solo en las de perfil económico, existe en ese sentido una estrategia, que es perfectible. Precisamente, en estos momentos estamos insistiendo en la necesidad de fortalecerla como una prioridad. No se concreta en una asignatura, es una concepción que recorre transversalmente el currículo, de modo que todas las materias desde su propio contenido tributen a la formación económica, para, entre otras cosas, fomentar la cultura de productor.

“Además, está establecido que los ejercicios de culminación de estudios incluyan valoraciones económicas porque es parte de la formación profesional. En primer lugar, esa estrategia va encaminada al profesor, a su preparación económica y tributaria en específico. En la medida en que los docentes dominen mejor estos temas, avanzaremos más porque la cuestión económica está presente en todo y es casi imposible hablar de ella si no está asociado a la vida misma, aunque en unas profesiones puede ser más concreta que en otras.

Madre e hija leyendo en un parque
En la formación vocacional y la elección de carrera,
la familia ocupa un papel determinante

“Parte de la cultura económica es también la inserción de los muchachos en la vida, en la práctica laboral, en las movilizaciones agrícolas, en las tareas sociales, donde ellos vean cuánto cuesta lo que disfrutan. Además, en la universidad existe todo un diseño de conferencias, diálogos con dirigentes provinciales y nacionales para el debate de esos asuntos. A esto se agrega que una buena parte de las carreras incluyen la asignatura Economía como tal, pero no basta con unas 60 horas de clases, esa preparación tiene que existir a todo lo largo de su formación, para cada vez que el profesional piense en algo, tenga en cuenta lo que cuesta y si es factible o no emprenderlo”.

La educación superior en cifras de hoy
Total de instituciones (universidades, institutos superiores, centros y escuelas): 67
Matrícula (no incluye FAR y MININT): 473 mil 309
Tasa bruta de matrícula (población de 18 a 24 años, en estudios de pregrado): 40,8 por ciento
Matrícula en los municipios: 283 mil 114
Matrícula de estudiantes extranjeros: 27 mil 391
Becarios: 75 mil 853
Total de carreras: 104
Profesores: 98 mil 588; de ellos, a tiempo completo 65 mil 489
Total de graduados desde 1959 hasta julio de 2010: un millón 81 mil 815
Graduados en el curso 2009-2010: 91 mil 902