|
|
|
 |
|
 |
CICLÓN FLORA
Desastre nacional al paso del huracán
Intrépido recorrido de Fidel, por las zonas
devastadas. Multiplícase el esfuerzo del pueblo y
sus dirigentes para ayudar a los damnificados
|
 |
(Fragmento)
El huracán Flora, que al cierre de esta
edición de BOHEMIA azotaba furiosamente a las
provincias orientales de la Isla destrozando
importantes zonas de la riqueza agropecuaria, había
sido descubierto en forma de "pequeño ciclón", según
el Boletín Núm. 1 del Observatorio Nacional, a unos
90 kilómetros de la isla Trinidad, perteneciente al
grupo de Antillas Menores.
(…)
Primeros partes sobre el ciclón en Cuba
 |
|
Fidel en el escenario dramático. Impartiendo
instrucciones, dirigiendo personalmente las
tareas de auxilio al pueblo |
Los primeros partes sobre el paso del ciclón en
Oriente no podían dar una información exacta de los
destrozos que ocasionaba el meteoro. Incomunicada la
provincia por la furia del huracán, que rompía el
tendido telefónico, inundaba de lluvias las
regiones, desbordaba los ríos y aislaba poblaciones
enteras e impedía el transporte aéreo y terrestre,
las noticias llegaban imprecisas.
La trayectoria irregular del ciclón —de insólito
desplazamiento, como parece que jamás había
ocurrido— señalaba que la provincia de Oriente
estaba siendo batida en toda su extensión. En un
extraño movimiento de lazo, el huracán había
penetrado por Guantánamo, seguía rumbo norte hacia
Holguín, Gibara y Nipe, y cuando se pensaba que
continuaría hacia las Bahamas, un brusco retroceso
—provocado seguramente por las altas presiones que
encontraba en la costa norte— lo hacía descender de
nuevo sobre la provincia, bajando hasta el litoral
sur con aterradora fuerza, para salir por el golfo
de Guacanayabo, a la altura de Niquero, en dirección
a Santa Cruz del Sur, el sureño poblado camagüeyano.
Tales características hacían presumir,
lamentablemente, que el paso del meteoro por
Oriente y su persistente amenaza a las demás
provincias occidentales, tenían el dramático aspecto
de una catástrofe nacional.
No fue realmente hasta el domingo, cuando
pudieron restablecerse determinadas comunidades, que
empezó a conocerse la magnitud de la desgracia. A
medida que las noticias iban llegando a La Habana,
el pueblo de la capital se enteraba de las trágicas
consecuencias del huracán: pérdidas de vidas
personales; derrumbes; destrucción de valiosísimas
cosechas, desaparición y muerte de animales de
crianza; un cuadro, en fin, de verdadera calamidad
pública.
La tragedia en Oriente
|
 |
 |
|
Solo desolación en el panorama que se
alcanza a vislumbrar en estas vistas aéreas
|
Con las noticias de los destrozos del meteoro
llegaban también informaciones sobre la gigantesca
movilización popular para hacerle frente a la
desgracia nacional. En cada cuartón, en cada
poblado, en cada ciudad era asombroso el esfuerzo de
los organismos de masas, del Partido, de las
juventudes, de las
Milicias, del
Ejército Rebelde,
de los
Comités de Defensa,
de la Cruz Roja y la Policía, de las
Federadas...
Era un pueblo —el pueblo que escribió una página de
heroísmo en
Girón—
que no le temía a los sacrificios; un pueblo que
levantaba sus poderosos brazos para ayudar al
hermano caído, para auxiliar a las víctimas; un
pueblo —permítase la repetición— que unido por el
más sagrado vínculo de la Revolución socialista,
cuando con más entusiasmo trabajaba en su etapa
creadora, sabía erguirse valeroso, sin amilanarse,
ante las fuerzas brutales de la naturaleza.
Fidel en primera línea
Como siempre, en primera línea, en el puente de
mando, dando el ejemplo, estaba el Comandante en
Jefe de la Revolución. Desde las primeras horas del
domingo, Fidel se había trasladado a Santa Clara.
Allí se reunió con los miembros del
PURS,
informándose de la realidad e impartiendo
instrucciones. Durante más de una hora estuvo en el
Departamento Meteorológico de la Universidad
Central, conociendo de cerca los detalles del curso
de la perturbación. En su recorrido posterior hacia
las zonas de peligro no era raro verlo organizando
personalmente brigadas de salvamento, atendiendo a
los damnificados, uniéndose al dolor del pueblo. El
propio domingo ya estaban funcionando a todo tren
los organismos de la Revolución, (…) se reunían para
ofrecer la más eficaz ayuda, en materia de
transporte, medicinas y alimentos, a las regiones
afectadas. De Oriente llegan noticias desoladoras.
Particularmente de zonas centrales, muy fecundas,
Mayarí y la Agrupación Básica del Cauto, se
reportaban enormes pérdidas de arroz, plátano, café,
cacao, maíz, frijoles, algodón y hortalizas.
Zonas devastadas
|
 |
 |
|
Salvando vidas preciosas que el huracán nos
quiso arrancar
|
A juzgar por los despachos que podían
trasmitirse, la provincia Oriental presentaba un
cuadro intensamente dramático. En Guantánamo, una de
las primeras localidades que sufrió la furia
huracanada del Flora, perecieron varias personas
ahogadas en los crecidos ríos. (…)
El panorama desolador se repetía en múltiples
municipios orientales. En Gibara se reportaron más
de 150 derrumbes. A Holguín llegaban treinta mil
evacuados de Cacocum. Tanques anfibios eran enviados
a Mayarí para rescatar a la población que se
encontraba cercada por las aguas. Por informes del
corresponsal Cornelio Batista, de Revolución,
el domingo era desesperada la situación en el
poblado de Mir, inundado por tres ríos: el Cauto, el
Salado y Rioja. Cientos de cabezas de ganado se
habían perdido. Obreros, campesinos, profesionales y
técnicos se prodigaban en gestos de entrañable
solidaridad humana. (…)
Movilización popular
 |
|
La presencia física de Fidel infundió ánimo
y aliento a las familias campesinas
|
Interminable es la relación de pueblos y ciudades
dañados por el ciclón. En muchos de ellos se
mantienen los torrenciales aguaceros. En la zona de
Baracoa, el barrio Imías fue arrasado. Sólo quedaron
en pie el Centro Escolar, el Hospital y la Tienda
del Pueblo. Todo el servicio eléctrico y telefónico
quedó interrumpido. Familias de Niquero —más de 500—
tuvieron que ser evacuadas del litoral y sitios
bajos, para ser trasladadas a la Desmontadora y al
Central Roberto Ramírez. La histórica Belic, donde
desembarcó el Granma, fue azotada por el
huracán, que derribó unas 15 casas y otras cinco de
La Marina. Las cuatro seccionales del PURS
Tunas-Puerto Padre se hallaban incomunicadas
totalmente y se había ordenado el envío de camiones
de guerra de triple diferencial para el rescate de
los compañeros. No podían hacerse números sobre las
pérdidas en siembras y ganado. Manzanillo y Bayamo
esperaban urgente ayuda. En la Ciudad Escolar Camilo
Cienfuegos se alojaban centenares de personas, que
habían sido evacuadas de territorios aledaños. El
Caney de las Mercedes también se había convertido en
centro de refugio, especialmente de familias
procedentes de la
Sierra.
(…)
Ya a partir del sábado los efectos del huracán
empezaban a sentirse en Camagüey: copiosas lluvias y
vientos de 100 y 110 nudos por hora. En las zonas
por donde penetraba el meteoro, lo primero que se
producía era la brusca interrupción de las
comunicaciones. La población se encontraba
desorientada, según informes de las FAR (Fuerzas
Armadas Revolucionarias), a causa de que las
estaciones de radio estaban fuera del aire.
Vertientes era también blanco de los ataques del
furioso temporal: varias casas habían sido
derribadas. La población de Júcaro, en la costa sur,
había tenido que refugiarse tierra adentro. En la
madrugada del lunes, el ciclón se hallaba a poca
distancia de Santa Cruz del Sur. (…)
S.O.S.
 |
|
Mientras el anfibio se adentra en el Cauto
desbordado, Fidel ordena que lo sigan los
otros carros
|
La tarde del domingo se recibían de Oriente
dramáticos partes. La planta de Guantánamo trasmitía
a la una p.m. "Puentes y tendido eléctrico rotos. No
se puede salir. El río no da paso. Cuatro o cinco
casas sin techo. Firmado: Administrador 619."
Una comunicación de Mayarí a la 1:15 p.m., decía:
"Situación es bastante desesperada. Llamada urgente
para evacuar a la población. Hay mil familias para
evacuar para el ingenio Guatemala. De Antilla no hay
información. Decían que había muchas casas
afectadas, pero no se han reportado desgracias
personales. Dejó de llover."
(…)
Un mensaje a Mayarí de Fidel
Un mensaje de Fidel para Mayarí, a las cuatro
pasado meridiano: "Estamos preparando rastras
refrigeradas con pescado, carnes y latería para
llevarlas de inmediato y directamente a Holguín.
Además, se atravesará el ciclón para llegar ahí. Los
helicópteros no han podido levantar el vuelo porque
hay mucho aire; si el tiempo lo permite. Están
preparados en Holguín, Santiago y Las Mercedes, para
volar a esa zona. Se están dirigiendo tanques
anfibios hacia Mayarí".
Desde el Central Guatemala, cerca de Mayarí: "El
espectáculo que ofrece Mayarí es deprimente. Las
aguas han causado grandes estragos dentro de los
edificios particulares y públicos. La población ha
sido trasladada al Guatemala. Por la tarde se pudo
transitar por algunas calles de Mayarí, pero se teme
que por la noche el río vuelva a coger suficiente
agua como para inundar de nuevo a la ciudad. El
barómetro está bajando rápidamente. Aunque otras
veces han ocurrido inundaciones aquí, nadie recuerda
una cosa igual".
Muchos otros comunicados, de distintas
poblaciones, se expresaban en términos similares.
Desde cualquier rincón de Oriente el S.O.S. era el
único lenguaje.
(…)
Fidel dirige las operaciones
(…)
Fidel, dirigiendo personalmente las operaciones
de auxilio, se trasladaba con su Estado Mayor de una
provincia a otra. Primero Santa Clara, después,
Camagüey. Cuando BOHEMIA entraba en prensa
había penetrado en lo profundo de Oriente, hasta la
peligrosa zona del Cauto, cuyo desbordamiento había
inundado enormes extensiones de terreno. Un enviado
especial de Revolución, el compañero
Guillermo Rivas reportaba la intrépida incursión del
Primer Ministro y sus compañeros:
Había salido de Victoria de las Tunas acompañado
de los comandantes Vallejo, Universo Sánchez y
William Gálvez, por carretera, en dirección a
Holguín. A los 30 kilómetros de marcha por carretera
se encontraron con un puente derribado y crecido el
río Rioja. Decidido a bordear el río, cambió el
automóvil por un carro anfibio; pero cuando había
recorrido unos 50 kilómetros, la corriente los
arrastró contra un árbol. Por encontrarse
descubierta su parte de atrás el vehículo comenzó a
hundirse al penetrar el agua. Fidel permaneció en el
carro anfibio mientras William Gálvez y sus
acompañantes trataron de amarrarlo a un árbol con un
remolque. Gracias a la intervención de un campesino
que llegó a nado después de media hora, sin ayuda,
pudieron regresar a la orilla. Con sogas atadas a un
camión Zil que penetró de fondo hasta cerca del
accidente, se evitó que fueran arrastrados por la
corriente. Uno a uno fueron rescatados. Fidel fue el
último en abandonar la nave, llegó a nado hasta
cerca del camión y de ahí, sujetándose a la soga,
logró ponerse a salvo.
Describe el reportero la creciente actividad que
desarrollaba Fidel en la dirección de las
operaciones de auxilio. Su visita a las oficinas del
PURS de Holguín para organizar los comandos de
rescate. Llevaba un casco de acero verde olivo, en
vez de gorra:
—Nos hundimos porque la corriente era muy fuerte
y porque además íbamos 17. Si el carro hubiera
estado cerrado no le hubiera ocurrido nada. Comenzó
a llenarse de agua hasta que se hundió...
En su visita a Holguín, aclamado a cada paso por
su pueblo, que se sentía reconfortado ante la
presencia de su líder, Fidel presenciaba un
espectáculo desolador: destrucción de las cosechas,
los fuertes vientos que aún azotaban, arrasándolo
todo. Alguien lo notó preocupado por la situación de
Camagüey. Repetía la palabra "Cauto"
insistentemente, por tratarse de una zona que se
hallaba incomunicada y de la cual no habían podido
salir aún cientos de personas. El diálogo con
compañeros responsables de las organizaciones de
masa y campesinos que ofrecían su ayuda, era de una
vivacidad y de un interés humano extraordinario:
"¿Doctor Castro, sabe usted algo de los trenes de
abastecimiento que vienen para acá?" "Eso se está
resolviendo. Van a venir rastras con alimentos y
medicinas. También caravanas de carros anfibios
procedentes de La Habana. Ahora el problema es ver
cómo pasarán; porque los puentes están derrumbados.
Cada dos horas se cae uno." "¿Cuánta gente ha sido
evacuada aquí?" "Más de 40 000. Están en los
Hospitales, Centros Escolares, Círculos Obreros,
Almacenes." "Bueno, ¿y dónde se ha metido esa gente
que no ha sido evacuada? ¿Qué oportunidad tiene de
salvarse?"
 |
|
Fidel y Raúl, en algún lugar del Oriente
devastado, planean las operaciones de
rescate y reconstrucción
|
De otra oficina lo llaman para que se mude de
ropa. Entran con él compañeros del PURS y del
Ejército Rebelde. A veces le pregunta algo a
Vallejo. Ahora hace pasos de un lado a otro. En su
ir y venir le va creciendo el coraje por romper el
cerco de las inundaciones, por estar cerca de los
que necesitan ayuda urgente... El esfuerzo de los
hombres se multiplicaba.
(…)
Todo un pueblo, que veía a sus dirigentes al
frente de las tareas de salvamento, se lanzaba a
socorrer a sus hermanos, damnificados por el
meteoro. La consigna nacional era atender a las
víctimas y redoblar los esfuerzos en el trabajo, en
la producción ahora más que nunca.
Fotos: Aramís Ferrera, Liborio,
Prensa Latina, Planas, Korda,
Mayito, R. Salas, B.
Salazar, Alberti, J. Rieumont,
O. González y Luis Arias.
Nota de la Redacción:
Se reproducen los fragmentos del texto de la
edición del 11 de octubre de 1963. Las fotos y
pies corresponden a la edición del 18 de
octubre.
************************************************************ |
|
|
|
1
9
0
8
-
2
0
0
8 |