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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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EN CUBA

CENSO DE POBLACIÓN Y VIVIENDAS

Cuentas para una Isla

La llamada investigación de las investigaciones será realizada en septiembre entre el e15 y el 24 y permitirá actualizar múltiples cifras para mover con más precisión la brújula de los planes y programas del país

Por DIXIE EDITH (redaccion@bohemia.co.cu)

(31 de julio de 2012)

El holguinero Mario Fernández seguro entiende lo que significan para esta Isla las cuentas del Censo de Población y Viviendas de 2012. En el portal de su “petrocasa” en Gibara, la llamada Villa Blanca de los Cangrejos, este cubano puede haber hecho sus propios números y, como manda el repetido axioma televisivo, “saca sus propias conclusiones”.

Población caminando por una calle
Los montos de población, sus movimientos y sus viviendas
serán calculados a partir de los resultados del Censo de 2012
(Foto JOSÉ OSCAR CASTAÑEDA)

Arrasada por el huracán Ike en 2008, la antigua vivienda de Mario, tal como la contaron los enumeradores del Censo de 2002, ya no existe. Los vientos de aquel aciago septiembre de 2008 no dejaron ni un ladrillo sobre otro. En su lugar, pero desplazado unos cuantos metros de su ubicación original en busca del amparo de “tierra adentro”, se alza un nuevo barrio, también blanco como la tradición gibareña, pero esta vez a causa de la tecnología del policloruro de vinilo (PVC), con que fue construido.

“Habría que ser adivino para encontrar mi vieja casa”, aseguró Mario a esta reportera hace un par de años.

Los demógrafos coinciden con él, aunque quizás no en el mismo sentido. Mientras el compatriota holguinero articula una frase para expresar su alegría por la nueva vivienda, los estudiosos de la población y los procesos, en cualquier país del planeta, tienen claro que sin una “investigación de investigaciones” como los censos de población, tendrían que echar mano a una bola de cristal para seguir los avatares cambiantes de las personas, sus vidas y sus viviendas.

Si queda alguna duda, solo habría que preguntarse cuántos pueblos como Gibara, en los últimos diez años, han sufrido la inclemencia de los vientos y las lluvias, y se han visto obligados a reconfigurar sus espacios.

Un barrio de nuevas petrocasas en Santiago de Cuba
Asentamientos poblacionales como el del holguinero Mario
Fernández fueron absolutamente modificados entre el
anterior censo y este que se aproxima
(Foto JORGE LUIS GUIBERT GARCÍA)

Por suerte, hace muchos siglos la humanidad aprendió a contarse, a censarse. Hoy los especialistas cubanos estiman que más de un millón de los 3,8 millones de viviendas de la Isla han tenido algún tipo de afectación por desastres naturales desde 2002, el año del anterior levantamiento censal. Ahora se frotan las manos pensando en la maraña de números que podrán procesar en cuanto termine el próximo, que contará al país entre el 15 y el 24 de septiembre, y confirmará o enmendará esos y otros pronósticos.

Trece ciclones tropicales, tres de ellos de gran intensidad y con un alto impacto en la vivienda, la ampliación del acceso a bienes y servicios y el inicio de un proceso de actualización del modelo económico-social, sin duda requieren una mirada con lupa.

Y las cifras cubanas son precisas. Las estadísticas de este terruño han sido aplaudidas internacionalmente por su exactitud en múltiples ocasiones. Así lo confirman expertos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y otras organizaciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Jóvenes enumeradores, con gorra y pulóver del Censo
Como en 2002, alrededor de 70 mil personas –la mayoría
estudiantes de la enseñanza media y superior-, serán 
enumeradores y supervisores del censo de septiembre
(Foto FRANKLIN REYES)

A finales de 2010, poco después de anunciarse oficialmente la organización del censo para el actual año, la Coordinadora Residente de la Organización de Naciones Unidas en Cuba, Bárbara Pesce-Monteiro destacó el “notable sistema estadístico” del país, con capacidad para captar información en prácticamente cada rincón de la Isla, con la más alta fiabilidad.

Yo cuento, tú cuentas, todos contamos

Casi en medio de la Ronda Mundial de Censos 2010, como es identificada por la comision de estadísticas de las Naciones Unidas, Cuba constituye uno de los más de 220 países que realizan investigaciones estadísticas de este tipo entre 2005 y 2014.

El venidero ejercicio permitirá actualizar múltiples cifras, para mover con más precisión la brújula de la administración del país.

Valla de divulgación del censo en una avenida muy transitada
Que la población esté informada y colabore, es
imprescindible para el éxito del censo (Foto: INTERNET)

Si en septiembre de 2002 en la nación se ratificaron tendencias demográficas como el acentuado proceso de envejecimiento , datos que ayudaron a definir políticas vinculadas con la organización de los sistemas de salud y seguridad social, por solo citar dos ejemplos, ahora se agregan otras expectativas.

Un cuestionario de 39 preguntas ha tratado de recopilar aspectos demográficos, económicos y sociales referidos a todos los habitantes y las viviendas del país, en un momento dado. Es una especie de fotografía referida a un instante preciso de la vida nacional, el llamado momento censal, que según el Decreto 291 de 2011 se fijó para el 14 de septiembre a las 12 de la noche.

El próximo censo, además de precisar cuántos somos en total, por edades y por sexo, detallará la cantidad de habitantes por ciudades, pueblos, poblados, consejos populares, caseríos; y cuál es espacio urbano o rural, entre otros niveles territoriales. La indagación de 2012 ayudará a validar proyecciones realizadas a partir de la nueva división territorial, que modificó demarcaciones en municipales y elevó a 15 las provincias del país.

Ancianas hacen ejercicios en un parque, frente al Ministerio de Comunicaciones
Saber exactamente a cuánto ascienden las cifras de adultos
mayores en la Isla, definirá políticas vinculadas con la
organización de los sistemas de salud y seguridad social
(Foto JOSÉ OSCAR CASTAÑEDA)

Además de demógrafos e investigadores, también las autoridades del Partido y el Gobierno cubanos esperan los resultados del magno estudio. Tener al alcance de la mano cifras actualizadas de las principales características demográficas, económicas y educacionales de la población, así como de sus viviendas, puede ayudar a evaluar más certeramente la situación del país y formular mejor las políticas socioeconómicas y de desarrollo.

El censo, como investigación estadística en el terreno, también constituirá una fuente de datos fundamental para conocer la marcha de la aplicación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en los temas que corresponden.

Luego, quedará a disposición de estudiosos e investigadores la base de datos automatizada que permitirá producir más análisis estadísticos y demográficos; también propiciará contar con datos actualizados de la cartografía y la geografía insular. Para mayor valor agregado, poseer resultados censales actualizados permite a la Isla acceder a esa comparabilidad internacional imprescindible cuando se apuesta a la profundización de la colaboración entre los países de la región y del mundo, así como la comparación con el censo anterior, del año 2012.

En palabras más llanas, entre otros muchos ejemplos, la ya cercana investigación permitirá saber, entre otros detalles, dónde y cómo viven las personas de la Isla, qué energía o combustible se emplea más comúnmente para cocinar, cómo llega el agua a las viviendas, con qué electrodomésticos u otros equipos cuentan y la fuente de energía del alumbrado.

Logo con el texto del censo y una imagen estilizada de personas entrelazadas por las manos
Logo del censo

Entre las novedades de la investigación, se incluye la especificación sobre si la persona encuestada es discapacitada física o mental, información considerada como sensible por la importancia que tiene para los programas sociales y de salud del país.

Además de definir la cantidad exacta de graduados en distintas enseñanzas en el país, el censo permitirá saber cuántos másteres o doctores ha graduado Cuba; el número de personas que ocupan plazas laborales afines a sus especialidades, cuántas trabajan, buscan trabajo o se han apuntado al pluriempleo.

En términos demográficos, se precisarán los datos de los últimos años que arrojan una marcada tendencia al envejecimiento y a la disminución de la población –varios de los años con decrecimientos absolutos en los montos de la población cubana se ubican, justamente, en el último período intercensal.

Deben confirmarse a su vez las tendencias de las migraciones internas, la cantidad de personas unidas sin vínculo legal, o separadas sin que medie un divorcio, el aumento del papel de las mujeres como jefas de hogar y la composición poblacional por color de la piel, por citar apenas algunos ejemplos. Igualmente importante serán los datos que darán cuenta de la cantidad y tipo de hogares y de familias, así como su tamaño y composición.

Los cambios económicos y sociales traen aparejados movimientos migratorios y transformaciones, en general, en la forma de vida de muchas familias. En consecuencia, la también llamada “investigación de las investigaciones”se convertirá, no cabe duda alguna, en instrumento eficaz para el diseño y la aplicación de políticas.

Del ábaco a la era digital

Con ábaco o con computadoras, lo cierto es que la práctica de contar cuántos y cómo somos viene de tiempos lejanos. Todo parece indicar que las primicias correspondieron al emperador Yao, en el año 2238 antes de nuestra era, cuando ordenó un registro estadístico general del vasto imperio chino, y divulgó sus resultados entre otras naciones.

Según el Viejo Testamento, Moisés enumeró a los varones de la tribu de Israel mayores de 20 años, en busca de combatientes aptos; mientras los poderosos Incas mantenían un registro de población, también con fines bélicos, para estar al tanto de los guerreros, sus armas y provisiones disponibles.

Pero la voz latina census -padrón o lista- no surgió hasta el imperio del romano Servio Tulio, cuando fuera establecido el conteo de población y alimentos con una periodicidad de cinco años.

La práctica censal siguió evolucionando y lo que fuera un elemental registro de personas, armas y soldados, se convirtió en valiosa investigación científica: insustituible base de datos, conocimiento e interpretación socio-demográfica y económica de cualquier nación.

En Cuba, el primero de estos estudios se realizó en 1774; también en tiempos de la dominación española se efectuaron otros siete: en 1792, 1817, 1827, 1841, 1861, 1877 y 1887, respectivamente.
En general, buscaron detalles acerca del color de la piel, la condición de libertad o esclavitud, el estado civil, el número de hijos, el grado de instrucción, los matrimonios, la nacionalidad, la ocupación, el nivel de urbanización y las características de las familias.

Luego, la práctica censal se retomó en octubre de 1899, bajo la ocupación estadounidense, y se repitió en 1907, 1919, 1931, 1943 y 1953. Hasta 1943, recogieron las características fundamentales acerca de la población, pero a partir de 1953, el último de la etapa republicana, se comenzaron a contabilizar habitantes y viviendas.

Después de 1959 se han ejecutado solo tres: uno en 1970, otro en 1981 y el más reciente, ya entrado el siglo XXI, en 2002. Según los períodos estimados internacionales, este tipo de investigaciones debe hacerse más o menos cada 10 años.

En 2002 se retomó el ejercicio tras 21 años sin enumerar la Isla a partir de un Censo Nacional de Población y Viviendas. Habría correspondido emprender uno alrededor de 1990, pero el inicio del período especial, y luego la acentuada crisis económica de los años 90 del pasado siglo, lo postergaron.

La decisión no fue impensada, pues se trata de una empresa costosa.

 

Ejercicio inteligente

En Cuba, el censo es reconocido “como la investigación estadística fundamental que se realiza, encaminada a actualizar las principales características demográficas, económicas y educacionales de la población, así como de sus viviendas”, según consta en el Decreto-Ley 291, de septiembre de 2011.

La indagación del próximo septiembre abarcará a todo el archipiélago cubano; será censada la población residente con carácter permanente en el país, tanto nacidos en Cuba como en otra nación, incluyendo en este último caso a los que teniendo otra ciudadanía distinta a la cubana, residan en el país con carácter permanente. No serán enumerados, sin embargo, los ciudadanos extranjeros que residen temporalmente aquí (diplomáticos, técnicos, sus familiares, estudiantes, personas en atención médica, personal de las naves extranjeras en puertos o aeropuertos cubanos, turistas y transeúntes residentes permanentes en otros países).

Esta investigación estadística clasifica como un censo de Derecho, o sea, las personas resultarán empadronadas según el lugar de residencia, independientemente de su presencia o no, el día que el enumerador visite la vivienda. Las respuestas se tomarán por declaración y no se pedirá ninguna prueba documental, ni se realizará verificación o inspección alguna para comprobar la veracidad de los datos sobre las personas y las viviendas. La confidencialidad de los datos está legalmente garantizada.



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