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TIEMPO LIBRE
Un siglo de crucigramas

La versión más conocida asegura que los inventó un inglés; otra afirma que fue un italiano, y en BOHEMIA están presentes desde hace más de 80 años

Por: HERIBERTO ROSABAL (nacionales@bohemia.co.cu)

(8 de agosto de 2012)

Una mano solucionando un crucigrama
(foto: GILBERTO RABASSA)
Arthur Wynne emigró de Liverpool, Inglaterra, a New Jersey, Estados Unidos, en la década de 1890. Desde  allí entró en la historia no tan espectacularmente, pero sí primero, que cuatro compatriotas suyos —John, Paul, Ringo y George—, los conocidos The Beatles. Wynne no tuvo nada que ver con la composición musical, pero como redactor y editor de periódicos sí se daba maña y un buen día inventó el crucigrama, que casi cien años después sigue siendo pasatiempo favorito de millones de personas en todo el mundo.

En The New York World, Arthur publicó su primer crucigrama el 21 de diciembre de 1913. Como responsable del suplemento dominical Fun (diversión) de ese periódico, le encargaron buscar un entretenimiento nuevo para regalar a los lectores en Navidad. Fue así que recordó cómo, de niño, su abuelo le había enseñado a solucionar el “cuadrado mágico”, juego consistente en ubicar palabras en casillas dentro de un cuadrado, de modo que pudieran leerse tanto horizontal como verticalmente. Dibujó uno, pero procurando que los vocablos horizontales fueran distintos de los verticales y proponiéndole al jugador, en vez de palabras exactas, pistas para adivinarlas y la posibilidad de comprobar si acertaba o no, al ubicarlas de manera cruzada. También introdujo cuadrículas negras para separar términos.

El primer crucigrama (en forma de rombo) pulicado en el suplemento Fun de The New York World
Primer crucigrama, publicado en el suplemento
Fun
, de The New York World, el 21 de diciembre
de 1913 (foto: INTERNET)
Muchos lectores escribieron agradeciendo el juego y ante el éxito se publicó otro al domingo siguiente y otro más al próximo, hasta que a la cuarta ocasión los tipógrafos del periódico invirtieron el título sin querer y pusieron cross-word (crucigrama) en vez de word-cross. Y así salió. El nuevo nombre surgido por error prendió y quedó hasta hoy. Los crucigramas fueron contenido regular del periódico, único que siguió publicándolos en un principio, pues redactores e impresores de los demás los rechazaban —tanto como los agradecían los lectores— porque era difícil garantizar que salieran impresos sin errores.

Negocios

La inclusión de pasatiempos en los diarios no obedeció, en primer lugar, al deseo de ofrecerles recreación o conocimientos a los lectores. Con el desarrollo de la prensa de masas en Estados Unidos y Europa, desde finales del siglo XIX, esa clase de contenido se introdujo como gancho para aumentar las ventas y la influencia sobre la opinión pública, en función de intereses políticos y económicos.

En EE.UU., periódicos como The New York Journal, de William Randolph Hearst, y The New York World, de Joseph Pulitzer, competían por tales objetivos. Pulitzer decía “si no hay noticia, provócala” y Hearst, para no ser menos, “si no puedes provocarla, invéntala”.

De la antigua Grecia

Arthur Wynne
Arthur Wynne, el autor del primer
crucigrama (foto: INTERNET)
Cuesta imaginar a Aristóteles, el gran filósofo, resolviendo algún crucigrama entre reflexión y reflexión sobre ética o lógica; o a Arquímedes, el gran matemático, físico, astrónomo, ingeniero e inventor, haciendo otro tanto después de salir desnudo de la bañera gritando “¡Eureka! ¡Eureka!”. Cuesta, pero quién sabe. Hasta donde se conoce, el antecedente más lejano del crucigrama es el acróstico, con el cual se trataba de formar, ya en la Grecia clásica, nombres de personas o mensajes ocultos con las iniciales de los versos de un poema. Luego, también en Europa, en el período renacentista y asimismo en el barroco, hubo poetas que trataron de componer el acróstico perfecto, en el que todas las letras, leídas horizontal o verticalmente, indicaran palabras conocidas. Casi, casi, el crucigrama como lo conocemos hoy.

En Inglaterra, en la época victoriana, se popularizó en libros de pasatiempos el ya mencionado cuadrado mágico, denominado realmente cuadrado de palabras (word square), que también apareció en periódicos estadounidenses mucho antes de inspirar a Wynne su cross-word. Luego del debut, y de vencer la resistencia de editores, correctores y tipógrafos, el juego de las horizontales y verticales se extendió a otros diarios y se hizo popular. Solo The New York Times, hoy con el crucigrama más notorio de Estados Unidos, se mantuvo al margen y tardó 20 años en incluirlo.

Dibujo de una maniquí cuya ropa es un crucigrama
Inspiración para el diseño de ropas
y joyas
A esa popularidad contribuyeron dos jóvenes desconocidos. Richard L. Simon y M. Lincoln Schuster, que recién graduados de la universidad e interesados en el negocio editorial, propusieron a los editores del World 25 dólares por cada uno de los mejores crucigramas aparecidos hasta entonces en el periódico, a cambio del derecho de publicarlos en un libro. El negocio se acordó y The Cross Word Puzzle Book (El libro de los crucigramas) salió en breve de imprenta para venderse como pan caliente, con un lápiz y una goma de borrar, de ñapa, en cada ejemplar. Fue ese, por cierto, el inicio de la editorial Simon & Schuster, uno de los grandes monopolios de edición de libros del mundo.   Crucimanía Los años 20 del siglo anterior fueron “crucimaniacos” en Estados Unidos. El jueguito de moda inspiraba diseños de ropas y joyas, promovía la venta de diccionarios, era tema de una revista musical en Broadway y de una canción de éxito.

En Chicago —1924—, una mujer pedía el divorcio a su marido ante el tribunal porque pasaba todo el tiempo… resolviendo crucigramas. El juez ordenó al demandado no llenar más de tres al día y dedicar más horas a… sus deberes domésticos. Si valoramos la información disponible en internet, esta tal vez sea una leyenda urbana, como también pudieran ser la del hombre que disparó a su esposa, exasperado porque no pudo ayudarlo a resolver un crucigrama, y la de otro más que, años más tarde en Budapest, Hungría, se suicidó y dejó un crucigrama en blanco, con una nota acompañante que decía: “La solución les dará la razón exacta de mi suicidio y también los nombres de las personas interesadas”.

A diez años de su aparición, el crucigrama cruzó el Atlántico y llegó a Inglaterra, primero a Pearson's Magazine, una revista, y después al diario The Times, de Londres, que empezó a proponerlo en un estilo muy británico: con una especie de acertijo para hallar cada palabra.

El juego se expandió por el mundo y llegó hasta Asia, donde logró introducirse en países de esa región cuyo idioma permite formar palabras mediante el cruce de horizontales y verticales. Y de ahí, hasta hoy.

Crucigramistas…

Crucigrama en un edificio de Lvov, Ucrania
Crucigrama en un edificio de Lvov, Ucrania, que por el día
está vacío y por la noche se ilumina y aparecen las
respuestas. Las preguntas, pistas o claves para solucionarlo
están en monumentos, parques y otros sitios de la
ciudad (foto: INTERNET)

Los creadores de crucigramas —crucigramistas, si nos permite el término la Real Academia— parecen ser rara avis, personas singulares y a menudo discretas, poco amantes de la notoriedad.

Enrique Cantera Alberdi, crucigramista de BOHEMIA en la década de 1980, ya fallecido, dijo en 2006 al colega Juan Morales, de Juventud Rebelde, que llegó a elaborar unos 800 en casi diez años y que unas veces le gustaba crear dificultades y hacer rabiar al lector, y otras solo recrearse intelectualmente, regodearse en el idioma. La técnica para crearlos, decía, es personal y se aprende sobre la marcha.

Según Pedro Ocón de Oro, famoso autor de crucigramas español, también desaparecido, este es “el pasatiempo más cultural”. Opinión digna de crédito, pues durante casi medio siglo Ocón confeccionó —dijo en una entrevista— más de 650 mil pasatiempos, incluyendo también jeroglíficos y sopas de letras.

Se dice que Frank Longo y Peter Gordon, crucigramistas de varios periódicos de Estados Unidos, poseen las mejores bases de datos para elaborar el pasatiempo. La de Longo tiene 720 mil palabras y puede hacer un crucigrama en menos de un minuto. Según Matt Gafney, también cruciverbalista —como se autodefine— de importantes diarios, cada vez son menos quienes pueden hacer un crucigrama mejor que esas bases de datos; pero él, que ha creado miles en más de 20 años, sigue prefiriendo la vía artesanal.

…Y crucigrameros

Del lado de acá, entre quienes gustamos solucionarlos, hay de todo: personas de muy distintos grados de instrucción, profesiones, oficios y edades, con el afán común, siempre, de ganarles a sus eternos rivales: el o la crucigramista.

En esa competencia sucede a veces que el crucigramero se indigna, despotrica y llama o escribe al diario, o revista, donde aparece el pasatiempo que suele resolver, porque un error le hizo dejarlo cuando casi lo tenía resuelto.

Más de un editor, para aplacar iras, ha decidido dar a esas críticas similar jerarquía que a las que originan errores en otros contenidos. “El crucigrama es un valor agregado que se les brinda a los lectores, que también exige control de calidad”, decía cierta vez, por ejemplo, la defensoría del lector del diario panameño La Prensa, luego de tres días seguidos de quejas del público por pifias en el pasatiempo.

¿Padre italiano?

Crucigrama confeccionado por Giuseppe Airoldi
El “embrión” de
crucigrama de
Giuseppe Airoldi
(foto: INTERNET)

Con el crucigrama sucede parecido al teléfono, cuya invención fue atribuida por largo tiempo al estadounidense Alexander Graham Bell, aunque en verdad la debemos al italiano Antonio Meucci (1808-1889), quien vivió y dio los primeros pasos en pos de ese medio de comunicación en La Habana.

Arthur Winney es reconocido como el inventor del crucigrama, pero en 1961 se afirmó desde Italia que el verdadero padre era Giuseppe Airoldi, quien el 14 de septiembre de 1890, bajo el título de Parole Incrociate, había publicado un “embrión” del juego en la sección Per passare il tempo del periódico Il Secolo Illustrato Della Domenica, de Milán. La revelación se hacía en el centenario de Airoldi, enigmista y musicólogo nacido en Castello di Lecco, Lombardía, y muerto nueve días antes de que Wynne publicara en Fun su word cross.

Según indicios, el reclamo no pasó a mayores, y quedó todo el crédito para el anglo-norteamericano. ¿Volverán a la carga los italianos en el próximo centenario del juego?


 

El crucigrama del Día “D”

Crucigrama del Día D donde aparece resaltada la palabra utah
El crucigrama del Día D, que puso en
alerta a los servicios de inteligencia
británicos, en 1944.

El 6 de junio de 1944 —conocido históricamente como el Día D—, más de 150 mil soldados de la coalición antifascista, en mayoría estadounidenses y británicos, desembarcaron en Normandía, noreste de Francia, para abrir un segundo frente en la guerra contra la Alemania de Hitler (el primero lo había avanzado ya por más de media Europa el Ejército Rojo, de la Unión Soviética, luego de echar a los nazis de su territorio).

El plan de invasión fue preparado con anticipación y bajo estricto secreto en Gran Bretaña, pese a lo cual, muy próximo ya el Día D, cundió la alarma en el contraespionaje inglés.

El 2 de mayo, entre las palabras incluidas en el crucigrama del periódico londinenseDaily Telegraph apareció Utah, nombre cifrado de una de las playas de desembarco; el 22 del mismo mes, Omaha, denominación en clave de otra playa; el 30, Mulberry, como eran llamados en secreto dos puertos artificiales que se utilizarían; el 1o de junio, Neptuno, y por último, al día siguiente, Overlord, términos también cifrados con los cuales habían sido bautizados el conjunto de las operaciones navales aliadas y el plan general de invasión, respectivamente.

Dos agentes del contraespionaje fueron a Leatherhead, localidad en el condado de Surrey, cerca de Londres, en busca de Leonard Sydney Dawe, profesor de Física de 54 años de edad, colaborador del Telegraph y autor de aquellos crucigramas. Según una versión del suceso, los investigadores le preguntaron por qué había escogido aquellas palabras. “Y ¿Por qué no? ¿Alguna ley me lo prohíbe?”, les preguntó a su vez el maestro, que pacientemente logró convencerlos de su honestidad e inocencia.

 

Crucigramerías

El crucigrama más grande del mundo, registrado en 2010 en el Libro Guinness de los Records, mide 5,68 metros cuadrados y tiene 132 mil 20 casillas para 25 mil 970 definiciones (12 mil 842 horizontales y 13 mil 128 verticales). Ara Hovhannisian, de Ereván, Armenia, es su autor. En la película Monsieur N (Francia, 2003), sobre los últimos días de Napoleón en Santa Helena, se dice que, aunque la correspondencia que recibía era revisada y censurada, el prisionero seguía en contacto con sus partidarios en Francia mediante mensajes ocultos en los crucigramas de un diario londinense. Imposible: el crucigrama se inventó 90 años después. Solucionar crucigramas, como leer, escribir, practicar juegos de mesa, integrar grupos de debate o ejecutar un instrumento musical, fortalece el funcionamiento del cerebro, reveló un estudio del Colegio de Medicina Albert Einstein, de la Universidad de Yeshiva, en Nueva York.

 

Reina en un cuadrado

Rosa María Cubela
(foto: LEYVA BENÍTEZ)

Posiblemente sea un récord: 23 años armando el crucigrama de BOHEMIA. Rosa Cubela, Rosita, como la conocemos en la revista, refiere: “Siempre me gustaron y los resolvía desde que era adolescente. Cuando llegué aquí ya había intentado hacer algunos, muy elementales; aunque yo creía que eran geniales”.

Gerardo, compañero de la Redacción, le dijo que trajera algunos para verlos. “Cuando comenzó a señalarme tantos errores me di cuenta de que aquello no servía, pero me alentó a seguir. Días después traje otro, lo vieron en la dirección y decidieron publicármelo”.

Primer crucigrama publicado en Bohemia
Primer crucigrama publicado en BOHEMIA, el 11 de marzo
de 1928, hace ya más de 80 años. Una semana después se
publicó el segundo. (foto ARCHIVO DE BOHEMIA)

-¿Cuántos has hecho hasta ahora?
-Saca cuenta, desde 1989.

-¿El objetivo es ponérsela difícil al lector?
-Si lo haces muy fácil, se caen los teléfonos, quejándose de que lo hicieron en dos minutos, y si no, te llaman protestando, que no hay quien lo haga. Es complicado. En general busco una media.

-¿Qué valor le ves al crucigrama?
-Tiene mucho valor cultural, es increíble como las personas cuando se hacen asiduos de ellos aprenden de todo un poco. Como dice el título de mi segundo libro: Pasa tiempo inteligente.