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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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URBANISMO

Por la calle del medio

Viales cerrados por motivos difíciles de desentrañar; avenidas cortadas, sin autorización ni resguardo para choferes y transeúntes; construcciones sin permiso, ajenas a normas arquitectónicas de su entorno; señales de tránsito dañadas o robadas… Indisciplinas, desórdenes con los que a diario convivimos en barrios, repartos y zonas céntricas citadinas. ¿Faltan leyes, acciones? ¿Qué opinan en algunos de los organismos y entidades responsables? En un primer acercamiento, BOHEMIA busca respuestas a esas y otras preguntas

Por DELIA REYES GARCÍA y HERIBERTO ROSABAL (nacionales@bohemia.co.cu )
Fotos: MARTHA VECINO ULLOA (fotografia@bohemia.co.cu

(27 de octubre de 2011)

Violación urbanística por ocupar parte de la vía para estacionar contenedores

“La calle 120, en Marianao, estuvo cerrada por los siglos de los siglos”, dice Julia Romero Pérez, especialista de la Comisión Provincial de Seguridad Vial de La Habana. “Nadie lo sabía, hasta que con la reanimación del transporte público en la capital y el reordenamiento de rutas de ómnibus tuvimos que definir el recorrido del P-C. Viendo por donde podría ir -recuerda- nos asomamos tras un muro de cemento y ¡ahí estaba la calle!, ocupada por un organopónico y hubo que hacer gestiones para abrirla nuevamente”.

No hay un inventario de calles cerradas durante un largo tiempo en La Habana, asegura Julia. Revisa en su computadora y confirma: “No, no lo hay”. Por ley, explica, la red vial está dividida en vías de interés nacional, provincial y municipal. Estas dos últimas en la capital las controla el Grupo de Inversiones Viales y Coordinador de Redes Técnicas, de la Dirección Provincial de Transporte, donde tampoco tienen registrado el dato.
Solo se autoriza cerrar por construcciones, por inversiones, aclara.

Tramo de la calle
Tramo cerrado en Arzobispo, entre Calzada del Cerro y Vista
Hermosa, La Habana. Véase a la derecha la garita con el
logotipo de Materias Primas

“Fuera de eso, cada vez que descubrimos una vía de estas valoramos y tratamos de abrirla al menos a los peatones”.

Conocedores de algunos casos de acceso cerrado, los reporteros de BOHEMIA tratamos de saber las causas de esos cierres, cuyo origen se pierde en el tiempo.

Mercedes Ojeda, administradora de la planta procesadora de papel recuperado, en Arzobispo, entre Calzada del Cerro y Vista Hermosa, cree que en su empresa debe existir algún expediente donde se especifique quién autorizó poner un tramo de la primera de esas vías como patio del establecimiento. Mientras, Emilio Pedroso, trabajador con más años en el centro, asegura que cuando él empezó allí, en 1964, ya eso estaba así.

La calle Marino, entre Tulipán y Lombillo, detrás del edificio que comparten el Ministerio del Transporte y el Tribunal Supremo, en Plaza de la Revolución, es otra porción de vía en desuso público y empleada como parqueo. Responsables de ambos organismos aseguran que cuando asumieron su trabajo administrativo ya existía ese cierre y desconocen quién lo decidió, cuándo y por qué.

Calle Princesa, cerrada por BrasCuba
Parte de la calle Princesa, entre las dos edificaciones de
BrasCuba, en el capitalino reparto de Luyanó

Parte de la calle Princesa, en Luyanó, Diez de Octubre, está ocupada por la empresa de tabaco BrasCuba, donde, pese a la insistencia, no pudimos conversar con ningún responsable.

En el hotel Tulipán, en el Nuevo Vedado, sí respondieron enseguida cuando preguntamos por qué la rampa de acceso de vehículos, al fondo del inmueble -calle Hidalgo, entre Tulipán y Lombillo-, interrumpe el trazado de la acera, obligando a los peatones a cruzar o mezclarse con los vehículos.

“Al principio esto era un alojamiento de Salud Pública. No sé qué pasó, fue una obra que costó bastante y en ella participaron el Micons, Planificación Física, el mismo Salud Pública…”, comentó Modesto Hernández, subdirector, dando a entender lo deducible: alguien simplemente decidió que así fuera. Y ahí está.

Redes y enredos

Calle Desamparados, al fondo del Cementerio Colón, cerrada para el parqueo de los autos de una empresa
Callejón de los Desamparados, al fondo del Cementerio
Colón, otro vial cerrado para parqueo

En materia de indisciplina, en el entorno urbano hay para comer y para llevar. La ingeniera civil Carolina Rodríguez, directora del Grupo de Inversiones Viales y Coordinador de Redes Técnicas, lo sabe bien. Lleva rato lidiando con la reparación, el mantenimiento y el control de los viales de la capital.

“Los registros de telecomunicaciones que quedan hundidos cuando se pavimenta la calle, quizá no son una indisciplina pero causan accidentes por el desnivel del registro. Una brigada del Micons se ocupa de ponerlos nuevamente a nivel, pero no posee todos los recursos y el inspector de Etecsa, además, dice que la demanda si cae una piedra en el registro. Tenemos que ponernos de acuerdo, apoyarnos, porque se pavimenta pero quedan esos huecos.

Calle Marino, entre Tulipán y Lombillo, cerrada al tránsito por el Ministerio del Transporte. (Foto: AIXA LÓPEZ)
Calle Marino, entre Tulipán y Lombillo, cerrada al tránsito
y dedicada mayormente a parqueo del Ministerio del
Transporte

“También -refiere Carolina- cuando hemos estrechado las coordinaciones para trabajar con más orden, hay quienes siguen cortando calles sin permiso, ni poner señales, como por ejemplo las empresas de redes eléctricas soterradas, telefónica, de acueducto y gas de la calle. Esa indisciplina igualmente la cometen los particulares, a veces para asegurarse por su cuenta el suministro de agua”.

La ingeniera detalla programas de reparación de vías principales, como Calzada de Luyanó y Vía Blanca; de pavimentación en barrios y municipios, y de atención a emergencias, con prioridad para aquellas que más repercuten en la población, como las que se reportan en los viales por donde va el transporte público. “El problema a veces no es el presupuesto, sino lograr coordinar rápido y bien”, señala.

La rampa para vehículos del hotel Tulipán pone en riesgo a los peatones
La rampa para vehículos del hotel Tulipán, en el Nuevo
Vedado, interrumpe el trazado de la acera y pone en riesgo
a los peatones
Averías repentinas de las redes de agua, gas o electricidad bajo el asfalto, y reclamos de la ciudadanía sobre esos servicios, provocan a menudo cortes de vías, que se autorizan y ordenan sobre la marcha. Pero, asegura Carolina, la urgencia no siempre lo es y se la esgrime, igual que la “necesidad de la población”, para justificar la descoordinación, como mismo se justifica con otros pretextos el mal tapado de la calle, una vez resuelta la causa del corte.

Para lograr calidad, eficiencia y orden, el Grupo supervisa el trabajo en las más de cuatro mil vías de la capital, pero no da abasto. “En el bacheo, que es más operativo, cuando llegamos ya taparon y lo que nos queda es hacer la autopsia. No así en la pavimentación, que demora más y eso nos permite chequearla”.

Cacería de chapuceros

Hueco peligroso en la vía. Calle 51
En Avenida 51 entre 84 y 86,
huecos a ambos lados de la vía, no
muy bien señalizados. “Esta obra
es un dolor de cabeza desde que
comenzó; no contábamos con que
iba a ser tan compleja”, dijo uno
de los responsables de Aguas de
La Habana
Erenia Aguilera y Eduardo Biset son supervisores en la Dirección Provincial de Inspección y Supervisión (DIS), subordinada al Consejo de la Administración Provincial en La Habana. Salen en pareja a la calle, con sus chalecos azul oscuro.

Hay quienes los ven venir y corren la contraseña: ¡Agua!, ¡Agua! Los extremistas, les dicen, sofocadores. “Pero cumplimos nuestro trabajo como plantea la ley y respetando siempre a las personas”, explica Erenia.

La ley es fundamentalmente el Decreto 272, de 2001, referido a contravenciones en el ordenamiento territorial y el urbanismo, pero en total son 11 los instrumentos legales que manejan los más de 400 supervisores de la DIS provincial e inspectores de sus homólogas municipales, precisa el director de la primera, Guillermo Pérez, quien anticipa que el país prepara un código único de contravenciones, lo cual sería positivo.

Tales disposiciones regulan muchos asuntos o actividades: desde reparaciones de viales hasta la higiene comunal, pasando por el ordenamiento del comercio, la gastronomía y un largo etcétera, en el entorno urbano.

“Lo más recurrente en cuanto a la indisciplina de las entidades estatales tiene que ver con los artículos 11, inciso F, y 18, inciso L, del Decreto 272, sobre la modificación no autorizada de cualquier componente de la vía pública y sus redes técnicas soterradas, así como el vertimiento de escombros y otros materiales en espacios públicos, respectivamente”, explica Guillermo.

Desechos sólidos invaden la calle en San Joaquín esquina a Estévez, Cerro
Contravención del artículo 18, inciso L, del
Decreto 272: los desechos invaden la calle en
San Joaquín esquina a Estévez, Cerro
De enero a septiembre de este año, solo por violaciones de esos incisos, se han aplicado multas por más de 455 mil pesos sin incluir las actuaciones de las DIS municipales en las vías bajo su jurisdicción. Pero sumado a otros aspectos, este órgano contravencional de la provincia impuso en el mismo período casi 122 mil multas, con un importe de casi 11 millones de pesos.

“Uno de los mayores reincidentes en las violaciones es Aguas de La Habana, porque rompe, no señaliza o lo hace con los escombros, que después deja en la calle”, afirma el entrevistado, quien insiste en que hay una evidente chapucería estatal, las cuales muchos ciudadanos aprovechan para justificar las suyas.

“En la lista hay que añadir a la Organización Básica Eléctrica de redes soterradas, y las empresas de Gas Manufacturado (de la calle) y de Servicios Especializados de la Construcción (Secons)”, acota Erenia.

A Secons, ocupada de las demoliciones, la han multado unas diez veces este año. “No organiza bien, no señaliza -dice el jefe de la DIS-, no cierra, y tarda a veces hasta 90 días para recoger los escombros. Algo bien crítico”.

Añade Guillermo que otra muestra de esa indisciplina estatal, que creció en el primer semestre de este año, es la del comercio y la gastronomía cuando coloca sus expendios en medio de un parque o del bulevar de San Rafael, obstruyendo el paso.

Erenia Aguilera y Eduardo Biset son supervisores en la Dirección Provincial de Inspección y Supervisión
Erenia Aguilera y Eduardo Biset, de la Dirección de
Inspección y Supervisión de la capital, en plena faena en
Centro Habana

Violaciones como una obra vial sin la debida señalización son con frecuencia la causa de accidentes que ocasionan muertes de seres humanos. Por tanto, el combate por el orden y la disciplina urbanística debe ser una prioridad.

“Pero no puede ser solo tarea de la DIS -coinciden Erenia y su jefe-. Debemos actuar en cooperación o coordinación con otros organismos que tienen fiscalizadores o cuerpos de inspección: Planificación Física, Recursos Hidráulicos, Policía, Transporte, Salud, Vivienda, la ONAT… Además de que es necesario algo en lo que la capital está dando pasos: integrar la inspección estatal en un solo cuerpo, con un código contravencional único, como se ha hecho con resultados positivos en las nuevas provincias de Artemisa y Mayabeque”.

Más allá del daño material

Alto al descontrol