Padres

Esposa

Hijos

La esposa

Bernarda Toro Pelegrín, Manana.

Nació en Jiguaní, Oriente, el 20 de agosto de 1852.

Al comenzar la Guerra de los Diez Años su madre, ya viuda, decidió quemar todas sus propiedades y marchar a la manigua, acompañada por sus catorce hijos. Diez de ellos eran mayores que Manana. Ocho eran varones. De sus trece hermanos solo sobrevivieron a la guerra uno de los ocho varones y una de las cinco hembras.

Máximo Gómez, con 34 años, la conoció en la zona de Charco Redondo, Jiguaní, en 1870, y se unieron en matrimonio según la ley mambí el 4 de junio del propio año. En la ceremonia no hubo cura ni juez colonial: la presidió un prefecto cubano, el local un rancho de yaguas cobijado por guano. Fueron testigos del matrimonio Salvador Cisneros Betancourt y Fernando Figueredo. Su matrimonio duró 35 años, hasta la muerte del Generalísimo.

Siguió siempre a su esposo a pesar de riesgos, peligros, combates y extrema pobreza. Le parió a Gómez 11 hijos, de ellos sobrevivieron seis. Dos mueren en la manigua por las vicisitudes causadas por la guerra, y otros dos mueren también recién nacidos pero en Honduras. Panchito caerá, con el grado de capitán, al lado de su jefe el mayor general Antonio Maceo Grajales, el 7 de diciembre de 1896, en San Pedro, provincia La Habana.

Una anotación de Gómez en su diario, de fecha 7-8 de noviembre, dice: "Estoy muy preocupado por la situación de mi familia, porque temo por la vida de mis hijos con la soldadesca española y deseara, ya que mi destino está unido a la causa de Cuba, y debo morir o vivir con ella, al menos que mi esposa y mis hijos aunque fuera por las líneas enemigas, pasaran a Jamaica".

A finales de la Guerra de los Diez Años, el 21 de diciembre de 1877, acompañada de sus tres pequeños hijos, se presentó a los españoles, con el objetivo de salir hacia Jamaica. Al momento de su partida el brigadier español le entregó 24 onzas de oro por encargo del general español Arsenio Martínez Campos: al llegar a Kingston las devolvió al cónsul español.

En 1878 fue a residir a República Dominicana. Allí sufrió penalidades y miserias. El recuentro, terminada la Guerra de los Diez Años, fue el 11 de marzo de 1878. Allí tuvo otro hijo. En Honduras, adonde marcharon en enero de 1881 tuvo dos, a quienes perdió. Y los siguientes tres los tuvo en New Orleans, Jamaica y Montecristi. Solo disfrutó de un poco de tranquilidad entre 1888 y 1895 cuando Máximo Gómez fomentó la finca La Reforma en Santo Domingo.

Cuando el Generalísimo, en 1895, partió con José Martí hacia Cuba para ponerse al frente del Ejército Libertador, quedó al cuidado de los hijos y volvieron las privaciones. Entonces, en una ocasión la delegación cubana en Nueva York le ofreció ayuda económica. Su respuesta fue tajante: "¡Las que hemos dado todo a la Patria, no tenemos tiempo de ocuparnos de las necesidades materiales de la existencia. No debe gastarse con nosotros lo que hace falta para comprar pólvora!".

A la caída de su hijo Panchito, creó un club revolucionario femenino con el nombre de él, en Montecristi, que se destacó en la labor patriótica.

Regresó a Cuba en 1899. Muere Máximo Gómez el 17 de junio de 1905. Con posterioridad, cuando la corriente anexionista -durante la segunda intervención militar norteamericana- pretendió convertir a Cuba en un protectorado de Estados Unidos, Bernarda Toro viuda de Gómez para oponerse a ello, se integró a la Junta Patriótica de La Habana, fundada el 10 de octubre de 1907.

Murió en La Habana el 29 de noviembre de 1911.


Editor: Pedro Hernández Soto   Diseño: Amilcar Acosta Calzado.
Agradecimientos: Hortensia Dejú Pulido, Manuel Martínez Gómez,
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