Portada Ediciones del 11 y 18 de octubre de 1963

CICLÓN FLORA

Desastre nacional al paso del huracán

Intrépido recorrido de Fidel, por las zonas devastadas. Multiplícase el esfuerzo del pueblo y sus dirigentes para ayudar a los damnificados

Portada Ediciones del 11 y 18 de octubre de 1963

(Fragmento)

El huracán Flora, que al cierre de esta edición de BOHEMIA azotaba furiosamente a las provincias orientales de la Isla destrozando importantes zonas de la riqueza agropecuaria, había sido descubierto en forma de "pequeño ciclón", según el Boletín Núm. 1 del Observatorio Nacional, a unos 90 kilómetros de la isla Trinidad, perteneciente al grupo de Antillas Menores.

(…)

Primeros partes sobre el ciclón en Cuba

Fidel Castro en zonas de desastre del ciclón Flora
Fidel en el escenario dramático. Impartiendo instrucciones, dirigiendo personalmente las tareas de auxilio al pueblo

Los primeros partes sobre el paso del ciclón en Oriente no podían dar una información exacta de los destrozos que ocasionaba el meteoro. Incomunicada la provincia por la furia del huracán, que rompía el tendido telefónico, inundaba de lluvias las regiones, desbordaba los ríos y aislaba poblaciones enteras e impedía el transporte aéreo y terrestre, las noticias llegaban imprecisas.

La trayectoria irregular del ciclón —de insólito desplazamiento, como parece que jamás había ocurrido— señalaba que la provincia de Oriente estaba siendo batida en toda su extensión. En un extraño movimiento de lazo, el huracán había penetrado por Guantánamo, seguía rumbo norte hacia Holguín, Gibara y Nipe, y cuando se pensaba que continuaría hacia las Bahamas, un brusco retroceso —provocado seguramente por las altas presiones que encontraba en la costa norte— lo hacía descender de nuevo sobre la provincia, bajando hasta el litoral sur con aterradora fuerza, para salir por el golfo de Guacanayabo, a la altura de Niquero, en dirección a Santa Cruz del Sur, el sureño poblado camagüeyano.

Tales características hacían presumir, lamentablemente, que el paso del meteoro por Oriente y su persistente amenaza a las demás provincias occidentales, tenían el dramático aspecto de una catástrofe nacional.

No fue realmente hasta el domingo, cuando pudieron restablecerse determinadas comunidades, que empezó a conocerse la magnitud de la desgracia. A medida que las noticias iban llegando a La Habana, el pueblo de la capital se enteraba de las trágicas consecuencias del huracán: pérdidas de vidas personales; derrumbes; destrucción de valiosísimas cosechas, desaparición y muerte de animales de crianza; un cuadro, en fin, de verdadera calamidad pública.

La tragedia en Oriente

Viviendas campesinas tapadas por las aguas TA2.- Zona anegada por las aguas

Viviendas campesinas tapadas por las aguas TA2.- Zona anegada por las aguas

Solo desolación en el panorama que se alcanza a vislumbrar en estas vistas aéreas

Con las noticias de los destrozos del meteoro llegaban también informaciones sobre la gigantesca movilización popular para hacerle frente a la desgracia nacional. En cada cuartón, en cada poblado, en cada ciudad era asombroso el esfuerzo de los organismos de masas, del Partido, de las juventudes, de las Milicias, del Ejército Rebelde, de los Comités de Defensa, de la Cruz Roja y la Policía, de las Federadas... Era un pueblo —el pueblo que escribió una página de heroísmo en Girón— que no le temía a los sacrificios; un pueblo que levantaba sus poderosos brazos para ayudar al hermano caído, para auxiliar a las víctimas; un pueblo —permítase la repetición— que unido por el más sagrado vínculo de la Revolución socialista, cuando con más entusiasmo trabajaba en su etapa creadora, sabía erguirse valeroso, sin amilanarse, ante las fuerzas brutales de la naturaleza.

Fidel en primera línea

Como siempre, en primera línea, en el puente de mando, dando el ejemplo, estaba el Comandante en Jefe de la Revolución. Desde las primeras horas del domingo, Fidel se había trasladado a Santa Clara. Allí se reunió con los miembros del PURS, informándose de la realidad e impartiendo instrucciones. Durante más de una hora estuvo en el Departamento Meteorológico de la Universidad Central, conociendo de cerca los detalles del curso de la perturbación. En su recorrido posterior hacia las zonas de peligro no era raro verlo organizando personalmente brigadas de salvamento, atendiendo a los damnificados, uniéndose al dolor del pueblo. El propio domingo ya estaban funcionando a todo tren los organismos de la Revolución, (…) se reunían para ofrecer la más eficaz ayuda, en materia de transporte, medicinas y alimentos, a las regiones afectadas. De Oriente llegan noticias desoladoras. Particularmente de zonas centrales, muy fecundas, Mayarí y la Agrupación Básica del Cauto, se reportaban enormes pérdidas de arroz, plátano, café, cacao, maíz, frijoles, algodón y hortalizas.

Zonas devastadas

Auxiliando a los damnificados

Auxiliando a los damnificados

Salvando vidas preciosas que el huracán nos quiso arrancar

A juzgar por los despachos que podían trasmitirse, la provincia Oriental presentaba un cuadro intensamente dramático. En Guantánamo, una de las primeras localidades que sufrió la furia huracanada del Flora, perecieron varias personas ahogadas en los crecidos ríos. (…)

El panorama desolador se repetía en múltiples municipios orientales. En Gibara se reportaron más de 150 derrumbes. A Holguín llegaban treinta mil evacuados de Cacocum. Tanques anfibios eran enviados a Mayarí para rescatar a la población que se encontraba cercada por las aguas. Por informes del corresponsal Cornelio Batista, de Revolución, el domingo era desesperada la situación en el poblado de Mir, inundado por tres ríos: el Cauto, el Salado y Rioja. Cientos de cabezas de ganado se habían perdido. Obreros, campesinos, profesionales y técnicos se prodigaban en gestos de entrañable solidaridad humana. (…)

Movilización popular

Fidel Castro junto a una familia campesina
La presencia física de Fidel infundió ánimo y aliento a las familias campesinas

Interminable es la relación de pueblos y ciudades dañados por el ciclón. En muchos de ellos se mantienen los torrenciales aguaceros. En la zona de Baracoa, el barrio Imías fue arrasado. Sólo quedaron en pie el Centro Escolar, el Hospital y la Tienda del Pueblo. Todo el servicio eléctrico y telefónico quedó interrumpido. Familias de Niquero —más de 500— tuvieron que ser evacuadas del litoral y sitios bajos, para ser trasladadas a la Desmontadora y al Central Roberto Ramírez. La histórica Belic, donde desembarcó el Granma, fue azotada por el huracán, que derribó unas 15 casas y otras cinco de La Marina. Las cuatro seccionales del PURS Tunas-Puerto Padre se hallaban incomunicadas totalmente y se había ordenado el envío de camiones de guerra de triple diferencial para el rescate de los compañeros. No podían hacerse números sobre las pérdidas en siembras y ganado. Manzanillo y Bayamo esperaban urgente ayuda. En la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos se alojaban centenares de personas, que habían sido evacuadas de territorios aledaños. El Caney de las Mercedes también se había convertido en centro de refugio, especialmente de familias procedentes de la Sierra. (…)

Ya a partir del sábado los efectos del huracán empezaban a sentirse en Camagüey: copiosas lluvias y vientos de 100 y 110 nudos por hora. En las zonas por donde penetraba el meteoro, lo primero que se producía era la brusca interrupción de las comunicaciones. La población se encontraba desorientada, según informes de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), a causa de que las estaciones de radio estaban fuera del aire. Vertientes era también blanco de los ataques del furioso temporal: varias casas habían sido derribadas. La población de Júcaro, en la costa sur, había tenido que refugiarse tierra adentro. En la madrugada del lunes, el ciclón se hallaba a poca distancia de Santa Cruz del Sur. (…)

S.O.S.

Fidel Castro sobre un tanque anfibio en el río Cauto desbordado

Mientras el anfibio se adentra en el Cauto desbordado, Fidel ordena que lo sigan los otros carros

La tarde del domingo se recibían de Oriente dramáticos partes. La planta de Guantánamo trasmitía a la una p.m. "Puentes y tendido eléctrico rotos. No se puede salir. El río no da paso. Cuatro o cinco casas sin techo. Firmado: Administrador 619."

Una comunicación de Mayarí a la 1:15 p.m., decía: "Situación es bastante desesperada. Llamada urgente para evacuar a la población. Hay mil familias para evacuar para el ingenio Guatemala. De Antilla no hay información. Decían que había muchas casas afectadas, pero no se han reportado desgracias personales. Dejó de llover."

(…)

Un mensaje a Mayarí de Fidel

Un mensaje de Fidel para Mayarí, a las cuatro pasado meridiano: "Estamos preparando rastras refrigeradas con pescado, carnes y latería para llevarlas de inmediato y directamente a Holguín. Además, se atravesará el ciclón para llegar ahí. Los helicópteros no han podido levantar el vuelo porque hay mucho aire; si el tiempo lo permite. Están preparados en Holguín, Santiago y Las Mercedes, para volar a esa zona. Se están dirigiendo tanques anfibios hacia Mayarí".

Camión en acción de rescate de damnificadosDesde el Central Guatemala, cerca de Mayarí: "El espectáculo que ofrece Mayarí es deprimente. Las aguas han causado grandes estragos dentro de los edificios particulares y públicos. La población ha sido trasladada al Guatemala. Por la tarde se pudo transitar por algunas calles de Mayarí, pero se teme que por la noche el río vuelva a coger suficiente agua como para inundar de nuevo a la ciudad. El barómetro está bajando rápidamente. Aunque otras veces han ocurrido inundaciones aquí, nadie recuerda una cosa igual".

Muchos otros comunicados, de distintas poblaciones, se expresaban en términos similares. Desde cualquier rincón de Oriente el S.O.S. era el único lenguaje.

(…)

Fidel dirige las operaciones

(…)

Fidel, dirigiendo personalmente las operaciones de auxilio, se trasladaba con su Estado Mayor de una provincia a otra. Primero Santa Clara, después, Camagüey. Cuando BOHEMIA entraba en prensa había penetrado en lo profundo de Oriente, hasta la peligrosa zona del Cauto, cuyo desbordamiento había inundado enormes extensiones de terreno. Un enviado especial de Revolución, el compañero Guillermo Rivas reportaba la intrépida incursión del Primer Ministro y sus compañeros:

Había salido de Victoria de las Tunas acompañado de los comandantes Vallejo, Universo Sánchez y William Gálvez, por carretera, en dirección a Holguín. A los 30 kilómetros de marcha por carretera se encontraron con un puente derribado y crecido el río Rioja. Decidido a bordear el río, cambió el automóvil por un carro anfibio; pero cuando había recorrido unos 50 kilómetros, la corriente los arrastró contra un árbol. Por encontrarse descubierta su parte de atrás el vehículo comenzó a hundirse al penetrar el agua. Fidel permaneció en el carro anfibio mientras William Gálvez y sus acompañantes trataron de amarrarlo a un árbol con un remolque. Gracias a la intervención de un campesino que llegó a nado después de media hora, sin ayuda, pudieron regresar a la orilla. Con sogas atadas a un camión Zil que penetró de fondo hasta cerca del accidente, se evitó que fueran arrastrados por la corriente. Uno a uno fueron rescatados. Fidel fue el último en abandonar la nave, llegó a nado hasta cerca del camión y de ahí, sujetándose a la soga, logró ponerse a salvo.

Poste eléctrico y casetas derribadas por los fuertes vientosDescribe el reportero la creciente actividad que desarrollaba Fidel en la dirección de las operaciones de auxilio. Su visita a las oficinas del PURS de Holguín para organizar los comandos de rescate. Llevaba un casco de acero verde olivo, en vez de gorra:

—Nos hundimos porque la corriente era muy fuerte y porque además íbamos 17. Si el carro hubiera estado cerrado no le hubiera ocurrido nada. Comenzó a llenarse de agua hasta que se hundió...

En su visita a Holguín, aclamado a cada paso por su pueblo, que se sentía reconfortado ante la presencia de su líder, Fidel presenciaba un espectáculo desolador: destrucción de las cosechas, los fuertes vientos que aún azotaban, arrasándolo todo. Alguien lo notó preocupado por la situación de Camagüey. Repetía la palabra "Cauto" insistentemente, por tratarse de una zona que se hallaba incomunicada y de la cual no habían podido salir aún cientos de personas. El diálogo con compañeros responsables de las organizaciones de masa y campesinos que ofrecían su ayuda, era de una vivacidad y de un interés humano extraordinario: "¿Doctor Castro, sabe usted algo de los trenes de abastecimiento que vienen para acá?" "Eso se está resolviendo. Van a venir rastras con alimentos y medicinas. También caravanas de carros anfibios procedentes de La Habana. Ahora el problema es ver cómo pasarán; porque los puentes están derrumbados. Cada dos horas se cae uno." "¿Cuánta gente ha sido evacuada aquí?" "Más de 40 000. Están en los Hospitales, Centros Escolares, Círculos Obreros, Almacenes." "Bueno, ¿y dónde se ha metido esa gente que no ha sido evacuada? ¿Qué oportunidad tiene de salvarse?"

Fidel y Raúl Castro
Fidel y Raúl, en algún lugar del Oriente devastado, planean las operaciones de rescate y reconstrucción

De otra oficina lo llaman para que se mude de ropa. Entran con él compañeros del PURS y del Ejército Rebelde. A veces le pregunta algo a Vallejo. Ahora hace pasos de un lado a otro. En su ir y venir le va creciendo el coraje por romper el cerco de las inundaciones, por estar cerca de los que necesitan ayuda urgente... El esfuerzo de los hombres se multiplicaba.

(…)

Todo un pueblo, que veía a sus dirigentes al frente de las tareas de salvamento, se lanzaba a socorrer a sus hermanos, damnificados por el meteoro. La consigna nacional era atender a las víctimas y redoblar los esfuerzos en el trabajo, en la producción ahora más que nunca.

Fotos: Aramís Ferrera, Liborio, Prensa Latina, Planas, Korda, Mayito, R. Salas, B. Salazar, Alberti, J. Rieumont, O. González y Luis Arias.

Nota de la Redacción:

Se reproducen los fragmentos del texto de la edición del 11 de octubre de 1963. Las fotos y pies corresponden a la edición del 18 de octubre.

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