CUBA: IDEAS, HONOR Y DIGNIDAD

 

 

 

XV Juegos Deportivos Panamericanos

Suprema aspiración de amistad

Antecedentes de las competiciones cuatrienales en el continente americano

La proximidad de los Juegos Deportivos Panamericanos, cuya XV versión está programada para celebrarse entre el 13 y el 29 de julio de 2007, en la brasileña ciudad de Río de Janeiro, permite indagar numerosos aspectos relacionados con el surgimiento de esta confrontación atlética.

Cuba presente en todos los Juegos

Aunque la actividad continental hace un lustro rebasó el medio siglo de existencia, pues la primera versión se desarrolló del 25 de febrero al 9 de marzo de 1951, en Buenos Aires, Argentina, debimos esperar hasta los inicios de la década del 20 del pasado siglo, para que algunas personalidades mostraran especial interés por celebrar determinadas competiciones.

Entonces, Estados Unidos resultó la única excepción, porque la notable influencia inglesa posibilitó desde mediados del siglo XIX la práctica de varios deportes reglamentados en el territorio de Gran Bretaña, especialmente en Londres, e incluso idearon otros como el béisbol, el fútbol americano, el baloncesto, el voleibol y el sotfbol.

Cuando valoramos el punto de vista del francés Pierre de Fredy, cuarto barón de Coubertin, precursor de los Juegos Olímpicos Modernos, en Atenas, Grecia (1896), quien predicó la unión de todos los pueblos a través de las fiestas deportivas, lo cierto es que su mundo estaba limitado a los países más desarrollados.

Dentro de los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) en aquella época, el belga Henry Baillet Latour, quien luego asumió la presidencia en 1925, fue uno de los pocos convencidos de que la única fórmula capaz de convertir en realidad el objetivo supremo de Coubertin consistía en desarrollar certámenes similares en diferentes regiones geográficas.

Primero los centroamericanos

Rafael Fortún ganó un par de medallas doradas en Buenos Aires

En 1923, Baillet Latour emprendió un largo recorrido por numerosas ciudades del mundo, incluidas algunas de América, con la intención de despertar la conciencia de quienes pudieran poner en acción tal iniciativa. Un año antes, Brasil, para conmemorar el primer centenario de su independencia, organizó un certamen que denominó Juegos Deportivos Sudamericanos.

La celebración de la cita olímpica en París (1924) brindó la oportunidad a un buen número de delegados latinoamericanos presentes de reunirse e intercambiar ideas acerca de los propósitos de Baillet Latour.

El 4 de julio sesionó el I Congreso Deportivo Centroamericano y en él participaron representantes de Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, El Salvador, Honduras, Jamaica, Haití, México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Ellos tomaron como primer acuerdo conceder a la Ciudad de México la sede para organizar los I Juegos Centroamericanos.

Ahora bien, la intención de buscar la completa unidad deportiva americana comenzó a tomar auge en ocasión de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, Estados Unidos (1932), donde volvieron a encontrarse los delegados del continente americano y la representación mexicana propuso constituir la Confederación Deportiva de América, suprema aspiración de amistad y destino común, según recogía la frase que inspiró los propósitos.

Dicho ideal quedó reafirmado durante la Olimpiada de Berlín, Alemania (1936), cuando acordaron trabajar para llevar a cabo la celebración cuatrienal de los Juegos Deportivos Panamericanos.

Estados Unidos llega a la escena

El boxeador Rolando Garbey fue el primer cubano con tres títulos consecutivos al imponerse en Winnipeg, Cali y la Ciudad de México

A partir de ese momento, Avery Brundage, a la sazón presidente del Comité Olímpico de los Estados Unidos de América, quiso granjearse las simpatías y los futuros votos de los delegados latinoamericanos y a toda costa decidió formalizar varios proyectos, encaminados a crear las respectivas federaciones continentales en cada disciplina.

La celebración de los Juegos Olímpicos en Los Ángeles (1932) marcó perspectivas y brindó la oportunidad a Brundage de ejecutar varias iniciativas encaminadas a lograr algún día la presidencia del Comité Olímpico Internacional (COI), porque estaba convencido que los votos de los federativos americanos resultarían decisivos. Y así ocurrió en Helsinki, Finlandia (1952), donde asumió el mandato como máxima autoridad de la institución.

El segundo paso lo llevó a organizar en Dallas, Texas (1937) unas competencias a manera de ensayo de los futuros Juegos Deportivos Panamericanos, por lo que invitó con los gastos pagados a una gran cantidad de atletas y federativos de la región. Allí ondearon las banderas de la Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, Paraguay y Perú.

Los esfuerzos del conde Henry Bailler Latour y de otros deportistas de América culminaron en el I Congreso Deportivo Panamericano, con sede en Buenos Aires (1940). A este cónclave asistieron con voz y voto los delegados de 16 países, quienes aprobaron la integración del Comité Deportivo Panamericano y, por supuesto, Avery Brundage resultó elegido presidente. De igual forma acordaron que la capital de Argentina organizara los I Juegos en 1942.

El fondista Alberto Cuba ganó el primer título de esta especialidad en Ciudad de La Habana (1991)

Hasta ese momento, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, tres años antes (1939) no constituía un obstáculo para los preparativos. Sin embargo, el ataque japonés a la base norteamericana de Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941) hizo que Estados Unidos entrara de lleno en el conflicto y otros países americanos, entre ellos Cuba, se sumaran en calidad de aliados. Tal situación interrumpió los planes inmediatos y la puesta en marcha debió esperar algunos años más.

La conclusión de las hostilidades bélicas (1945) permitió que Londres (1948) organizara la edición olímpica y en la capital inglesa los delegados del continente americano ratificaron a Buenos Aires como punto de partida y allí, la tarde del 25 de febrero, en el estadio River Plate de la capital bonaerense, se reunieron dos mil 513 atletas de 21 países para competir en 19 deportes.

Durante todos estos años, la cita regional mantiene un crecimiento permanente y hasta el momento 13 ciudades de Norte a Sur organizaron compromisos, con dobles menciones a las respectivas cuentas de la Ciudad de México (1955 y 1975) y Winnipeg, Canadá (1967 y 1999).

 

 

 

 

 


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